Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
Libros recomendados

Una hilacha en lo real

Autor: Alejandro Cesario Editorial: Cartografías Colección Archipiélago

En la reseña del libro, dice Andrés H. Allegroni. Voy a comenzar por detenerme en el título del libro de Alejandro porque creo que amerita un breve abordaje. El Diccionario de uso del español de María Moliner le asigna al término hilacha, el siguiente significado: "Brizna, porción insignificante de cualquier cosa, pero en este caso de hilo. Hilo que se sale o cuelga de una prenda de ropa". El término resulta casi evidente, proviene de hilar que, entre sus diversas acepciones encontramos: "Hilar fino: discurrir o actuar con sutileza, fijándose en cosas poco perceptibles"; por otro lado, en la otra punta del título, nos encontramos con la palabra real, aquello que se opone a imaginario o inexistente a las cosas que existen. Si hay un término controvertido, de difícil descripción, no solo en el español rioplatense, sino en cada una de las lenguas del universo es justamente lo real. Y, por último, en el medio de ambos significados, la preposición en que nos marca un lugar, un lugar implícito, un ahí; la hilacha justo ahí, en lo existente. En la página 29, el poema ‘Titiritero’ nos ilumina sobre lo que ya leímos y lo que vamos a seguir leyendo y lo dice así, sin ambages y con la brevedad de un haiku y, al mismo tiempo, con extremada sutileza: 

Con fulgor y con palabras, 

una hilacha en lo real, 

y otra 

en la brizna magia. 

La primera aproximación al libro de Alejandro: sus poemas, cada uno de ellos, aún los íntimos, ofician como susurros delicados, como pequeñas formaciones discursivas frente a lo real, aquello ya marcado en el título; lo que se nos presenta, en varios poemas, refiere a la desdicha ante la inmovilidad de los objetos o ante las acciones humanas o también ante la injusticia. Pero, en otros, también encontramos la dicha, aunque aparezca en forma de oxímoron, como el poema ‘Herida’ y ese pez perdido por Ulises en el río Limay o en ‘A pesar de…’ este último en clara referencia al basural de José León Suárez, contraponiendo lo lúgubre del lugar con la sonrisa de un pibe, una especie de renacimiento, después de tanta muerte, aquello que el título con sus tres puntos suspensivos denota. 

Alejandro Cesario.jpg
Alejandro Cesario.

Los poemas que conforman Una hilacha en lo real, entonces, se parecen a breves incrustaciones lingüísticas que operan, no tanto para inducirnos de qué manera transformar lo real, sino para indicarnos las consecuencias de lo real en los sujetos desvalidos que transitan el texto, en sus sentimientos. Dolores, lejanías, extrañezas, desdichas, temores y esperanzas. La palabra funcionando y deconstruyendo todo aquello que se nos presenta como lo real; sí, lo inasible. Podemos pensar en un texto cuyo gesto extremo, al menos para nuestro tiempo, sea la compasión. 

Una segunda aproximación a la lectura de Una hilacha en lo real se inserta, a mi criterio, en el debate que comenzó hace ya mucho tiempo y continúa hasta nuestros días y que resumo en esta pregunta: ¿la poesía es la expresión de sentimientos que se traducen con las palabras de la tribu o será un incesante trabajo con la lengua a la que desnaturaliza, a la que opaca y, al mismo tiempo, a la que posibilita una nueva significación y también una nueva musicalidad? El texto de Alejandro apunta a esto último, la experimentación con la palabra. Cuestión esta que viene trabajando, en su escritura, desde hace mucho tiempo y muy en especial desde sus últimos libros El bruto muro de la casa propia y Tonada que no canta. Tomé como ejemplo para explicarme el poema ‘Fragilidad’ 

Como desdicha, 

ha sido el canguelo. 

