Cuando la politiquería arrasa con lo educativo
Esperar que tras una prolongada carrera docente, con años como supervisora, y otros tantos como funcionaria y legisladora, habilitarán a una referente radical con esos antecedentes, para expresar ideas sobre el estado de la escuela pública chaqueña, y sobre su futuro, puede conducirnos a la frustración. Zulma Galeano de Kaenel opta entonces por sumarse al coro mediático de hacer politiquería sin aportar soluciones.
Parte por reconocer que las escuelas de "gestión social" tienen su origen en la ley nacional de educación (sancionada con el acuerdo de todas las bancadas legislativas –incluida la UCR–) en 2006.
A continuación refiere los "dieciséis años de gobiernos peronistas" como si hubieran sido producto de un fraude y no de la expresión democrática de la soberanía popular, y para fundamentar su posición hace hincapié en el remanido argumento de que con ellas fueron beneficiados dirigentes piqueteros adictos al oficialismo de entonces.
Derrumbar esa falacia con el dato incontrastable de que difícilmente puedan considerarse "dirigentes de Capitanich" esos mismos "piqueteros" que —se recordará— interrumpían diariamente el tránsito para reclamar ante la Casa de Gobierno o para denostar a los funcionarios de Capitanich, sería descender al nivel de debate que pretende la diputada. Basta con mencionar que fue la UCR, su partido, la que se hizo "vocera" del fastidio ciudadano ante esa modalidad de lucha, hoy casualmente abandonada.

Lo que permanece ausente en su diatriba es la educación como fenómeno y derecho social. Al no mencionar que la ley nacional de 2006, impulsada por el gobierno de Néstor Kirchner, vino a reemplazar la ley federal, apoyada conjuntamente por el menemismo y por el radicalismo, cuyos fines privatistas y de desinversión en el sistema educativo, así como el evidente descenso de la calidad educativa provocada por su implementación durante los doce años en que su partido, y no el peronismo, fue gobierno en la provincia, reduce la apertura de un centro educativo a una medida política.
Es como si dijéramos que el lanzamiento de la experiencia "Somos educación en territorio", anunciada por el gobernador Zdero, responde a un único fin proselitista, y no a los que se difunden. Es más fácil, pero antipedagógico, señalar la responsabilidad de algunas experiencias, mientras por arte de magia se ocultan las evidentes dificultades que atravesó y atraviesa la escuela pública.
Fue la misma ley 26206 la que permitió recuperar la inversión educativa, mientras se defendía el salario docente en paritarias, paradójicamente dos aspectos hechos a un lado por el gobierno nacional que acompaña la gestión provincial. Mal que le pese a la legisladora, en caso de continuar el ajuste del experimento Milei, la subordinación al FMI, y la renuncia del gobierno provincial al federalismo, la creciente crisis social se verá reflejada en más demanda hacia el sistema educativo. Una demanda similar a la que el gobierno de Capitanich buscó responder a través de múltiples iniciativas, con aciertos y errores.
Es cierto, las "escuelas de gestión social" necesitan una ley específica, no porque "adoctrinen" sino para recuperar la unidad integral del sistema educativo para que, al igual que el resto de las escuelas, "vuelvan al territorio, y estén cerca y acompañando a las comunidades educativas, comprometidos en fortalecer una relación necesaria con los docentes, con los estudiantes y con toda la comunidad", según los dichos de la actual ministra de Educación provincial.
Suponiendo que se persigan tales objetivos, y que no sea un simple anuncio para la prensa, estaríamos ante el reconocimiento de las mismas falencias que arrastra el sistema de manera crónica y cuyo abordaje requiere de inversión, de capacidad y de gestión, junto con la imprescindible planificación y evaluación. Una vez en el territorio, descontamos que tanto la ministra, como la señora Galeano y toda la comunidad, encontraremos los mismos condicionantes: falta de igualdad de oportunidades, desgranamiento y deserción, consumos culturales devaluados, empobrecimiento generalizado, entre tantos emergentes del modelo anarcocapitalista.
Por último, sobre el cliché de "adoctrinar", apele a sus estudios docentes, recuerde que mucha agua ha corrido bajo el puente, pasaron dictaduras y gobiernos de minorías, hace cuarenta años que, con democracia, la educación persiste en la búsqueda de su lugar en las políticas públicas, para contribuir al desarrollo y a la transformación de la realidad.
(Escrito con la colaboración del equipo pedagógico docente orientado por Patricia Aguirre y José Simón)
Temas en esta nota

Abierta la inscripción para tecnicaturas en el Instituto Rodolfo Walsh
Carreras con títulos de validez nacional

La defensa irrestricta de la educación pública
Carta de lectores

Expresiones ante el proyecto de libertad educativa
Carta de lectores

CARTAS DE LECTORES

"Rechazamos la privatización propuesta por un sector político"
Declaración de Consejo Superior de la UTN

Defensa de la educación pública: rectores reformistas se reúnen en la UNNE

¡Con la educación pública no!
OPINIÓN










