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Desde el lunes, la Argentina será la más calurosa.

¿Qué países están en alerta y cuál sería el impacto?

Impacta fuertemente en los ecosistemas, con graves incendios forestales y afectaciones a la calidad del aire.

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   De la Argentina a Colombia, los efectos de una ola de calor en buena parte de Sudamérica se han hecho sentir con fuerza y mantienen en alerta a las autoridades ante los graves incendios forestales que se han desatado en algunos puntos de la región, afectado incluso a capitales como Bogotá, a medida que se endurecen los choques del fenómeno de El Niño.

En la Argentina

   En nuestro país también rigen alertas por temperaturas extremas en ocho provincias, según el Servicio Meteorológico Nacional. Precisamente, en la Patagonia se ha registrado un calor récord y en la ciudad de Trelew se tocaron los 42.6 °C.

   Y la semana que viene, la Argentina puede ser lo más caluroso de toda América, en ciertas regiones con temperaturas promedio (entre mínimas y máximas) de 30ºC, sobre todo en las regiones Centro y Norte. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se espera que hacia el comienzo de la semana del 29 de enero nuevamente se registren altas temperaturas en la zona centro y sur del país, lo que podría extenderse otras localidades en Paraguay y sur de Brasil.


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Para las zonas marrones en el mapa se prevén promedios de 30ºC entre máxima y mínima.

En el resto de América

   "La ola de calor se está presentando principalmente por el fenómeno de El Niño en el cual nos encontramos en este momento. Este fenómeno se da por un aumento de las temperaturas en el océano Pacífico y el cambio climático lo está volviendo más fuerte (en términos de impacto) y más frecuente, al igual que el fenómeno de La Niña", manifestó el oficial de Gestión del Recurso Hídrico del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés), Jairo Guerrero.

   Bárbara Tapia Cortés, meteoróloga y coordinadora Técnica de Servicios en la Oficina Regional de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para las Américas con sede en Asunción, agrega que Sudamérica se encuentra bajo la influencia de la estación estival, por tanto, son habituales los eventos de días calurosos durante los meses de enero y febrero.

   Los cambios extremos del clima se están manifestando en Latinoamérica con incendios en el Amazonas, la incidencia de ciclones tropicales y barreras asociadas al acceso a la alimentación.

   Sin embargo, el fenómeno de El Niño, presente desde mayo de 2023, alcanza su máximo entre diciembre y enero, situación que tiende a incrementar los eventos extremos de altas temperaturas y por ende las olas de calor (que corresponde a la persistencia de al menos tres días consecutivos de altas temperaturas sobre un umbral predefinido dependiendo de la localidad).

   Con respecto a los incendios forestales, dice que las condiciones meteorológicas reinantes con temperaturas alta, bajo contenido de humedad, y a veces viento moderado, favorecen su mayor incidencia en especial durante los meses del verano.

   Esta ola de calor que golpea a varios países de la región activó las alarmas en los Gobiernos y ha llevado a Colombia a confirmar la declaratoria de desastre natural para atender la emergencia, mientras espera la ayuda de EEUU, Chile, Perú y Canadá.

   En Chile, Santiago registró el pasado 25 de diciembre 34°C, temperatura que superó la última máxima en 50 años para un día de Navidad desde que se tiene reportes de este tipo de datos en la Dirección Meteorológica de Chile (DMC). Ya el miércoles pasado, la Estación Quinta Normal en Santiago registró una temperatura máxima de 36.7°C, la tercera más alta para un mes de enero en 112 años.

   En Ecuador, también se mantienen las previsiones de altas temperaturas por lo menos hasta los primeros días de febrero. El aumento de las temperaturas se sentiría especialmente en las provincias de Guayas, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y Manabí.

   Por la influencia de El Niño se espera que la época estival en Sudamérica este por sobre los valores normales para la época y presentando menos precipitación, principalmente en Colombia.

Tormenta perfecta

   "En este momento se está dando una tormenta terriblemente perfecta. Tenemos temporada de incendios, que es en este primer trimestre del año. Y número dos, el fenómeno de El Niño hace que tengamos unas sequías mucho más intensas y esto hace por supuesto que los incendios tengan mayor éxito y sean más difíciles de controlar", explicó a Bloomberg Línea el profesor de cambio climático y salud ambiental Camilo Prieto.

   La confluencia de fenómenos está provocando un deterioro de la calidad del aire en las ciudades afectadas por los incendios forestales y esto termina siendo un riesgo para la salud de las comunidades, especialmente los adultos mayores y niños menores de cinco años, así como un detonante de la pérdida de la biodiversidad, con la destrucción de bosques primarios, y de la liberación de emisiones de CO2, ya que el carbono que está capturado en los bosques termina siendo expulsado.

   También afecta la disponibilidad de agua e impacta el suministro a diferentes ciudades y especies que dependen de ellas, dado al déficit de lluvias que se presenta durante el fenómeno de El Niño y por aumentos en las tasas de evaporación debido a las altas temperaturas, complementa Guerrero.

   De acuerdo a un informe de BCG, solo un 10% de las empresas consultadas globalmente midieron sus emisiones de forma exhaustiva en 2022, frente al 9% en 2021. Latinoamérica también tiene un gran desafío en ese aspecto

   "Los incendios degradan la integridad ecológica de nuestros ecosistemas, amenazando la conectividad entre las diferentes áreas naturales. Aunque no lo veamos, las especies de fauna y flora se mueven constantemente y sin esos puentes naturales que conectan sus hábitats, como son los Parques Nacionales Naturales (PNN), sus poblaciones se aíslan", detalló a Bloomberg Línea la oficial de Bosques y Cambio Climático en WWF, Johana Herrera.

   Camilo Prieto resaltó que la situación estará directamente condicionada por la temporada de sequía y de la reducción de la intensidad del fenómeno de El Niño, que impacta a la región en medio de la lucha que aún se libra contra la inflación de alimentos.

   "Se supone que estamos en todo el pico, en febrero ya debería ser mucho mejor el comportamiento del fenómeno de El Niño, eso es lo que esperamos, pero todo esto es un asunto al que hay que hacerle un seguimiento diario y se hace mediante proyecciones trimestrales", apuntó Prieto.

   Dentro de las acciones, agrega Guerrero, es necesario preparar a las instituciones que atienden este tipo de emergencias como son el Cuerpo de Bomberos y gestión del riesgo y por supuesto fortalecer la conservación de ecosistemas claves como los bosques y sus suelos que facilitan la regulación hídrica.

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