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Por qué “Adolescencia” es la serie furor del momento

"Los padres pensamos que tenemos el control de muchas cosas y no sabemos lo que significa un emoji"

Emojis, presiones y adolescentes solos en internet. ¿Y si lo que creemos inocente no lo es? La importancia de no subestimar la salud mental, el valor de la comunicación y el ejercicio de la escucha activa. Un debate renovado por una serie televisiva descarnada.

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El thriller "Adolescente" rompe récords de audiencia y plantea los problemas subyacentes de abandonar a los chicos a la 'niñera digital' de internet. Crédito: AFP.

La necesidad de sostener una familia conlleva que cada vez los adultos deban permanecer más tiempo fuera de casa. A su vez, los niños y adolescentes pasan más tiempo inmersos en las pantallas y escasea la franca comunicación no mediada. El combo trae aparejadas algunas anomalías en el comportamiento de las familias, que son motivo de preocupación de padres y especialistas.

NORTE entrevistó a la licenciada en Psicología Lucia Szymansky, quien detalla los pormenores de un fenómeno que trasciende todas las capas y niveles sociales. "Adolescencia", la descarnada miniserie que es furor en Netflix, cuenta la trama de un creciente problema social: cada vez tenemos más medios y a la vez estamos más solos.

🤨¿Qué hacemos cuando los emojis no son tan inocentes como parecen?

A la par, los padres y tutores asisten como testigos de un proceso que tiene a adolescentes atomizados y desconectados. Sin diálogo ni el apoyo familiar que los contengan ante las vicisitudes que atraviesan. La fatalidad aumenta cuando el violento y descontrolado submundo de Internet (con sus cambiantes y a veces indescifrables códigos de interacción) se va haciendo carne en los más oscuros y terribles sentimientos de un adolescente que se ve atrapado en una celda sin barrotes, que se va tejiendo en su mente y se materializa de la peor manera.

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Lucia Szymansky, licenciada en Psicología.

COMBO DE ALTO RIESGO

Las pequeñas dosis de frustración, aislamiento y soledad van minando un peligroso combo en la mente de un chico que en principio no advierten sus padres, como tampoco las autoridades escolares.

En resumidas cuentas, los adolescentes van creando y validando un nuevo idioma digital que erige un casi infranqueable muro, donde para un adulto promedio es virtualmente imposible entender de qué se está hablando. Lo que comenzó como una manera de ahorrar palabras y armar un juego de complicidades para reforzar el mensaje termina siendo un portal hacia un terreno cada vez más complejo, oscuro y desconocido para quienes no entran en la infernal vorágine de ese submundo.

Otro de los dilemas que atraviesa el intrincado metaverso que navegan a diario millones de adolescentes alrededor del mundo tiene que ver con los "dog whistles" o silbatos de perro. Se trata de palabras, frases, conceptos que se arman para no decir una cosa de manera tan literal, en una forma más velada. Lo que deviene en un discurso escondido.

EN LO PROFUNDO

NORTE dialogó con la psicóloga Lucia Szymansky, a raíz de la impactante aparición de "Adolescencia" y la estela de debates y advertencias que va dejando.

Primero te pido que me digas qué te pasó como profesional con la propuesta de "Adolescencia". A su vez me gustaría, si es posible y si tenés chicos, cómo impactó en vos la discusión que pone sobre la mesa la miniserie…

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Cada vez más niños y adolescentes disponen de gran cantidad de horas de uso de dispositivos sin control alguno. Crédito: Pexels.

—Además de ser psicóloga soy mamá de dos adolescentes, de 12 y 14 años, así que la temática que aborda no me pasa de lejos. La serie es muy emotiva, genera ruido adentro y está muy bien logrado el mensaje. Entonces va apuntado a lo que son las emociones y claramente consiguió ir hacia lo profundo, tiene una fuerte llegada a la subjetividad. Sin entrar en mayores detalles, se pueden analizar muchas cosas de la personalidad del protagonista, pero claramente el mensaje que queda entre líneas es que no sabemos muchas cosas. No sabemos el código que maneja un adolescente y lo que consume en Internet o en las redes sociales. Y sobre todo cómo esto puede afectarlo. Pensamos los padres que tenemos el control de muchas cosas y no sabemos ni qué significa un emoji.

