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Elecciones históricas en Venezuela

Algo más de 21 millones de electores están habilitados para votar hoy en los comicios presidenciales que se celebran en Venezuela. Según distintos sondeos, el candidato opositor Edmundo González, de 74 años, tiene chances de imponerse en las urnas. Si los pronósticos de esas encuestas se cumplen, el voto popular pondría fin a un largo ciclo de la fuerza política que, en 1999, llevó al poder a Hugo Chávez y continúa hasta estos días con Nicolás Maduro, en el marco de una severa crisis social y económica que expulsó del país a millones de venezolanos.

Por primera vez en 25 años, el chavismo puede perder en las urnas y verse obligado a abandonar el poder. Al menos eso es lo que sostienen distintos observadores de la crítica realidad venezolana que se basan en los datos que arrojan recientes encuestas que se realizaron para conocer la intención de voto de un electorado conformado por 21,4 millones de ciudadanos. Un dato a tener en cuenta es que el candidato que obtenga el mayor número de votos gana, es decir, no hay segunda vuelta. Por otra parte, la ley electoral venezolana mantiene la vigencia del voto optativo, lo que significa que los ciudadanos habilitados para votar no están obligados a concurrir hoy a las urnas. La semana pasada, al menos dos encuestas dieron como posible ganador, por una amplia ventaja, a Edmundo González, el candidato de la Plataforma Unitaria Democrática, que agrupa a los partidos opositores de mayor relevancia en el escenario político venezolano. Sin embargo, la posibilidad de que la oposición obtenga un amplio apoyo ciudadano este domingo en las urnas puso en guardia al aparato oficialista de Nicolás Maduro que, según las voces más críticas del chavismo, desplegó una serie de medidas para evitar que eso suceda, entre las que se pueden mencionar la inhabilitación de opositores y la reducción del número de observadores internacionales que debían llegar a Caracas para monitorear el proceso electoral. Según Amnistía Internacional, el gobierno de Nicolás Maduro también ordenó en los últimos años un sinnúmero de detenciones arbitrarias por motivos políticos, lo que obligó a muchos dirigentes a optar por el exilio para evitar persecuciones.

Un párrafo aparte merece la situación de la prensa independiente, que también padece un clima hostil. Organizaciones internacionales que defienden la libertad de prensa denunciaron en reiteradas oportunidades que la libertad de expresión está "bajo ataque" en Venezuela, a raíz de políticas del gobierno destinadas a silenciar a las voces críticas. Solo en los primeros seis meses de este año, se registraron al menos 50 casos de violaciones a la libertad de expresión, lo que refleja un escenario cada vez más restrictivo para los medios de comunicación. Por otro lado, salvo una pequeña porción de la población beneficiada por las medidas del gobierno, la gran mayoría de los venezolanos sufren la crítica situación económica y social que persiste en el país. Se estima que 7.3 millones de personas dejaron el país en los últimos años como producto de la crisis. El fenómeno, bautizado por algunos analistas como la diáspora venezolana, tuvo un fuerte impacto en los países de la región. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) cerca de 25% de la población de Venezuela buscó mejores horizontes en países cercanos. La mayoría cruzó la frontera con la esperanza de encontrar refugio en Colombia ante el creciente deterioro de las condiciones políticas, socioeconómicas y de derechos humanos en suelo venezolano. Es por eso que una de las principales propuestas del partido opositor Plataforma Unitaria Democrática (PUD) es promover el regreso al país de los que emigraron en la última década por la crisis económica y el autoritarismo del gobierno. Es con este escenario de fondo que el actual presidente, Nicolás Maduro, intentará ser reelecto para un tercer mandato de seis años. No desconoce que la dura realidad que golpea a sus compatriotas puede imponerse en las urnas y por eso no dudó en afirmar que, si el oficialismo pierde, podría haber un "estallido social" y un "baño de sangre". Esas definiciones le valieron críticas de su par brasileño, Inácio "Lula" de Silva, y del expresidente de nuestro país, Alberto Fernández, al que por ese motivo las autoridades venezolanas le retiraron la invitación para participar como veedor electoral.

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