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Cartas de lectores

Fundación Hogar 4 Patitas necesita un terreno adecuado y definitivo

Señor director de NORTE:

La presente refleja un sentimiento y pensamiento mío personal como proteccionista desde hace ya 35 años en Resistencia, más allá de que pueda o no ser compartida en todos sus puntos por todos los lectores, y aunque yo no pertenezco a esta dedicada Fundación.

La Fundación Hogar 4 Patitas es un grupo de personas rescatistas y proteccionistas voluntarias de animales con más de cien animalitos rescatados en diversas situaciones y condiciones (algunos secuestrados del maltrato de sus dueños por el juzgado), sanos, enfermos, lastimados, accidentados, en tratamientos agudos y crónicos, inválidos, etcétera. Ocupa un terreno que ahora deben desalojar en unos días, para colmo, en medio de estos tremendos calores de diciembre, una barbaridad…

Necesitan urgente, ya, ahora, que las autoridades del gobierno municipal y/o provincial les donen definitivamente un terreno fiscal o campito suficiente (calculo de 1 hectárea o más si se pudiera, pues aumentan los animales rescatados y además si no hay árboles en el lugar habrá que plantar) en zona no inundable y en lo posible no demasiado alejado de la ciudad (opinión mía, por experiencia) para que en casos de emergencias un médico veterinario pueda llegar a atender a tiempo los casos de urgencias.

Es imperativo que ayuden a tiempo a estas personas que se rompen el alma por rescatar y dar un gran hogar a esos pobres animales víctimas de la maldad y desidia y abandono humanos, y de los cuales nadie de los organismos del Estado se ocupa en rescatar, pues no son algo desechable como basura que se tira donde ya no moleste; o se asesina estúpidamente con eutanasia "para que no sufra", sino que son seres vivos sintientes como nosotros (generalmente mucho más sintientes que tantos humanos insensibles), muchos de los cuales quizás alguna vez tuvieron una familia que los amó y los cuidó hasta que otro familiar malicioso los desechó (a veces a escondidas de los demás familiares), cuando cada uno de esos animales envejeció o enfermó o se accidentó y quedó lisiado y ya no resultaba gracioso ni "guardián" sino que ya necesitaba mayor cuidado y atención geriátrica, como cualquier ser humano en esas sufridas condiciones… Y de un día para el otro el pobre animal se encontró solo sin familia y sin cuidados y mirando para todos lados desesperado sin entender por qué lo descartaron cuando más necesitaba de sus seres queridos, dejándolo a merced del peligro de las calles o peor aún en medio de una ruta sin población cercana en caso de maldad extrema, creyendo en su inocencia de niño que volverían a buscarlo, y después necesitando del cuidado de los vecinos que vivieren en la zona donde lo dejaron o adonde lograre desplazarse en busca de supervivencia, si es que puede desplazarse y si tienen empatía y no lo maltratan o no lo atacan otros animales o se accidenta… Hasta que aparece una persona que lo rescata y lo lleva a un lugar donde su vida y la de muchos otros animalitos vuelven a ser valoradas y atendidas como sus almas de ángeles peludos se merecen. Imagínense lo que sentirán entonces despertándose de esa pesadilla…

Estas proteccionistas, María Emilia Parra, María Cabaña y otras del grupo –como todos nosotros los verdaderos proteccionistas– no solo rescatan a esos animales desamparados en diversas condiciones de salud y movilidad, sino que además cumplen un insustituible servicio a la comunidad humana y animal que el Estado no cumple, y aunque el Estado también lo hiciera, no daría abasto con tanta población animal desamparada que rescatar, y seguiría necesitando de la inmensa, voluntaria e incansable labor de los proteccionistas particulares y fundaciones. El animal rescatado, además de recibir alojamiento y atención veterinaria, deja de deambular por las calles y rutas de la ciudad, con lo cual se favorece al animal, a la salud pública, a la ciudad, a la municipalidad y a toda la provincia que resulta ser conocida por su empatía hacia los animales, lo que no es poco, pues como decía el querido humanista Osvaldo Vignau, citando a Mahatma Gandhi: "Se puede juzgar la grandeza y el progreso de una nación por la forma en que trata a sus animales"; y como decía el otro gran proteccionista de animales de Corrientes, el querido y recordado amigo Héctor Leguizamón: "Los políticos hacen leyes sobre los animales, pero somos nosotros los proteccionistas los que salimos a trabajar a pulmón para el bienestar de ellos". Pues bien, ahora se necesita que los políticos hagan algo urgente y concreto por esta fundación y por todos los animales que rescataron, rescatan y rescatarán, pues la tarea no termina nunca y solo los corazones fuertes para la acción aguantan tanto esfuerzo; simplemente por pura empatía (y por evolución espiritual, según reza el Bhagavad Gita).

