Pulpos, mulitas, kiwis: relatos acerca de una animalidad y algunos nubarrones
Autora: Paula Winkler Ilustraciones: Carolina Peralta Editorial: Vinciguerra Buenos Aires, Argentina, 2024, 64 páginas
En Pulpos, mulitas, kiwis, mediante pinceladas realistas sólo en el subtítulo, Relatos acerca de una animalidad y algunos nubarrones, Paula Winkler, seduce a los adictos a la ‘objetividad’, invitando a la reflexión a partir de historias sutiles e ingeniosas sobre animales salvajes y domésticos. Desde un homenaje a la publicidad La llama que llama en ‘Llamas’ hasta una parodia en ‘Caballos’ o respecto de las Chip & Dale del cine de animación en ‘Ardillas’, el lector encontrará un menú de animalitos pícaros o sufrientes, ilustrados por Carolina Peralta. Gracias a cuentos e imágenes visuales muy bellas, de sorpresa en sorpresa, tal lector advertirá que los animales son criaturas que sienten, aunque carezcan de nuestra tan promovida ‘racionalidad’ humana.




Es una invitación a sumergirse en un universo donde la palabra escrita se fusiona con la magia de la ilustración, creando una experiencia literaria única y cautivadora. Paula Winkler, con su sensibilidad y maestría narrativa, nos conduce a través de relatos que exploran tanto la animalidad como la complejidad de la existencia humana, aderezados con pinceladas de humor y melancolía.
Aquí, Paula Winkler se destaca por su capacidad para evocar imágenes vívidas y emociones profundas a través de un lenguaje concreto y preciso. Son relatos cortos pensados para lectores adultos que invitan a la reflexión a partir de historias sutiles e ingeniosas sobre animales salvajes y domésticos. Sus personajes, tanto humanos como animales, nos resultan familiares y extraños a la vez, invitándonos a pensar sobre nuestra propia condición y nuestra relación con el mundo que nos rodea. Un universo donde los animales se transforman en espejos de nuestra propia condición.
Pero ‘Pulpos, mulitas, kiwis’ no es solo un libro de relatos; es también una obra de arte en sí misma, lo que solemos llamar un libro de artista. Las ilustraciones de Carolina Peralta, con su estilo delicado y expresivo, complementan a la perfección los textos de Winkler, creando un diálogo visual que enriquece la experiencia lectora. Cada ilustración es una ventana a un mundo onírico y sugerente, donde lo real (en el sentido de la realidad que nos rodea) y lo imaginario se entrelazan de manera armoniosa. Este libro es una invitación a salir de lo convencional y explorar nuevos horizontes.
Paula Winkler nació en Buenos Aires, Argentina. Doctora en Derecho y Jurisprudencia, Jurista y Magíster en Ciencias de la Comunicación, especializada en estudios semiológicos de la cultura. Como narradora tiene un amplio recorrido con premios locales e internacionales.
Se trata de un libro de microrrelatos para adultos, no para niños, acompañados de preciosas ilustraciones. Va la lista de personajes de estos microrrelatos: pulpos, gatos, jirafas, perros, caballos, liebres, koalas, ardillas, gaviotas, ballenas, tigres, kiwis, bandurrias, llamas, mulitas, ñandúes, elefantes, urracas, monos, salmones y dorados.
Compartimos un par de microrrelatos y las imágenes que los acompañan:
Tigres
Querida mamá: anoche, después de la pelea, me dormí pensando en vos. Soñé que estaba en una selva, lejos de tus discusiones con papá. Papito en mi sueño era un tigre, quería comerse al león. Había tigres más lindos. Rabiosos, eso sí. Al final, el tigre-papá no pudo comerse al león y de la bronca, empezó a correr, herido, como un loco y se convirtió en una gran nube negra. Me desperté de golpe y me di cuenta de que el león del sueño se fijaba todavía en mis manos; ahora yo tenía garras. Y cuando me levanté para ir al baño, vi en el espejo, además de las garras, mis ojos preciosos y temerarios como los de esos tigres. Ya no eran ingenuos. Y se parecían a los de la abuela. Nunca supe de qué murió. ¿Y vos, mamita?
Urracas
La urraca criolla, cresta solemne, no anda desparramando mentiras como las urracas parlanchinas. De piquito atrevido, las muy chismosas del mundo animado se burlan de los demás y le complican la vida. Con el transcurso de los años me di cuenta de que a menudo estos dibujos son más verosímiles que la realidad. A propósito, recuerdo que tuve compañeras oscuras como cuervos e intrigantes como urracas. Lo curioso es que ellas a mis amigas y a mí, nos calificaban de "brujas andinas". Discutíamos hasta el cansancio y durante los recreos, nos hacíamos mutuamente maldades. A tal punto se incentivó el odio, que terminábamos a las patadas, yendo a dirección y unas cuantas, con amonestaciones. Queríamos lograr la mejor ubicación en Gimnasia, convenciendo a la profesora, y hacíamos desaparecer las galletas del mate cocido durante la merienda para preocupar a las cocineras. En clase, eso sí, todas prestábamos atención. Aunque había más urracas y cuervos que alumnas normales. Ahora, de vieja, las recuerdo, nostálgica. A las buenas, a las malas, ¡a las humanas!... Eso sí, a las urracas de Paul Terry con sus dancing shoes nunca las volví a ver y me aguanto a quienes me cuidan sin ponerles el mote de ningún animalito.












