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Banco de la Nación Argentina: ¿qué se discute?

A través de un decreto, el Poder Ejecutivo nacional inició el proceso de transformar un organismo autárquico –creado por ley– en una sociedad comercial.

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Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional 116/2025 se ha iniciado el proceso de transformar un organismo autárquico creado por ley en una sociedad comercial regida por la Ley General de Sociedades 19.550 - T.O. 1984. Sin dudas, la decisión adoptada generará un espacio temporal de controversia, abonado con enjundiosos dictámenes, posiciones personales, de gremios, de asociaciones y demás, todo relatado en tiempo real por el periodismo autóctono.

Desde ahora, algunos abren el paraguas aduciendo que la medida precede a la futura privatización de la entidad por la vía de la capitalización de la sociedad por inversionistas. Si bien ello es posible, no me quiero sumar a la futurología y solamente hacer un aporte a interpretar, según mi óptica, de lo que hoy, aquí y ahora significa la medida adoptada.

El artículo 5º  de la actual carta orgánica del BNA, que no sobrevivirá, establece que:"de las utilidades líquidas y realizadas que resulten al cierre del ejercicio una vez efectuadas las amortizaciones y deducidos los castigos provisionales y previsionales que el Directorio juzgue convenientes, se destinará: el porcentaje que fije la autoridad competente para el fondo de reserva legal; el porcentaje que establezca el Directorio, que no podrá superar el 20% al Tesoro Nacional; y el remanente a aumentar el capital y a los demás fines que determine el Directorio".

Como vemos, teniendo en cuenta que el BNA es rentable –en lenguaje cotidiano, da ganancia– al desaparecer esta cláusula de acuerdo al decreto, pasamos a un escenario donde esas ganancias ya no irán a su capitalización y fortalecimiento, sino que abrimos la posibilidad de que vayan al bolsillo de los accionistas, aún cuando estos pertenezcan al sector público.

El cambio de estatus de la institución, ajustándola a la ley de sociedades comerciales, reorienta el objetivo al lucro, que es parte de la actividad de un comerciante, ya que este se dedica a comprar y vender productos para obtener ganancias. Los actos lucrativos son aquellos que se realizan con el propósito de obtener un lucro para alguna de las partes. Todo esto no está mal ni bien, solo es un cambio sustantivo en la filosofía de la personalidad de la institución.

Con el actual formato, el BNA ha competido en el mercado financiero argentino como uno más del sistema. Ha demostrado tener capacidad de crear empresas vinculadas, sucursales o agencias en el país y en el exterior, intervenir en la economía según las pautas dictadas por el gobierno de turno, o sea, el BNA ha demostrado hasta ahora ser una herramienta eficiente para el desarrollo de políticas públicas.

Si eso es así, ¿cuál es el motivo del dictado del decreto aludido? El Banco no le cuesta un solo peso al presupuesto público. Al contrario, se lo aporta con su actividad, tanto en recursos frescos como en impuestos, ya que no tiene ninguna excepción y tributa como cualquiera de los bancos privados del sistema. Es allí, donde se abre el interrogante sobre estar frente al primer paso para la privatización parcial o total del banco. Si eso fuera así, estemos seguros de que este no será un negocio para que participe una cooperativa de indigentes.

El tema no es nuevo, ya se meneó la idea en décadas pasadas y puede esperarse iguales reacciones colectivas. Resistencia del gremio y de los empleados; enjundiosa defensa de la entidad como esta por parte de la oposición actual; cadenas de correos; actividad en las redes; muchos minutos diarios de televisión por día a cargo de una cantidad de opinadores.

Vale preguntarnos: ¿podría haberse dictado el Decreto 116/2025 si se hubiere bloqueado con éxito el decreto 70 del 20/12/2023? La respuesta es no. O sea, esto es una secuela del decreto ómnibus del presidente Milei que puso patas para arriba, para bien o mal, en el país para el que hubo una tibia, desarticulada e ineficiente oposición.

¿Estamos en el mismo escenario político y social de intentos anteriores? La respuesta en no. Ha ganado la elección de 2023 un presidente liberal, que además logró una suerte de coalición no orgánica con partidos y dirigentes que miran sus políticas con simpatía a lo que se suman los oportunistas de siempre y los equilibristas que saltan de una cuerda a otra con agilidad felina y siempre quedan prendidos al poder.

¿Hay una base critica de disenso político y social con capacidad de fuego para enfrentar esta política? Tengo mis dudas. La falta de información de fondo, la imagen genérica de los bancos, el estatus salarial de los bancarios en general, los malos negocios del BNA en el pasado reciente, y otras cuestiones conexas me hacen pensar que puede generalizarse la atonía que ya se ha visto en otros cambios de importancia dados en el último año.

Resumiendo, considero que se ha adoptado una mala medida. El camino, casi utópico, es encontrar un espacio de diálogo para resolver el tema dejando de lado dogmas y posiciones principistas o partidarias. Ya sé, no me lo digas, argentina año verde….

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