Los grandes refugios alivian muchísimo la labor de alrededor de 200 o más rescatistas de Resistencia, que tenemos en nuestras casas a los animalitos rescatados que podemos atender según las posibilidades de cada uno, y que aunque en ciertos casos puede causar algunas molestias a vecinos generalmente quisquillosos y hasta maliciosos, en cambio alivian al resto de toda la población sacando a esos animales sufrientes de las calles, para bienestar de esos animales y de la salud pública en general y de toda la ciudad. Una esforzada labor voluntaria y comunitaria que quizás ninguno de esos vecinos problemáticos y quejosos realiza ni por animales ni por nadie (la típica gente egoísta que solo mira la punta de su nariz y no hace ni deja hacer).

Algunos dirán "los refugios no son la solución a la superpoblación animal", y es verdad, pero son la única solución humanitaria, inmediata y urgente para una parte de tantas vidas sufrientes, que además al Estado no le cuesta sueldos ni nada más que, como en este caso, donar un terreno o campito adecuado para esa gran tarea, una ínfima partecita de miles de hectáreas disponibles si hay voluntad política, mientras se intensifican las castraciones masivas y charlas de concientización que, esas sí, son la mejor solución para disminuir masivamente los abandonos de animales y sus consecuencias.

Tenemos ahora en la nación a un presidente que ama a los animales y en el Chaco a un gobernador y a un intendente que están haciendo mucho por la provincia y la ciudad de Resistencia, y tenemos miles de hectáreas de terrenos y campos fiscales (aunque no todos son no inundables) de los cuales puede destinarse definitivamente y con título de propiedad (pues en esto un préstamo o comodato será siempre una Espada de Damocles para los animales y sus proteccionistas) una hectárea o algo más a esta querida fundación sin que eso afecte absolutamente en nada ni a las arcas del Estado ni a nadie, sino por el contrario, será ayudarlas a ayudar, ayudar a estas sacrificadas ciudadanas a seguir con su amorosa y esforzada tarea de recibir animales en situaciones extremas de abandono para que vivan allí, contenidos y amados y cuidados el resto de sus valiosas vidas mientras guardan la esperanza de ser alguna vez adoptados y tener una buena familia propia hasta el final natural de sus vidas, según su derecho como seres vivos.

Y ya cuando esta fundación cuente con un terreno adecuado y propio, podrán sumarse a colaborar personas particulares y empresas que sabemos suelen ser empáticas con las necesidades de otros, como sé de grandes empresas con grandes empresarios que aman a los animales y comercian con materiales de construcción, para construir un gran tinglado seguro y adecuado con provisión de agua y energía eléctrica y otras necesidades que se irán cubriendo seguramente con ayuda de la ciudadanía, ya que vemos que muchísima gente se está solidarizando con la situación de esta fundación aunque la mayoría no tiene medios para ayudar ante esta imperiosa urgencia, que sí puede resolverse sin demora con la decisión expedita del gobierno municipal y/o provincial.

Quienes puedan ayudar en cualquier forma (siempre necesitan alimento balanceado y medicación veterinaria diversa), pueden contactarse con María Emilia Parra en Facebook e Instagram, y mediante el teléfono 3625521466, según figura en las redes sociales. Y quizás dentro de poco tiempo, cuando alguno de los lectores visite el refugio definitivo ya instalado, reconozca a alguno de los animalitos rescatados y diga: "Uh, mirá, me acuerdo que ese perruno andaba siempre sarnoso buscando basura en tal lugar, y ahora está acá bien cuidado y feliz". Ojalá las autoridades políticas de la nación (si esta petición llegara al presidente Milei) y/o del Chaco y sobre todo de Resistencia, actúen rápidamente y brinden una solución definitiva de terreno o campito digno y adecuado para la labor abnegada de esta Fundación Hogar 4 Patitas… Amén.

JULIO DANIEL ZACARÍAS

DNI 13.719.312 

 RESISTENCIA

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