Escenarios y algoritmos
Una semana después de la definición de candidaturas para los comicios provinciales del 11 de mayo, en los que se elegirán dieciséis diputados para la Legislatura del Chaco, cada sector acomoda sus sandías sobre el carro desde realidades diversas. En lo que sí coinciden los dos principales competidores es en una estrategia dirigida a polarizar la campaña todo lo posible. "Nos sirve a los dos", resumía este fin de semana una figura del peronismo.
¿En qué reside esa conveniencia por partida doble? Para el caso de Chaco Puede, la alianza radical con La Libertad Avanza, se analiza que recalentar la pelea con el kirchnerismo local, expresado de manera protagónica por la candidatura de Jorge Capitanich, beneficia al oficialismo. El motivo es simple: interpretan que mantener vivo el recuerdo sobre lo que fueron los años finales de la gestión justicialista en la provincia incentivará a muchos a mantener el respaldo a Leandro Zdero.
En el caso del PJ, que encabeza la reedición del Frente Chaco Merece Más, no se le huye a esa idea de que la batalla sea de dos. Por el contrario, se la alimenta con el mismo grado de energía. La razón también es sencilla: piensan que contribuirá a que a la boleta peronista confluyan los votos de los descontentos con Milei y Zdero, incluso los de aquellos que no adhieran convencidos a la oferta electoral del coquismo pero la vean como una manera eficaz de expresar su malestar.

TODO PARA DOS
Como dijimos en este espacio en ocasiones anteriores, de las elecciones de mayo la incógnita no es quién gana y quién pierde. Salvo un hecho inmensamente disruptivo de aquí a los comicios, Chaco Puede será la fuerza más votada y Chaco Merece Más ocupará el segundo lugar. Las otras nueve opciones registradas el sábado 22 estarán lejos, seguramente aplastadas por la polarización de los grandotes.
Esa brecha con las fuerzas menores no tiene que ver solo con una cuestión de estrategias comunicacionales y relatos. También con cosas mucho más materiales. Por ejemplo, solo para la impresión de boletas en una elección tan simple como ésta (en la que únicamente se eligen diputados), un partido o coalición necesita entre 70 y 80 millones de pesos. Si se suman gastos en publicidad y difusión, redes, logística y otros rubros, la cifra no baja de los 800 a 1000 millones de pesos. Los partidos chicos, por eso, generalmente agotan sus recursos en la impresión de votos. Para lo demás, dos mangos y que Dios provea.
A LA CANASTA
Por supuesto que ante esa demanda, la fuerza de turno en el poder corre con amplia ventaja. Lo público y lo partidario se unen como la sal y el agua. Para el que está alejado de las cajas oficiales, en cambio, es como organizar un cumpleaños de 15 con un bono canjeable por una pastafrola.
En el caso del peronismo chaqueño, la pobreza no llega a ese extremo, pero impacta en las chances. El PJ maneja una buena cantidad de municipios, por ejemplo, y se esperan colaboraciones de diferentes fuentes. Por caso, se dice que Sergio Massa comprometió apoyo a cambio de la candidatura de Katia Blanc en la boleta de Capitanich (está en cuarto lugar) y que algo parecido hará La Cámpora por un espacio (el décimo) que se le reservó a la agrupación de Máximo Kirchner. También harían contribuciones Axel Kicillof y gobernadores amigos. "No necesariamente es plata, por ahí alguno te aporta la impresión de boletas, otro te arma el tema redes, uno más ayuda con la logística", explicaba ayer un hombre de Capitanich. O sea, una campaña a la canasta. Parecida a la que le tocó hacer a Zdero casi dos años atrás.
