Una hilacha en lo real
Autor: Alejandro Cesario Editorial: Cartografías Colección Archipiélago
En la reseña del libro, dice Andrés H. Allegroni. Voy a comenzar por detenerme en el título del libro de Alejandro porque creo que amerita un breve abordaje. El Diccionario de uso del español de María Moliner le asigna al término hilacha, el siguiente significado: "Brizna, porción insignificante de cualquier cosa, pero en este caso de hilo. Hilo que se sale o cuelga de una prenda de ropa". El término resulta casi evidente, proviene de hilar que, entre sus diversas acepciones encontramos: "Hilar fino: discurrir o actuar con sutileza, fijándose en cosas poco perceptibles"; por otro lado, en la otra punta del título, nos encontramos con la palabra real, aquello que se opone a imaginario o inexistente a las cosas que existen. Si hay un término controvertido, de difícil descripción, no solo en el español rioplatense, sino en cada una de las lenguas del universo es justamente lo real. Y, por último, en el medio de ambos significados, la preposición en que nos marca un lugar, un lugar implícito, un ahí; la hilacha justo ahí, en lo existente. En la página 29, el poema ‘Titiritero’ nos ilumina sobre lo que ya leímos y lo que vamos a seguir leyendo y lo dice así, sin ambages y con la brevedad de un haiku y, al mismo tiempo, con extremada sutileza:
Con fulgor y con palabras,
una hilacha en lo real,
y otra
en la brizna magia.
La primera aproximación al libro de Alejandro: sus poemas, cada uno de ellos, aún los íntimos, ofician como susurros delicados, como pequeñas formaciones discursivas frente a lo real, aquello ya marcado en el título; lo que se nos presenta, en varios poemas, refiere a la desdicha ante la inmovilidad de los objetos o ante las acciones humanas o también ante la injusticia. Pero, en otros, también encontramos la dicha, aunque aparezca en forma de oxímoron, como el poema ‘Herida’ y ese pez perdido por Ulises en el río Limay o en ‘A pesar de…’ este último en clara referencia al basural de José León Suárez, contraponiendo lo lúgubre del lugar con la sonrisa de un pibe, una especie de renacimiento, después de tanta muerte, aquello que el título con sus tres puntos suspensivos denota.

Los poemas que conforman Una hilacha en lo real, entonces, se parecen a breves incrustaciones lingüísticas que operan, no tanto para inducirnos de qué manera transformar lo real, sino para indicarnos las consecuencias de lo real en los sujetos desvalidos que transitan el texto, en sus sentimientos. Dolores, lejanías, extrañezas, desdichas, temores y esperanzas. La palabra funcionando y deconstruyendo todo aquello que se nos presenta como lo real; sí, lo inasible. Podemos pensar en un texto cuyo gesto extremo, al menos para nuestro tiempo, sea la compasión.
Una segunda aproximación a la lectura de Una hilacha en lo real se inserta, a mi criterio, en el debate que comenzó hace ya mucho tiempo y continúa hasta nuestros días y que resumo en esta pregunta: ¿la poesía es la expresión de sentimientos que se traducen con las palabras de la tribu o será un incesante trabajo con la lengua a la que desnaturaliza, a la que opaca y, al mismo tiempo, a la que posibilita una nueva significación y también una nueva musicalidad? El texto de Alejandro apunta a esto último, la experimentación con la palabra. Cuestión esta que viene trabajando, en su escritura, desde hace mucho tiempo y muy en especial desde sus últimos libros El bruto muro de la casa propia y Tonada que no canta. Tomé como ejemplo para explicarme el poema ‘Fragilidad’
Como desdicha,
ha sido el canguelo.
Escucho la palabra
y tiemblo…
Alejandro Cesario nació en 1967. Publicó: Esas miradas tristes - un viaje por la Patagonia, (novela), 2006, El humo de la chimenea, (poemas), Ediciones del Dock, 2009, Fragor de borrascas, (poemas), Ediciones del Dock, 2011, Ciervo negro, (poemas), Ediciones del Dock, 2012, Estación de chapas, (poemas), Ediciones del Dock, 2013, La última sombra, Ediciones la yunta, (poemas), 2015, El bruto muro de la casa propia, (poemas), Ediciones la yunta, 2018, Tonada que no canta, (poemas), Ediciones la yunta, 2020 y Una hilacha en lo real, Mención De Honor 2021 - 2022, SEP de la Pcia. De Buenos Aires, (poemas), Ediciones Cartografías, 2022.

Integró la Antología Federal de Poesía de la Provincia de Buenos Aires y algunos poemas fueron publicados en distintas revistas de poesía y diarios culturales.
Dirige junto a Roberto Raschella y Daniel Riquelme, Ediciones la yunta.
Comparsa*
Usanza
de armar y desarmar.
Aún en la noche,
exonerado del yugo,
escucha el balido de la oveja.
* Comparsa: al terminar el invierno, en la Patagonia, comienzan las campañas de esquila. Durante cuatro meses los esquiladores dejan sus casas para recorrer los campos de la zona. Estos grupos se conocen como Comparsas.
Labrador
De regreso a la barraca
chupa las vainas
de algarrobo maduras
y escupe el resto fibroso.
Queda un amparo,
el asilo del abrazo.
Estación Los Polvorines
Bujeta y menestra.
Pie despojado
sobre la tesela.
Pibita
que fabla una tonadita
y además
mendiga una mirada.
Espera
Su mano aneja a la mía.
Con el ignaro del hallazgo.
Entre el miedo y el anhelo.
La Pampa
La costumbre torva,
en la ancoraje crudeza
que aja el clima,
está sesgado El Caldén,
que cobija al gañán labriego
sin tajarlo.
Ramal Belgrano
Entre vagón y vagón,
salmodiando una coplita
aun en la borrasca
la sonrisita de ese pibe.
Se descorre el telón
y un henchido milagro,
siempre.
Tucumano
En campiña galesa,
sobado al sudor,
sumido al vesperal dominio,
manduca el chusco de la desdicha.
Y al encumbrar sus párpados,
plañe la lejanía.
Ñorquinco
Ignoto bracero.
Dehesa.
Lábaro.
Y pingajo bermejo.
Ahí debajo,
yace diáfana una luz.
Menchito
Riba tufarada del Nogoyá.
Andrajo de retal
liadas a cuatro ramas.
Ahí debajo,
mellado y cuajado,
espera.
7 de agosto
Promesero a San Cayetano.
Pies apelmazados en la chochera.
Un paso.
Otro.
Tan solo
acompañado de la sandez
de que acaezca
el milagro del mendrugo.
Dibujo
Asperja sobre el lienzo.
Irriga de aljófar a la muerte.
Y la bruna
guedeja de yayita
germina.
Río Mayo
En la vasta estepa,
sobre el ignorado crismón
tan solo,
gimotea el rocío.
De changa en changa
Misionero en el conurbano.
Azadón hendido
en el légamo.
La jícara servida.
Añora
su acullá natal.
Plegaria
A orillita del río Tecka.
Preces.
Esos dos maderos en cruz
(que son siempre los mismos),
pero no es él
(el mismo)
frente a ese crucifijo.
Ilusión
En esa parihuela
de lienzo cáñamo, níveo,
lo único diáfano
es tu mano
junto a la mía.
Río abajo
Una toza pocha, mustia
(en cruz),
penetra la tierra
y el cartel que cuelga dice:
-Hijo, siempre estás a mi lado-.*
* Evangelio de San Lucas.
Refugio
Después de lijar paredes
en tugurio del conurbano.
Sesgado sobre la piltra,
oteando la techumbre,
atiza el amparo
de su río Bermejo.
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