Escucho la palabra 

y tiemblo… 

Alejandro Cesario nació en 1967. Publicó: Esas miradas tristes - un viaje por la Patagonia, (novela), 2006, El humo de la chimenea, (poemas), Ediciones del Dock, 2009, Fragor de borrascas, (poemas), Ediciones del Dock, 2011, Ciervo negro, (poemas), Ediciones del Dock, 2012, Estación de chapas, (poemas), Ediciones del Dock, 2013, La última sombra, Ediciones la yunta, (poemas), 2015, El bruto muro de la casa propia, (poemas), Ediciones la yunta, 2018, Tonada que no canta, (poemas), Ediciones la yunta, 2020 y Una hilacha en lo real, Mención De Honor 2021 - 2022, SEP de la Pcia. De Buenos Aires, (poemas), Ediciones Cartografías, 2022. 

tapa.jpg

Integró la Antología Federal de Poesía de la Provincia de Buenos Aires y algunos poemas fueron publicados en distintas revistas de poesía y diarios culturales. 

Dirige junto a Roberto Raschella y Daniel Riquelme, Ediciones la yunta. 

Comparsa* 

Usanza 

de armar y desarmar. 

Aún en la noche, 

exonerado del yugo, 

escucha el balido de la oveja. 

* Comparsa: al terminar el invierno, en la Patagonia, comienzan las cam­pañas de esquila. Durante cuatro meses los esquiladores dejan sus casas para recorrer los campos de la zona. Estos grupos se conocen como Com­parsas. 

Labrador 

De regreso a la barraca 

chupa las vainas 

de algarrobo maduras 

y escupe el resto fibroso. 

Queda un amparo, 

el asilo del abrazo. 

Estación Los Polvorines 

Bujeta y menestra. 

Pie despojado 

sobre la tesela. 

Pibita 

que fabla una tonadita 

y además 

mendiga una mirada. 

Espera

Su mano aneja a la mía. 

Con el ignaro del hallazgo. 

Entre el miedo y el anhelo. 

La Pampa 

La costumbre torva, 

en la ancoraje crudeza 

que aja el clima, 

está sesgado El Caldén, 

que cobija al gañán labriego 

sin tajarlo. 

Ramal Belgrano

Entre vagón y vagón, 

salmodiando una coplita 

aun en la borrasca 

la sonrisita de ese pibe. 

Se descorre el telón 

y un henchido milagro, 

siempre. 

Tucumano 

En campiña galesa, 

sobado al sudor, 

sumido al vesperal dominio, 

manduca el chusco de la desdicha. 

Y al encumbrar sus párpados, 

plañe la lejanía. 

Ñorquinco 

Ignoto bracero. 

Dehesa. 

Lábaro. 

Y pingajo bermejo. 

Ahí debajo, 

yace diáfana una luz. 

Menchito 

Riba tufarada del Nogoyá. 

Andrajo de retal 

liadas a cuatro ramas. 

Ahí debajo, 

mellado y cuajado, 

espera. 

7 de agosto 

Promesero a San Cayetano. 

Pies apelmazados en la chochera. 

Un paso. 

Otro. 

Tan solo 

acompañado de la sandez 

de que acaezca 

el milagro del mendrugo. 

Dibujo 

Asperja sobre el lienzo. 

Irriga de aljófar a la muerte. 

Y la bruna 

guedeja de yayita 

germina. 

Río Mayo 

En la vasta estepa, 

sobre el ignorado crismón 

tan solo, 

gimotea el rocío. 

De changa en changa 

Misionero en el conurbano. 

Azadón hendido 

en el légamo. 

La jícara servida. 

Añora 

su acullá natal. 

Plegaria 

A orillita del río Tecka. 

Preces. 

Esos dos maderos en cruz 

(que son siempre los mismos), 

pero no es él 

(el mismo) 

frente a ese crucifijo. 

Ilusión 

En esa parihuela 

de lienzo cáñamo, níveo, 

lo único diáfano 

es tu mano 

junto a la mía. 

Río abajo 

Una toza pocha, mustia 

(en cruz), 

penetra la tierra 

y el cartel que cuelga dice: 

-Hijo, siempre estás a mi lado-.* 

* Evangelio de San Lucas. 

Refugio 

Después de lijar paredes 

en tugurio del conurbano. 

Sesgado sobre la piltra, 

oteando la techumbre, 

atiza el amparo 

de su río Bermejo. 

Más de Libros recomendados+ Ver todas
Te puede interesar