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Cómo evitar caer en estafas digitales

Las operaciones bancarias, las compras de productos de uso cotidiano y las transferencias de dinero se realizan cada vez más a través de dispositivos electrónicos. Si bien esto facilita enormemente muchas tareas cotidianas, también obliga a adoptar una serie de precauciones para no caer en las trampas de los estafadores del mundo digital.

El comercio electrónico en Argentina, por ejemplo, alcanzó una facturación de 22,02 billones de pesos en 2024, lo que representa un aumento del 181% en comparación con el año anterior. Y esto a pesar de la caída del consumo. En el mismo período, la cantidad de transferencias bancarias por canales electrónicos mostró un importante crecimiento, reflejando una consolidación en el uso de medios digitales.

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), las transferencias inmediatas aumentaron un 74,6% interanual en cantidad durante septiembre de 2024, alcanzando 560,5 millones de transacciones. En términos monetarios, esto representó un incremento del 29,6% respecto al año anterior, con un total de 46,9 billones de pesos transferidos.

Por otra parte, las transferencias en moneda extranjera crecieron un 221,3% y entre enero y octubre de 2024, se realizaron 10.100 millones de transacciones electrónicas (incluyendo transferencias y otros métodos), lo que marcó un aumento del 42% respecto al mismo período del año anterior. De alguna manera, estos datos muestran una tendencia sostenida hacia la digitalización en Argentina, impulsada en gran medida por una mayor adopción, por parte de la gente, de tecnologías móviles para realizar operaciones bancarias.

Si bien esto es algo positivo, no es menos cierto que los métodos utilizados por los delincuentes son cada vez más sofisticados. Desde correos electrónicos fraudulentos que simulan ser entidades bancarias solicitando información confidencial, hasta llamadas telefónicas que intentan engañar al usuario con falsas promesas de beneficios o alertas urgentes sobre problemas con sus cuentas.

En muchos de estos casos, el objetivo final de los estafadores es el mismo: obtener acceso a los datos bancarios de las víctimas y transferir su dinero a cuentas desconocidas. Lo más alarmante es que, en ocasiones, las víctimas no logran identificar el fraude hasta que ya es demasiado tarde.

Según la Policía del Chaco, en 2024 se denunciaron ciberdelitos por un total de 519 millones de pesos. Lo más preocupante es que, en su mayoría, los afectados no se dieron cuenta a tiempo de la estafa. Este fenómeno no afecta solamente a nuestro país; las estadísticas muestran un incremento de estas prácticas delictivas tanto en América Latina como Europa. En Argentina, por ejemplo, el Banco Central ha tenido que intervenir ante la creación de perfiles falsos en redes sociales que imitan a las instituciones bancarias, buscando engañar a los clientes.

En otras palabras, la facilidad con la que se pueden realizar operaciones bancarias en línea ha facilitado la vida de muchos, pero también ha dado lugar a un caldo de cultivo ideal para los delincuentes. Los estafadores se valen de la urgencia, el miedo y la falta de conocimientos digitales de las personas para que revelen sus datos bancarios sin pensarlo dos veces. Además, un factor que no podemos pasar por alto es la vulnerabilidad de ciertos grupos de la población, como los adultos mayores, que no cuentan con la capacitación necesaria para identificar estos engaños.

Es por eso que, como sociedad, debemos generar una mayor conciencia sobre los riesgos que conlleva el manejo de nuestras finanzas en línea. La educación es clave. Las entidades bancarias tienen la responsabilidad de capacitar a sus clientes, pero también los usuarios deben estar alertas y seguir las recomendaciones básicas de seguridad. No abrir enlaces sospechosos, no compartir códigos de verificación, usar contraseñas robustas y activar la autenticación en dos pasos son medidas simples que pueden marcar la diferencia. Además, es fundamental que, ante cualquier duda, se contacte directamente con el banco para verificar si una solicitud es legítima.

Los bancos han lanzado campañas y advertencias para prevenir estos fraudes, pero es necesario un esfuerzo de toda la comunidad para crear una cultura de seguridad digital. Debemos recordar que los delincuentes están siempre al acecho, y no hay forma más eficaz de defendernos que siendo cautelosos en el uso de las herramientas digitales.

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