La importancia del perdón
Muchas veces el perdón llega después de un tiempo de intentar caminar con Dios.
En cierta ocasión alguien comentaba acerca de su propia y supuesta rectitud ante los demás, en el sentido que entendía que su comportamiento era el correcto, y que por lo tanto se consideraba aprobado delante de Dios; sin saber que los parámetros celestiales establecidos en las Escrituras son totalmente distintos al razonamiento humano.

Falta de perdón
Uno de los principales escollos en el camino del común de la gente es la falta de perdón ante ofensas recibidas por distintos motivos. A tal punto que existe un dicho popular que dice: "Yo perdono, pero no olvido"
Pero en realidad, siempre hablando desde el punto vista bíblico, no es ese el camino correcto, porque"no olvidar"equivale a lo contrario de perdonar. Ya que alguien que perdona no se acuerda más de la ofensa recibida, y marcha hacia adelante en la vida.
El profeta Miqueas
En relación a ello, entre otros, el profeta Miqueas, quien había profetizado siete siglos antes que el nacimiento de Jesús sería en Belén, revela la esencia de Dios en cuanto a su misericordia, cuando dice: "¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, el pecado del remanente de su heredad, y echa al fondo del mar todos nuestros pecados y se olvida de ellos"?
Efectivamente, siete siglos después aparece en la escena Jesús y le enseña a sus discípulos lo que hoy conocemos como "el padre nuestro", una oración en la que uno de sus párrafos dice: "Padre perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". Allí queda establecido que para obtener el perdón de Dios, también nosotros debemos perdonar a quienes nos ofendieron. De modo tal que no existe lo primero sin que ocurra lo segundo.
No es un sentimiento
Ahora bien, el perdonar no es un sentimiento que nace espontáneamente en el corazón de los seres humanos, sino una acción dirigida a la obediencia de los requerimientos celestiales; sin el cual, no podemos tener una relación genuina con Dios. Es como que él nos dice: te perdono, pero también tienes que perdonar.
Ante esta complejidad, hay quienes dicen: pero yo no siento perdonar, como si fuera necesario que aparezca ese sentimiento para hacerlo, cuando en realidad el perdonar es más bien un mandamiento a cumplir que no tiene retorno; es decir, tenemos que perdonar para ser perdonados por Dios.
Por otro lado la falta de perdón es algo que daña nuestro propio corazón y lo puede llevar a situaciones más peligrosos aún, como por ejemplo el rencor o el odio.
Buscar la perfección
Muchas veces el perdón llega después de un tiempo de intentar caminar con Dios, es el momento en el cual nos damos cuenta de que es una herramienta de fundamental importancia para el desarrollo de una vida espiritual sana, que nos lleve en busca de la perfección.
Al respecto, el apóstol Pablo, el maestro más importante del cristianismo después de Jesús, dijo: "No es que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro agarrar aquello para lo cual fui también tomado por Cristo; yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvido ciertamente lo que queda atrás, y me extiendo a lo que está delante".
Tal vez esta sea tu situación y no sepas cómo resolverlo. Te animamos a que tomes la decisión más importante de tu vida y perdones a quienes te ofendieron; no hacerlo pone en peligro tu propia salvación.
Temas en esta nota

Qué dice realmente el Evangelio sobre la riqueza

Una perspectiva teológica sobre la deuda de la humanidad

Si hubiese agarrado la Biblia antes
El libro de las verdades fundamentales

El Dios de lo imposible y la soberbia humana
La sencillez de la fe

La misa equivocada
Opinión

Vivir con fe
Opinión

¿Qué nos sostiene cuando todo falla?
Mensaje cristiano