—¿Por qué pensás que sucede ese cortocircuito entre lo que pasa en la realidad de los adolescentes y lo que cree que sabe un adulto?

—Esto es a consecuencia de que los adultos tenemos una forma de interpretar las cosas. Incluso hay una escena en la que están profesionales, médicos forenses, gente capacitada, que analizan una situación cotidiana de la vida que es una interacción entre dos personas en Instagram. Y la pregunta de fondo es: ¿cómo atribuimos un significado a algo que claramente desconocemos? Por ejemplo, lo que entiende un adulto si alguien pone un "me gusta" a un posteo.

En la serie hay varias comunicaciones con corazoncitos que por ahí podrían ser sugerentes. Digamos, las autoridades suponen que los adolescentes en cuestión tenían una amistad o un vínculo. Cuando en realidad esa mirada es cómo los adultos asociamos eso o interpretamos eso, cosa que claramente no era lo que estaba pasando. El uso de un corazón u otros emojis eran en realidad un mensaje encubierto que no tenía que ver con una relación de amistad, sino todo lo contrario. Utilizaban unos símbolos que estaban dejando en claro que había maltrato, que estaban sufriendo bullying y que se estaban agrediendo.

Es un razonamiento del que por ahí los adultos estamos muy alejados. Para mí pasa porque nos ponemos en el lugar del saberlo todo… Y no preguntarles a nuestros hijos: "Bueno, a ver, me voy a bajar del banquito y voy al del alumno acá también, porque necesito aprender de vos. Que me enseñes y entrar en este mundo". ¿Qué significa esto? ¿A qué hace referencia? Porque claramente no tenemos todas las respuestas. Todos aprendemos de todos.

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Niños y adolescentes pasan varias horas al día en plataformas online, donde se entremezclan juegos, chats e información que no pasa por control alguno. Crédito: Freepik.

—¿Cuáles identificás como las presiones más concurrentes que enfrentan nuestros adolescentes ante sus compañeros, Internet y las redes sociales?

—En este sentido, lo que se está viendo que es alarmante es el tema del bullying, del maltrato y el acoso. Esto es algo que se nos está yendo de las manos. Claramente no sabemos cómo resolverlo, estamos todo el tiempo capacitándonos para abarcarlo de la mejor manera. En la actualidad la mayoría de los adolescentes, como a todos nos pasó en esa etapa de la vida y sabemos muy bien de lo que estoy hablando… Esto de que me río de vos u opino de lo que hacés, me creo capaz de hacerte un comentario ofensivo y esto visiblemente queda sin ninguna sanción.

Ese es el problema más grave que estoy viendo ahora en la adolescencia. Potenciado en instituciones que no tienen las estrategias o no invierten en estrategias para que esto se vaya terminando. También, propicio del adolescente, problemáticas que tienen que ver con lo físico.

Lamentablemente eso se sigue viendo, se veía antes y ahora también con la aceptación, con las inseguridades y esto de comunicarse o no comunicar, o no saber poner en palabras lo que les pasa. Lo cual es inminente a esta crisis, que la adolescencia es una crisis.

—¿Qué señales debemos advertir sobre el comportamiento de un adolescente cuando algo no anda bien?

—No es esperable que esté tres o cuatro días triste, no es esperable que se aísle y no hable. Algo está pasando y tenemos que hacer conciencia de eso. Ver si mi adolescente está todo el día encerrado, ver qué está haciendo. A veces tenemos miedo de que se ofendan con nosotros, tenemos miedo de quedar como ogros y en realidad estamos perdiendo nuestro lugar, que es el lugar de padres.

—También hay otra realidad, y es la que explora la serie… ¿Qué hacemos cuando las disfuncionalidades no son tan evidentes?

