Lluvias torrenciales y cambio climático
El cambio climático aumentó la frecuencia e intensidad de las lluvias torrenciales en muchas partes del mundo. A medida que la atmósfera se calienta retiene más humedad, lo que lleva a precipitaciones más intensas.
Los patrones de lluvia están cambiando, que da lugar a sequías prolongadas seguidas de lluvias intensas o torrenciales. Un fenómeno meteorológico en el cual la caída de agua es superior a los 60 mm en el transcurso de una hora.

La verdad científica
Centenares de científicos expertos participan con carácter voluntario como autores y coordinadores principales y autores principales en la elaboración de los informes de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). También colaboran otros especialistas en calidad de autores contribuyentes para complementar los conocimientos especializados en temáticas específicas.
Señala el IPCC que el cambio climático ha provocado que los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones y las sequías, sean cada vez más probables y más intensos. Agrega que se prevé que los riesgos de sequía e inundación y los daños sociales asociados, aumenten aún más con cada grado de calentamiento global.
El aumento de las temperaturas a nivel mundial eleva la humedad de la atmósfera y da como resultado más tormentas y lluvias torrenciales, pero, paradójicamente, también períodos de sequía más intensos a medida que se evapora más agua de la tierra y cambian los patrones climáticos globales.
Es muy probable que las precipitaciones torrenciales aumenten en la mayoría de las zonas geográficas durante el siglo XXI, con más inundaciones provocadas por la lluvia. Al mismo tiempo, también se prevé que aumenten las zonas geográficas terrestres con mayor sequía extrema en un momento dado.
El agua y el cambio climático están estrechamente relacionados. El cambio climático afecta al agua presente en el planeta de formas complejas. Desde patrones de precipitación impredecibles hasta la reducción de las capas de hielo, pasando por el aumento del nivel del mar, inundaciones y sequías: la mayor parte de los impactos del cambio climático se reducen al agua.

Lo que hay que hacer según los expertos
Dice la OMM (un organismo especializado de la ONU) que el cambio climático inducido por el hombre ha provocado cambios generalizados y rápidos en la atmósfera, el océano, la criosfera (parte cubierta de hielo y nieve permanente o estacional) y la biosfera (los seres vivos). Han ocurrido muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todas las regiones del mundo, causado impactos adversos generalizados, pérdidas y daños relacionados con la naturaleza y las personas.
Según la OMM, "las inundaciones son uno de los riesgos naturales más mortíferos y azotan cada año numerosas regiones del mundo. La creciente presión demográfica, la degradación de los ecosistemas y la variabilidad y el cambio climático contribuyen a aumentar aún más el riesgo de inundaciones en todo el mundo".
Por su parte el Banco Mundial señala: "El aumento de las temperaturas a nivel mundial eleva la humedad de la atmósfera y da como resultado más tormentas y lluvias torrenciales. Paradójicamente, también períodos de sequía más intensos a medida que se evapora más agua de la tierra y cambian los patrones climáticos globales. Los desastres relacionados con el agua han dominado los últimos cincuenta años y representan 70% de las muertes relacionadas con los desastres naturales".
Dada la inevitabilidad de las lluvias torrenciales, la preparación y la mitigación son cruciales para reducir su impacto. Esto incluye el desarrollo de sistemas de alerta temprana, la construcción de infraestructuras resistentes a inundaciones y la implementación de prácticas de uso del suelo, la diversificación de la matriz energética, así como la ordenación ambiental del territorio que señalan las leyes argentinas.
El ordenamiento ambiental del territorio
El ordenamiento territorial (OT) es una herramienta preventiva de inundaciones, permite planificar el uso del suelo y los asentamientos humanos, qué se puede hacer y qué no en las diferentes regiones. La cuestión es compleja y multidisciplinaria, digo, porque leí por ahí que ponderan otorgar títulos provisorios de ocupación, o la inauguración de una canilla, o quebrar el humedal con un proyecto de avenidas como acciones de bienestar humano del OT.
No se puede manosear un recurso natural porque se desacomoda este y los demás ecosistemas, toquetear las cuencas hídricas produce desastres naturales, llámese Bajos Submeridionales o refuncionalización del río Guaycurú, las consecuencias siempre son severas. Es necesario que el OT prevea que el ambiente sea considerado como una variable importante a la hora de definir las obras públicas en el marco social de un desarrollo (sustentable).
El OT actúa como instrumento que permite guiar e impulsar las inversiones públicas y privadas, con el fin de contribuir a revertir los procesos de exclusión y de pobreza y de fortalecer un desarrollo territorial sostenible y la mejora de la calidad de vida de las poblaciones presentes y futuras. Lo que se haga tiene que estar planificado para una sociedad de aquí a 50 o 100 años. Actualmente las obras de infraestructura que se hacen son para mañana. Previene y corrige la localización de los asentamientos humanos e infraestructura productiva, el sistema vial, energético y de comunicaciones; articula lo agrario, lo industrial, lo comercial y los servicios identificando las condiciones de vulnerabilidad en zonas de riesgo urbanas o rurales; conecta al territorio con los mercados y los clústeres (conglomerados) productivos. Aquí todavía se habla de "polo de desarrollo, una teoría obsoleta de 1950".
Vela por la salvaguarda de los recursos naturales y los espacios protegidos; revierte los procesos de conflictos ambientales, deterioro de los ecosistemas y competitividad territorial; y promueve políticas que regulen el uso del territorio y el manejo de los recursos naturales y que, al mismo tiempo, contribuyen a prevenir las consecuencias perjudiciales de los fenómenos naturales extremos.
El OT permite, a través del catastro, la demarcación territorial, delimitar las fronteras entre unidades administrativas (municipios, tierras comunales, etc.) y facilita el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, así como la diversidad biológica, la ocupación ordenada del territorio, conservación del ambiente y ecosistemas, preservación del patrimonio natural y cultural, el bienestar y salud de la población.
Impulsa procesos de mayor participación ciudadana, considerando los diversos intereses y visiones que tienen los actores sobre el uso y manejo del territorio. Impulsa el desarrollo del territorio de manera equilibrada y competitiva con la participación de actores públicos, privados y comunales, a través de la adecuada planificación del territorio, en respuesta a los requerimientos de los planes de desarrollo económico y social de los tres niveles de gobierno.
Un enfoque integrado de la planificación y gestión del medio físico y del uso de la tierra es una forma práctica de lograrlo. Examinando todos los usos de la tierra de manera integrada, se pueden reducir al mínimo los conflictos y obtener el equilibro eficaz y se puede vincular el desarrollo social y económico con la protección y el mejoramiento del ambiente, que contribuyen así a lograr el desarrollo sustentable (para las generaciones presentes y futuras).
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(El autor es abogado y especialista en evaluaciones ambientales).
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