Enchufarse a la fe

En ocasiones, en una rueda de conversación entre dos o más personas, es muy común que quienes escuchan las graves aflicciones del que habla, inmediatamente le sugieran: Hay que tener fe y todo se va a solucionar.
Y, en algunos casos, lo dicen como si la fe pudiera ser comprada en un frasquito en la farmacia de la esquina. Aunque la intención de quienes lo proponen sea buena, nadie puede adquirir fe de un momento para el otro, porque es un proceso de tiempo a invertir que, en algunos casos lleva años conseguirlo, pero en otros menos.
Distintos tipos de fe
El ser humano puede tener fe para ciertas cosas, como por ejemplo para ganar la lotería; o para pedirle a su supuesto intercesor celestial que le conceda determinados deseos; pero no estamos refiriéndonos a ese tipo de fe, sino a la que nos liga con el Creador.
Señala el texto bíblico que el único método para practicar la fe genuina es por medio de Jesucristo. Dicho de otro modo, las Escrituras ponen de manifiesto que no existe otro mediador entre Dios y los hombres que no sea Jesús: "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre".
Cómo se la consigue
Muchos se preguntan ¿cómo puedo adquirir fe?, ¿cómo puedo agrandarla? Y la respuesta también se encuentra en el texto bíblico.
El primer paso es creer en la existencia de Dios, ya que sin creer es imposible agradarle y recibir sus beneficios. De manera tal que el primer paso es tener la actitud de creer en la existencia de Dios sin la posibilidad de verlo; es decir, por medio de la voluntad tomar la iniciativa de iniciar un proceso de fe.
El segundo paso es creer que Jesús murió y resucitó para hacerse cargo de los pecados del ser humano, ya que no existe el perdón divino sin derramamiento de sangre inocente, en este caso la sangre del Cordero que quita el pecado del mundo.
Estos dos primeros pasos otorgan a quien los hace, el derecho de ser llamado hijo de Dios, porque hasta ese momento todas las personas son criaturas de Dios, pero no hijos, como la mayoría supone. La persona, una vez convertida en hijo pasa a tener un Padre celestial que ofrece bendiciones a cambio de obediencia.
Bendiciones especiales
Si bien es cierto que el sol sale para buenos y malos, y la lluvia también cae para buenos y malos, existen otro tipo de bendiciones que son dirigidas a sus hijos. Al respecto Jesús enseñó a quienes le escuchaban: "Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan!"
El procedimiento para afianzar la fe es tener la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve. Y la forma de conseguirlo es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. El escuchar Su palabra y descubrir lo que Dios es capaz de hacer, abre una ventana que nos permite creer que nada es imposible para su poder y no existe nadie que pueda detener su voluntad.
Enchufarse a la fe disponible
Ahora bien, aún entre los hijos de Dios existen quienes su fe no les alcanza como para recibir lo que piden y en la mayoría de los casos se observa en ellos la falta de madurez espiritual al no perseverar en la lectura bíblica diaria que es de imprescindible necesidad para adquirir fe.
En cierta ocasión un hombre ciego sentado junto al camino escuchó un murmullo de gente que pasaba y preguntó que era aquello. Le dijeron que pasaba Jesús y él conocía lo que Jesús era capaz de hacer porque lo había escuchado en los comentarios de la gente, y entonces comenzó a gritarle, diciendo: "¡Hijo de David, ten misericordia de mí!" Jesús mando traerle y le preguntó: "¿Qué quieres que te haga?" y él dijo: "Señor, que reciba la vista" y Jesús le dijo: "Recíbela, tu fe te ha salvado" y luego vio, y todo el pueblo cuando vio aquello, glorificaba a Dios.
La fe, salvando las distancias, es como la electricidad que está disponible en los tomacorrientes de la casa; cuando queremos hacer funcionar un artefacto eléctrico lo enchufamos y la energía lo hace marchar. Así es la fe, la solución divina está disponible en Su palabra, solo hace falta enchufarse a ella. Y la única manera de hacerlo es leyendo o escuchándola todos los días como una costumbre o hábito adquirido.
Si tan solo puedes creer, nada es imposible para Dios.
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