Alimentación saludable
En contextos de pobreza como los que vive hoy el país, las familias más vulnerables se ven obligadas a priorizar la compra de alimentos con precios más bajos que suelen ser altos en calorías y bajos en nutrientes, es decir, menos saludables. A largo plazo esto se puede traducir en problemas de salud, como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. 
Los últimos datos publicados por el Indec señalan que una familia tipo, de cuatro integrantes, necesitó el mes pasado $358.049 para no entrar en la categoría de indigente y $773.385 para no ser pobre. Con una canasta de alimentos inaccesible para buena parte de la población, el problema se vuelve crítico especialmente en el caso de niños, niñas y adolescentes. Dicho de otro modo, la falta de recursos económicos puede limitar el acceso a alimentos nutritivos y variados, lo que aumenta el riesgo de malnutrición y deficiencias en vitaminas y minerales esenciales para el crecimiento y desarrollo adecuado de los niños.
Además, la pobreza puede afectar otros aspectos que influyen en la alimentación de los más pequeños, como la educación nutricional y el acceso a los servicios de salud. Todo esto puede tener un impacto negativo en la capacidad de los niños para obtener una alimentación adecuada y saludable. Por eso es importante coordinar esfuerzos entre los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil para abordar el problema de la pobreza y sus impactos en la alimentación de los niños, implementando políticas que promuevan el acceso equitativo a alimentos nutritivos, programas de asistencia alimentaria y educación nutricional para las familias en situación de vulnerabilidad económica. No hay soluciones fáciles para un problema que viene desde hace mucho tiempo. Además, debe tenerse en cuenta que diversos estudios realizados en los últimos años advirtieron sobre la detección de elevados niveles de colesterol en niños y adolescentes.
La alimentación saludable debe comenzar en el hogar y también debe estar presente en las escuelas, donde se puede trabajar con la promoción de hábitos alimentarios más saludables. Si bien, como se dijo, las familias en situación de pobreza enfrentan mayores dificultades económicas para acceder a dietas sanas y saludables, el problema también afecta a otros segmentos de la población. Es que los hábitos alimentarios de la mayoría de los niños y adolescentes no siempre se ajustan a los requerimientos de una alimentación sana. El contexto familiar y cierta predilección hacia el consumo rápido hacen que muchas veces los más chicos prefieran alimentos con alto contenido de azúcares y grasas en lugar de aquellos que poseen mejores valores nutritivos.
En nuestra provincia, la ley 6914 consagra el "Derecho Alimentario", y para garantizar el acceso al mismo propone una serie de medidas para revertir los índices provinciales de obesidad y sobrepeso, alentando la promoción del consumo de alimentos sanos y más nutritivos; así como la actividad física, la restricción de grasas trans y sodio en la elaboración de alimentos y la habilitación de quioscos saludables.
Tal como se propuso en su momento, la idea es que los kioscos escolares reemplacen las golosinas por otros productos saludables, como, por ejemplo, frutas, yogures o cereales, para que de esta manera se trabaje también en las escuelas en la prevención temprana de enfermedades como la hipertensión, la diabetes y las afecciones cardiovasculares que pueden aparecer en la edad adulta como consecuencia, entre otros factores, de la mala alimentación en la edad escolar.
La alimentación saludable en niños y adolescentes es esencial porque en esas etapas de la vida de una persona, el cuerpo está en constante crecimiento y desarrollo. Una alimentación adecuada proporciona los nutrientes necesarios, como proteínas, vitaminas y minerales, para garantizar un crecimiento óptimo y el desarrollo adecuado de huesos, músculos y órganos. Además, una dieta equilibrada ayuda a prevenir enfermedades. Los niños y adolescentes que comen de manera saludable tienen menos probabilidades de desarrollar problemas de salud a largo plazo, como obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Es necesario, entonces, sumar esfuerzos y voluntades de los distintos sectores de la comunidad para promover y garantizar una alimentación saludable en niños, niñas y adolescentes, ya que es crucial para su crecimiento, desarrollo y salud física.
Temas en esta nota

Más comida real y el rol inquietante de los ultraprocesados
La nueva pirámide alimentaria

Torta de nueces sin harina ni azúcar, alta en proteínas y súper esponjosa para la merienda
Cómo hacerla en minutos
Alimentación saludable

Qué sugieren las nuevas guías alimentarias
Salud

Ocho alimentos neuroprotectores que potencian la memoria a partir de los 60

Dictan cursos en producción agroecológica, comercialización y gestión de emprendimientos











