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Opinión

La prevención del intento de suicidio en la adolescencia

Es fundamental conocer las características normales de un adolescente y los signos y síntomas que aparecen en caso de intento de suicidios, para poder prevenir.

Los motivos detrás del suicidio o de un intento de suicidio de un adolescente pueden ser muy complejos y difíciles de comprender. Sabemos que la incidencia de suicidios y/o intentos de suicidio aumenta considerablemente durante la adolescencia.

De acuerdo con datos estadísticos a nivel mundial, con pequeñas diferencias según los distintos países, el suicidio es la segunda causa de muerte de jóvenes entre 10 y los 14 años, y la tercera causa de muerte entre los de 15 a 24 años, detrás de los accidentes y los homicidios.

Las tasas de suicidio son diferentes entre varones y mujeres. Las muchachas piensan en suicidarse e intentan suicidarse con una frecuencia dos veces mayor a los muchachos y suelen usar una sobredosis de drogas o cortándose las venas. Sin embargo, la frecuencia de muertes por suicido en los varones cuadruplica a la de las mujeres. Se creen que esto se debe a que usan métodos más letales.

La incidencia de suicidios aumenta notablemente en jóvenes que consumen sustancias adictivas, debido al cuadro de depresión que presentan luego del estímulo fugas. La adolescencia es una etapa de la vida muy compleja y muy difícil de atravesar. Es este período de transición entre la niñez y la adultez, se producen muchos cambios biológicos, psicológicos y sociales, aumentando notablemente su desequilibrio emocional, volviéndolos muy predispuestos a conductas transgresoras y de riesgo.

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Una etapa de gran vulnerabilidad

Los cambios puberales invaden la privacidad del frágil cuerpo del niño en crecimiento; las hormonas cambian su imagen, sus formas y sus dimensiones sin pedir permiso, y por lo general no son del agrado del joven. También cambian las estructuras de su cerebro, modificando su manera de pensar, sentir y de ver el mundo. La familia y la sociedad se encargan de marcar permanentemente los errores en su comportamiento de adaptación, en esta nueva etapa de su vida, con muy poca comprensión y tolerancia.

El joven pierde su cuerpo infantil, sus padres de la infancia que representaban seguridad, la gran tolerancia a los errores durante su aprendizaje y especialmente su identidad. Todas estas pérdidas producen un cortocircuito en su estructura mental, que alteran su comportamiento y que lo vive como un gran duelo por las pérdidas sufridas. Viven con intensidad el dolor, la depresión, la incomprensión, y la frustración de no ser "ya", a pesar de los cambios, una persona adulta.

Buscan nuevos referentes en el grupo de pares en lugar de sus padres, deben adaptarse a una nueva situación y adquirir nuevos comportamientos, cambian permanentemente de conductas y actitudes buscando su nueva manera de ser, presentan inestabilidad extrema, y busca incesantemente su propia identidad.

Son egocéntricos y narcisistas, se pliega en sí mismo distanciándose de sus afectos y ante la duda se afirma ruidosamente. Presentan autoestima variable y fluctuación del humor y del estado de ánimo. La diferencia física con sus pares lo viven como una inferioridad.

La adolescencia representa una etapa de la vida de gran vulnerabilidad, y de alto riesgo, donde los jóvenes necesitan que los padres se informen de las características normales por la cuales están atravesando, de lo que les sucede: que puedan comprender el porqué de su estado de ánimo y su conducta rebelde transitoria y sobre todo de los errores cometidos durante el aprendizaje en este difícil camino a la adultez. Necesitan una atención permanente, un acompañamiento adecuado, la disponibilidad de escucha y dialogo y una orientación adecuada, permitiendo su libre participación, sin criticas destructivas y con un apoyo incondicional de la familia.

Crecimiento y riesgos

La adolescencia también es un tiempo en el que emergen las relaciones sociales y la identidad sexual; existe una necesidad de independencia que suele entrar en conflicto con las reglas y las expectativas de la familia y la sociedad. Sin lugar a dudas, es un momento de grandes posibilidades de crecimiento personal, pero también puede ser un período de estrés, depresión, y grandes riesgos y preocupaciones. 

Sienten la presión y la necesidad de adaptarse socialmente, de tener un buen rendimiento académico y de actuar en forma responsable. Se caracteriza normalmente, por tener bajo nivel de autoestima, dificultad para resolver conflictos, falta de autonomía y confianza en sí mismo y de sus capacidades; poca tolerancia a la frustración, alto nivel de ansiedad y/o agresividad, actitud favorable a la transgresión 

Todas estas características normales para esta etapa del desarrollo humano, representan un alto riesgo en el tema de la autoagresión o suicidio. Los suicidios en los adolescentes suelen ocurrir después de un acontecimiento estresante o traumático, como problemas en la escuela, el fin de una relación amorosa con un novio o una novia,  el fallecimiento de un ser querido, un divorcio o un grave conflicto familiar.

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Atender las señales

El suicidio es prevenible en la medida que estemos atentos a las señales de advertencias sobre conductas de riesgo o cambios emocionales, sobre todo si existe alguna patología mental previa. Es importante mantener un diálogo abierto y escuchar lo que expresan, sobre todo si hablan de temas de muerte, de vergüenza, de frustración; que no cumplen la expectativa de los padres o que representan una carga para ellos. Hablar sobre sentimientos de desesperanza o de culpa o alejarse de los amigos o la familia. También pueden comenzar a regalar posesiones muy queridas a sus hermanos o amigos, perder el deseo de participar en sus actividades favoritas o tener dificultad para concentrarse o pensar con claridad. Generalmente se sienten incapaces de encontrarles solución a todos los problemas. 

Es muy necesario observar el estado de ánimo: generalmente se presentan deprimidos, se visualiza una sensación de vacío, sin esperanza, pesimistas y sin ganas de vivir. Un estado de ansiedad e irritabilidad permanente, con un gran dolor emocional o físico. Pueden presentar cambios en los hábitos de alimentación y de sueño y comenzar a tener comportamientos de riesgo, especialmente, consumiendo sustancias toxicas o manejando vehículos a gran velocidad. Datos fundamentales a tener en cuenta y observar la evolución de los mismos, ya que los mismos pueden ser transitorios o pueden evolucionar hacia una conducta suicida. 

El tiempo es fundamental, ante la sospecha de intento suicida. Los padres y/o familiares deben hacer una consulta urgente con los profesionales de salud mental. 

 (El autor es médico –MP 2533–, especialista en Adolescentes. Máster en prevención de adicciones)

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