Por el lado de las ideas puestas a rodar, la primera semana de Capitanich blanqueado como candidato confirmó que el exgobernador va por un choque directo con Zdero, al que tiroteó casi a diario desde sus cuentas de redes sociales. En tono picante, JMC trata de inútil y otras lindezas al hombre que le cortó el sueño de un cuarto mandato en la Casa de Gobierno. Zdero, sin caer (al menos hasta ahora) en descalificaciones tan fuertes, sí dispara frases que asocian a su antecesor con el peor pasado. Lo presenta como el líder de "las caras de siempre" que son "el fracaso" y ahora "buscan fueros". El oficialismo, una y otra vez, recuerda el vínculo de Capitanich con Emerenciano Sena y otros barriletes cósmicos del gerenciamiento piquetero.
EL ADENTRO Y EL AFUERA
Capitanich pega para cosechar entre los más golpeados por la malaria social y para pegotear los pedazos del PJ que quedaron dentro del acuerdo interno que logró cerrar antes de inscribir candidaturas. El tiroteo que recibe desde Chaco Puede lo ayuda a que se alivianen los cuestionamientos internos previos y posteriores a la derrota del ’23. Además, su doble candidatura (ahora a diputado provincial; casi con seguridad a senador nacional en octubre) no les cierra a todos. Incluso gente de su máxima confianza le planteó que era una decisión que puede acabar perjudicándolo mucho. Pero otros del entorno lo alentaron a imponer al PJ la Dieta "Coqui". Capitanich en mayo, Capitanich en octubre.
Las encuestas, dicen esos dirigentes, dan la razón a la nominación duplicada. El peronismo, afirman, recibe en los sondeos más intención de voto con la postulación de Capitanich que sin ella. Dicen que hoy están en el 37% y se entusiasman pensando que pueden pasar holgadamente la línea de 40%. También celebran mediciones que, aseguran, muestran una baja de la imagen positiva de Milei en el Chaco (según esas fuentes, de 55% bajó a 46%) y de la de Zdero (que, no obstante, se mantendría por encima de 50%).
Las dudas de las últimas semanas sobre el mercado cambiario, con todo lo que eso implica en la Argentina, alientan en la oposición el sueño de ver que las variables macro se desmadren. Lamentan que la elección provincial esté tan cerca. "Fue muy inteligente Zdero al adelantarlas para mayo", comenta un leal a Capitanich.
ESCENARIOS
En la vereda de enfrente, en Chaco Puede suponen que la sola presencia de Capitanich en la lista le pone límites a las posibilidades del Frente Chaco Merece Más. Un piso más alto que sin él, pero también un techo más bajo, al poner al peronismo en una postura de renovación cero tras la catástrofe de 2023.
Entre los escenarios posibles, están:
-Zdero logra una victoria rotunda, expresada en un reparto 10-6 (u 11-5) de las dieciséis diputaciones en juego. Sería un derrota humillante para Capitanich, dejando una sensación de retiro, y aunque retuviera la candidatura de octubre llegaría a ella muy debilitado. Zdero saldría fortalecido para buscar la reelección en 2027.
-Un triunfo moderado de Chaco Puede, con resultado 9 a 7 en bancas. Queda todo abierto, tanto para octubre como para 2027. La sensación de ventaja del oficialismo sería discreta. El peronismo sentiría que una revancha es posible y que puede soñar con el regreso al poder en dos años.
-Un resultado favorable a la alianza entre la UCR y LLA, pero por margen ajustado y reparto 8 a 8 en las diputaciones. Es la peor hipótesis para Zdero. Significaría que su estadía en el poder no le permitió mejorar sustancialmente los niveles de respaldo obtenidos en el ’23. Capitanich podría hablar de un logro épico y llegar entonadísimo a octubre. El horizonte del ’27 para el gobierno quedaría sumido en la bruma.
Todas las variantes están inmersas en una relación entre clase política y sociedad que es notablemente diferente a la de años atrás. Cosas que antes servían para posicionar un emblema o un candidato ahora ya no son útiles o directamente juegan en contra. Las opiniones, las miradas sobre lo que antes llamábamos "la realidad", fluyen por canales aleatorios que, además, modifican su traza a cada instante. Los algoritmos alimentan una dinámica tan cambiante que a veces es pura novedad y a veces, para sorpresa de todos, es exactamente lo mismo de siempre.
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