—Esta familia que parece de una condición esperable, ¿sí? Donde hay un papá, una mamá… Podemos decir que es funcional socialmente, donde se ve que este niño tiene estos miembros en su círculo cercano. En lo que se ve desde afuera no está sufriendo ninguna situación explícita que lo vincule con la acción que lo tuvo como protagonista de un crimen. Esto, claramente es solamente una apariencia y aquí de nuevo vamos a caer en el concepto de salud mental. Había modalidades vinculares que se van viendo cuando va transcurriendo la serie, que tienen que ver con la resolución de conflictos. Si bien el adolescente tenía mamá y papá, la dinámica de esa pareja había tenido episodios de ira por parte del padre, que la madre no sabe manejar y que los minimiza, algo que rotundamente no está bien. Es una modalidad que este niño aprende como una resolución de conflictos, que ya la veía en su propio padre. También, hay en la serie una serie de cuestiones que tenían que ver con la mujer. Cuando se le pregunta a este niño qué significaba su madre, cuál era el rol de la mujer, él decía: "Bueno, cocina rico". Como una figura que no tenía mucho peso ahí, y volvemos a repetir el tema de la salud mental… ¿Esto no es lo esperable? No es lo esperable que en tu propia casa vos aprendas esta modalidad de resolución de conflictos y que tengas estas ideas acerca de las mujeres, o de los roles y las funciones que ocupa cada uno en una dinámica familiar.

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Las pantallas como protagonistas de un fenómeno creciente de proliferación de nuevos medios y menos comunicación real entre adolescentes. Crédito: Pexels.

—¿Es posible tratar de acordar una edad base para que los chicos accedan a un dispositivo personal?

—La recomendación para los padres es que la edad que más se pueda estirar mejor. Por favor, que no se interprete como algo que está mal, no. Claramente estamos todos en la misma y aprendiendo constantemente de esta situación. También tenemos que entender que hay una nueva forma de vinculación que tiene que ver con que en muchos casos las familias cambiaron. Entonces sucede que está papá de un lado, mamá por otro, y tener un dispositivo se plantea como una necesidad comunicativa. Volviendo a la pregunta, e intentando redondear una edad, en lo posible hasta los 15 que no usen un celular propio. O si van a usar que sea, por favor, con control parental. Si no, es necesario porque tienen una comunicación con sus propios hijos que se charlen, que se hable desde el lado del no saber. Como lo expliqué al principio de la entrevista… Con la actitud de conocer acercando a lo que los chicos están mirando e interactuando. Con la premisa de: ¿Me enseñás? Porque es la única forma de llegar a su mundo digital y emocional.

—¿A qué edad creés prudente que comiencen a tener redes sociales?

—Una vez que tenga un dispositivo, en la adolescencia. Hay que pensarlo así porque es una persona que está en crecimiento. Supongamos que, por ejemplo, empieza a tener una cuenta en una red social como Instagram, Facebook, va a consumir imágenes y hay información que no va a ser saludable para su propia evolución. Entonces, si es de máxima necesidad, recomiendo que no utilicen las redes sociales hasta los 17 años, y en la medida que no se pueda evitar. Insisto, no es nada saludable.

—¿Recomendás la utilización de Apps para control parental, mejor uso con acompañamiento o ambos?

—Es necesario involucrarse sin sentirse que uno está controlando. Este es un conflicto que tenemos los adultos, no los adolescentes. Tenemos que saber quiénes son sus contactos, incluso hay padres que conocen los usuarios de las personas con las cuales los chicos juegan en las distintas plataformas de entretenimiento. La clave está en involucrarse.

Machete para padres

Así como el lingüista suizo Ferdinand de Saussere plantea las bases para el análisis de la lengua como un sistema de signos interrelacionados, la exigencia del metalenguaje que recrean los adolescentes en las redes sociales llevó a un grupo de especialistas a intentar tener ciertas alertas en el intercambio de chats.

Un cuadro difundido por la fundación educativa "For Working Parents", rearma el significado que va desde la asociación de una simpática rosca confitada con el sexo anal hasta considerar neonazis mediante el ícono de un erizo… Si hasta acá el lector no termina de sorprenderse basta saber que la famosa bola 8 del juego de billar (o pool) representa 
a la cocaína; o una puerta de madera se utiliza para señalar a quienes niegan el genocidio del pueblo judío en Auschwitz y otros campos de exterminio alemanes.

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La fundación educativa “For Working Parents” armó una tabla periódica con el significado de los emojis para los adolescentes.

Solo para terminar de convencer al adulto lector de la necesidad de actualizarse constantemente en el lenguaje digital que utilizan los adolescentes van algunos ejemplos más (que pueden revisarse y descargar en este QR). Así, las tijeras representan la autolesión; el caballo, la droga ketamina y la píldora roja -copiada de la película Mátrix- rotula a los "incels" (iniciales en inglés de "célibes involuntarios"), o chicos vírgenes que necesitan "despertarse a la realidad del mundo en el aspecto sexual".

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