Baja de retenciones: buena señal pero con impacto residual en la ecuación productiva chaqueña
El beneficio económico real para regiones como el Chaco podría quedar atenuado por los costos logísticos y por el traslado verdadero que hagan los agroexportadores al productor, según el análisis de especialistas.
La baja temporal de retenciones del 20%en promedio para los principales productos agrícolas del país, anunciada el jueves por el gobierno nacional, es una señal positiva en la actual coyuntura productiva, con precios internacionales a la baja (sobre todo de la soja) y posibles recortes en los rindes por incidencia del clima en el desarrollo de los cultivos. Pero el impacto económico real para regiones como el Chaco presenta varios interrogantes. Que sea una medida transitoria y que signifique pocos puntos de rebaja con respecto a los niveles totales impone todavía más dudas sobre su efecto final y el beneficio al productor del interior.

En concreto, según un especialista en agronegocios consultado por NORTE, los derechos de exportación a la soja (poroto) bajarán siete puntos, del actual 33% a 26%, lo que significará unos 28 dólares por tonelada.El valor actual de la oleaginosa en el mercado internacional se ubica en 400 dólares por tonelada (exportación FOB).
Más o menos a esa misma conclusión llegó el periodista especializado Matías Longoni, quien en sus redes sociales estimó que la baja planteada implicará reducir la presión por retenciones de 138 a 108 dólares por tonelada producida (30 dólares). Así, considerando rindes de 3,5 toneladas (algo casi aspiracional para zonas como el Chaco), la ‘devolución’ al chacarero sería de entre 80/100 dólares.
¿Se traslada todo?
"Hay que ver cómo se da la dinámica de las liquidaciones de granos y de las exportaciones, para que todo eso se traslade al productor. Pero en definitiva, es esperable que buena parte de esos 28 dólares (a valores de hoy) se trasladen al productor", explicó el experto consultado por NORTE.
Sin embargo, analizó varios condicionantes. El principal es que, pese al alivio de la baja impositiva, el beneficio no alcance para devolver la rentabilidad al negocio agrícola, y mucho menos en el norte del país. "Venimos con un problema de costos altos y vamos a ir a rindes afectados (por más que llueva en estos meses), y tener niveles de rindes bajos o medio-bajos significa ir a pérdida", señaló. "Son necesarios rindes de equilibrio bastante altos ante la actual depresión de precios; de otra forma, el riesgo productivo seguirá siendo elevado",agregó.

Otro condicionante será lo que ocurra en la agroindustria acopiadora y procesadora de granos al momento de recibir la cosecha del productor, ya que hoy trabaja con capacidad ociosa y es posible que, cuando se levante la soja y el maíz, continúen esas condiciones, generándose "mucha puja por el grano", lo que convalidará buenos precios."Hay capacidad ociosa proyectada porque hoy la capacidad de crushing (molienda de granos) en Argentina está más o menos en el nivel de una buena cosecha en el país", indicó.
El costo de producir en el norte
En toda ecuación productiva de campos alejados de los puertos de exportación, el costo logísticoes una parte relevante. Tanto que puede llegar a licuar cualquier mejoracomo la anunciada rebaja de retenciones.
En la visión del especialista consultado por este matutino, si el beneficio se mantuviera en 28 dólares por tonelada de alivio impositivo para el productor, podría alcanzar para compensar el costo logístico de trasladar esa cosecha hasta Rosario.
Para llevar esa afirmación a datos concretos, de Chaco y Rosariotransportar una tonelada de soja puede llegar a cotizar unos 58.000 pesos según las tarifas fijadas por las cámaras, aunque el valor no siempre se efectiviza en ese nivel, sino algo por debajo.

La tenaza sobre el productor argentino
"La estructura del modelo productivo argentino genera una tenaza sobre el productor argentino donde el Estado, las corporaciones y los arrendamientos le dejan un margen económico de mucho riesgo", explicó el experto en agronegocios consultado por NORTE, y resaltó que el riesgo se incrementa con el factor climático que condiciona a la actual siembra y la cosecha gruesa.
En otras palabras, esa "tenaza" está representada por el Estado, que se lleva "una tajada de león" con el cobro de retenciones; el arrendamiento de campos, que es muy representativo en la mayor parte de las tierras cultivadas en el país; y por la forma de producir, utilizando productos de síntesis química (agroquímicos y fertilizantes), industrializados por empresas cada vez más concentradas, que son cada vez más costosos.
Fue más allá y señaló que el alquiler de campos es "un componente fuerte del costo productivo"; aunque aquí la baja de retenciones tiene un efecto neutro, ya que las cotizaciones se negocian en quintales por hectárea en estos casos, y a medida que sube el precio del grano, sube el arrendamiento.
La fecha límite para liquidar, en el centro de las críticas
Mediante un decreto que se publicará la semana próxima, el gobierno nacional establecerá una reducción de la alícuota de los principales cultivos. De esta manera, la soja (poroto) bajará de 33% a 26%; la soja (aceite y harina), del 31% al 24,5%; el trigo, la cebada, el sorgo y el maíz pasan del 12% al 9,5%; y el girasol, del 7%, al 5,5%.

Al mismo tiempo, el gobierno eliminó las retenciones para las economías regionales y otros productos. La medida alcanza a productos tales como azúcar; preparaciones alimenticias; algodón; cuero bovino; bebidas; ovinos (lana y cueros); tabaco; forestoindustria; arroz; maní; golosinas, chocolates y otros. Estos bienes representaron más de 1100 millones de dólares de exportaciones en el año 2024.
Para acceder a la reducción temporaria de Derechos de Exportación, los productores deberán liquidar a los 15 días de presentada la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE), sin obligación de embarque, que se mantiene por 360 días desde la Declaración Jurada. También se podrá optar por no utilizar el benecito y liquidar en plazo normal.
Para el periodista especializado en agro, Matías Longoni "si el sistema funciona, el gobierno se garantiza una cosa: como el premio de retenciones bajas dura hasta junio (mes en que finaliza la cosecha), los productores se van a apurar a vender, y los exportadores se van a apurar a liquidar", con lo cual queda claro que "la medida tiene un gran impacto sobre el ingreso de divisas del primer semestre".
En su análisis, consideró que "el impacto fiscal de la medida (que en el caso de que todos vendan toda la cosecha antes de junio y cobren lo que corresponda será de unos 2.000 millones de dólares, como máximo) no será relevante, porque el Estado recaudó 5.300 millones de dólares en 2024 por DEX y este año se proyectaba una recaudación por 8.300 millones. Es decir, aún con baja va a ingresar más plata al fisco".
En suma, opinó que "hay claros ganadores políticos y también perdedores".Entre los primeros mencionó a "Milei, que logra con esta ‘baja temporal’ mantener su alianza tácita con el campo en un año electoral (siempre que lleguen algunos mangos al productor); y entre los perdedores está el kirchnerismo, que agitaba una protesta como la que sufrió Cristina en 2008".
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