Adolescencia, la inmadurez de la respuesta popular
(Primera nota)
Señor director de NORTE:
En clave de derrota cultural, ¿cabe pensar cuánto representa el golpe letal para el futuro y para las nuevas generaciones la actual crisis educativa?
El corrimiento de ese tema en todas las agendas presentes, significa de por sí un retroceso de dimensiones mensurables tanto para el presente como para el futuro de la provincia.
Si a nivel de los sindicatos del sector, la inquietud más relevante por estos días ha sido la "intervención gubernamental a la junta de clasificación del nivel primario", esto demuestra por qué un gobierno sin gestión como el de Zdero puede surfear la ola de su incapacidad. Complicidad o desorientación gremial, el deterioro educativo arrastra déficits crónicos de abordaje parcial y esporádico.
La propia Ctera —otrora abanderada de una mirada integral que incluía a la educación como columna vertebral del desarrollo autónomo del país— parece haber extraviado el rumbo detrás de las urgencias que impone el avance del ajuste.
Su rama provincial, debilitada y carente de política, exhibe un alarmante divorcio de las bases docentes.
La molicie ministerial, imbuida de la retrógrada concepción burocrática y normativista, ajena a cualquier transformación e incapaz de abordar cuestiones centrales como la condición socio económica del alumnado y sus familias, el impacto de la precarización laboral en la capacidad familiar para contener a sus miembros en edad escolar, la problematización acerca de prácticas y contenidos significativos en un contexto de cambios acelerados, la deserción escolar en el nivel medio en torno al 50%, o las desigualdades educativas según zonas de la provincia —un ejemplo entre tantos sería la ausencia de articulación entre el reclamo de la defensora adjunta del poder judicial sobre asistencia en el Impenetrable y una presencia concurrente del ministerio de educación—.
Pero a no conformarse, no sólo están invisibilizadas las áreas del interior más alejadas de la capital, también lo están aquellas inquietudes que, al igual que lo que ocurre en la serie "Adolescencia", escapan a los recursos con que cuentan familias y escuelas para su abordaje —desde el bullying, hasta la ludopatía, la discriminación, y la violencia generalizada que lleva a abjurar del conocimiento—.
La violencia a la que son sometidos los niños y los jóvenes, exacerbada desde el gobierno de extrema derecha, se extiende en las redes sociales mientras las carencias cotidianas impiden a los adultos seguir su evolución, hasta conformar un espacio de interacción separado y desconocido fuera de la atmósfera juvenil.
En la jerarquía de responsabilidades, la retirada del Estado con ser un factor esencial, no exime a quienes debieran contrarrestar la incapacidad de un ministerio de funcionarios obsoletos, de asumir un proceso de incidencia que restablezca parámetros coherentes de abordaje comunitario.
Es ese plano de la batalla, abandonado hace tiempo por quienes debían fortalecerlo, el que aprovecha el enemigo para atacar a la escuela pública con los resultados conocidos.
CARLOS DAVEL QUIRÓS
(INSTITUTO NÉSTOR DUCA)
RESISTENCIA
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