Discernir y acompañar son la clave en la formación de sacerdotes creativos y comprensivos
El Día del Sacerdote y del Párroco se conmemora hoy en honor al fallecimiento de San Juan Bautista María Vianney: el Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes, en especial de los párrocos.
Hoy es el día de nuestros queridos pastores, vaya para ellos un eterno agradecimiento por la labor que desempeñan a veces en soledad e incomprensión y una oración por los que entregaron su vida sembrando la buena semilla y que nos toca hacerla fructificar. Reflexionemos como Pueblo de Dios su maravillosa tarea.

SU FORMACIÓN
Rescatamos los conceptos del rector del Seminario la Encarnación, presbítero Rubén Taibo, en un reportaje realizado en agosto de 2019 y que no pierde vigencia: "La clave en la formación es un profundo discernimiento y acompañarlos en forma permanente, buscamos la formación integral de los aspirantes, apuntamos a una formación filosófica, sociológica, teológica y pastoral, pero también somos conscientes de las múltiples causas que afectan la continuidad de esta vocación de servicio".
El rector apuntó también a "una sociedad fracturada con pérdida de valores que hace que los jóvenes no tengan desde sus raíces familiares una fe profunda". Reconoció "una cierta responsabilidad de la Iglesia en no estar acorde con los signos de los tiempos".

"Debemos llevar a los jóvenes a un anuncio más explícito del evangelio con una propuesta diferente, con ideales altos y no con actitudes tímidas. El mundo de hoy es veloz y dentro de la Iglesia estamos sufriendo dolores y experiencias que impactan el mensaje de Cristo. Dolores que han hecho alejar a los jóvenes de esta vocación profunda".
Consultado sobre su visión de la pedofilia en la Iglesia, contestó: "A eso me refería sobre los dramas que estamos atravesando en el interior de la Iglesia. Y, como se dice ‘la verdad os hará libres’. Asumiéndolo y reconociéndolo como un pecado, que nos daña a todos los que profesamos esta vocación y por ende al pueblo de Dios.
El Papa está muy dolido y ha sido contundente en fijar límites, hacer un seguimiento y ha dictado normas canónicas para evitar y castigar a todos aquellos que cometan estos abusos sin ocultar nada.
En lo que respecta al ingreso a los seminarios, hay que formar sacerdotes para el siglo XXI, los desafíos de los barrios son otros, no solo la droga, desarraigo espiritual y pérdida del concepto de familia sino una violencia instalada con casos que impactan de lleno en la sociedad. Hay que atender a las víctimas de la pedofilia, pero hay que trabajar más hondo en las estructuras de la iglesia, una exigencia fuerte en el ingreso de los aspirantes y una vigilancia psicológica.
LOS DESAFÍOS ACTUALES
Estamos en los umbrales de Sínodo en octubre de este año en Roma donde la Iglesia busca un "caminar juntos". En ese contexto el Papa insistió en enero de este año tener en cuenta tres condiciones para la formación del sacerdocio: diálogo, comunión y misión. El rector del seminario destacó: "Necesitamos formar sacerdotes creativos con mucha espiritualidad que les permita superar las tentaciones de un mundo rápido y violento. De esta manera remarcó el padre Rubén: Lograremos insertarlos en el corazón de su pueblo con una visión de pastor de almas y que calme la angustia existencial que solo Cristo puede calmar, acompañando las parejas y familias con dificultades, los jóvenes con miradas diferentes, sin juzgar ni condenar. El discernimiento y el seguimiento de los jóvenes aspirantes es clave para lograr un sacerdote tolerante, comprensivo, que acaricie el alma y entienda la función de ser un Cristo en la tierra. Necesitamos que los medios muestren también los actos positivos de una iglesia solidaria y cercana al dolor, no todo es malo, que muestren que hay sacerdotes que se embarran en la calle, son un hospital de campaña y "en salida" como dice el Papa , que sepan olfatear las capillas y ser un bálsamo para el Pueblo de Dios.

EN LA ARGENTINA Y EL CHACO
En este día también rendimos homenaje a los obispos y sacerdotes, seminaristas asesinados por la dictadura militar en 1976. Tan es así que el Papa Francisco beatificó en 2019 a monseñor Enrique Angelelli, a los sacerdotes Carlos de Dios Murías y Gabriel Longeville, además del laico catequista Wenceslao Pedernera. "Un oído en el pueblo y otro en el evangelio" decía Monseñor Angelelli, un ejemplo de vida de tierra adentro como tantos sacerdotes venidos de tierras europeas a sembrar el evangelio en nuestros montes de la Diócesis de San Roque y canadienses en la Arquidiócesis. Recemos por ellos, seamos testimonio de una comunión fraterna y así juntos vamos a recibir Dios mediante a nuestro papa Francisco el año que viene. Felicidades, queridos sacerdotes, y que Dios los siga fortaleciendo en su vocación elegida.
Vaya un agradecimiento a nuestro obispo monseñor Ramón Dus por su acompañamiento en nuestra tarea, a los sacerdotes que reciben a los seminaristas en sus capillas, a las familias y empresas que donan elementos para el seminario y la oración constante de los fieles.
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