Protección voluntaria de animales: un trabajo silencioso y sin el debido reconocimiento

Señor director de NORTE:
Hace años venimos defendiendo desde distintos ámbitos proteccionistas, activistas y de personas comunes, los derechos de los animales. Siempre el Estado estuvo ausente o no hubo persistencia en el tiempo en las políticas públicas, en especial para los animales.
Esta problemática no se soluciona con un anuncio, con programas, campañas de castraciones, charlas de concientización, porque nadie se hace cargo de los animales de las calles. Debemos solucionar la sobrepoblación de animales que existe hoy en día superando la de años anteriores.
En 2017 el Municipio de la ciudad de Resistencia formó un "Consejo de Animales", salieron buenos proyectos, pero duraron poco. Se destacó el trabajo en equipo de protectoras, veterinarios y funcionarios municipales. Ahora escuchamos el anuncio de un programa, pero no tiene presupuesto ni implementación de castraciones. Para las asociaciones protectoras, que no fueron convocadas, es una falta de respeto.
En el lanzamiento del nuevo programa ("Dejando Huellas") convocan a los interesados días antes para contar con mayor audiencia en el gran evento, luego dicen "vamos a trabajar juntos" y sólo queda en palabras de circo. Porque parece que las proteccionistas sólo somos números.
Todos esos veterinarios que son solidarios, que tienen amor hacia los animales, vengan, ayúdennos con Lunita, Princesa, Camello, Lira y millones de animales.
Se olvidan que somos estas protectoras, activistas que andamos las 24 horas, sin vacaciones, sacando de nuestra comida para rescatar animales en el fin del mundo, para ayudarlos, para darles una nueva vida o acompañarlos en su último momento.
¿Se pusieron a pensar que gran parte de los veterinarios mantienen sus negocios gracias a todas estas protectoras de organizaciones o independientes?
¿Se olvidan el Estado y el Municipio de nuestro trabajo? Un trabajo silencioso, con todo el corazón sin ningún reconocimiento, sólo el de nuestros colaboradores, socios, personas que simplemente ayudan.
El miércoles 22 de agosto de 2018 se creaba el Centro Veterinario Municipal. Cuántas expectativas, ilusiones y proyectos teníamos la sociedad y nosotras, las protectoras.
En ese momento contaba con seis médicos veterinarios, un auxiliar veterinario y tres administrativos. Otras provincias hoy con esa misma cantidad de gente funcionan con guardias permanentes y los fines de semana las 24 horas.
El responsable del Centro Veterinario Municipal es Matías Chávez, subsecretario de Gestión Ambiental del Municipio. Es otro fraude, porque teniendo trece veterinarios dan guardias mínimas en la semana y los fines de semana guardias de tres horas, 250 castraciones mensuales, con trece veterinarios. Ni hablemos de otras personas que ocupan lugares como administrativos y que la atención a la gente deja mucho que desear.

Nosotros pagamos sus sueldos con los impuestos, no nos merecemos esto. La mayoría de los profesionales no saben realizar castraciones. El día del lanzamiento del Programa "Dejando Huellas", en el Centro Veterinario Municipal no contaban con insumos básicos e indispensables: sueros, pastillas desparasitarias y ketamina. Un dato no menor: sabemos que hasta el momento no cuenta con un convenio con SOMA de residuos patológicos, por lo que puede caer el Programa de Bienestar Animal, necesario para este centro.
Por ahí no es la cantidad de neuronas sino la calidad de neuronas que exista para trabajar en este lugar. El Centro Veterinario Municipal en vez de evolucionar, involucionó.
Dirán "no mezclen lo municipal con el Gobierno", pero el gobierno podría ayudar a tener un Centro Veterinario Municipal de excelencia comprando un equipo de rayos X, un ecógrafo, equipos de laboratorio para realizar ‘frotis’ (técnica para diagnosticar y controlar trastornos de la sangre, infecciones, y otros problemas), y otros estudios que la gente no puede pagar.
Gracias al Gobierno, otras provincias y sus municipios lograron concretar la mejor atención para los animales. Sin ir más lejos, Corrientes cuenta con lugares de atención y calidad que te dejan sin aliento. Hoy tiene un banco de sangre para animales que ayuda a salvar sus vidas. En 1993 los veterinarios Legal, Oteo y Pernazza presentaron un proyecto para crear nuestro propio banco de sangre. Nadie les dio atención. ¡Cuántos animales se hubieran salvado!
Las protectoras estamos endeudadas con muchas veterinarias por no poder pagar los costos, la gente deja morir sus animales por no poder darles la atención necesaria, porque no tienen recursos. Las protectoras nos movemos en Uber, taxis; suplicamos móviles, molestamos a otras entidades y el gobierno otorga dos camionetas a los veterinarios para sus viajes al interior, o traslados de sus programas.

Pobre Lunita, que terminó muriendo por el abandono de la sociedad y del Estado. Pobre Princesa, que se le murieron casi todos sus cachorros y se salvó uno porque no le brindaron la atención a tiempo en el Centro Veterinario Municipal.
Por los horarios que tienen cumplir, ¿dónde queda el amor a los animales? ¿Sólo importa la plata, los intereses propios o un voto? Un veterinario cobra $ 200.000 como mínimo para practicar una cesárea, pero la comunidad y las protectoras no contamos con ese dinero.
Gente, dejen tanto circo, programas, fotos, indiferencia y ausencia con los animales.
ZUNILDA MARTÍNEZ
DNI 26707972
COORDINADORA DE HUELLAS CANINAS
RESISTENCIA










