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¿Cada vez más dependientes del plástico?

Según el Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, cada año se producen 430 millones de toneladas de plásticos en todo el mundo, lo que se traduce en una creciente cantidad de residuos de ese material en todo el planeta. Una prueba de la gravedad del problema es el hallazgo de plásticos en el Himalaya, la Antártida y hasta en lo más profundo del océano.

El problema es que, ante semejante cantidad de plásticos, las iniciativas para reciclar este material siempre quedan cortas. Muy cortas. 

Se estima que del total de plásticos que se producen a escala global, menos de un diez por ciento es reciclado. A esto hay que agregar que en la actualidad se fabrica el doble de plásticos que hace dos décadas, debido a que el mercado demanda cada vez más envases de este material. Y todo lo que no se recicla va a parar a la basura y llega a los lugares menos pensados. Este año un montañista francés exhibió pruebas de haber hallado en el Himalaya cerca de 1,6 toneladas de desechos plásticos. Antes, un grupo de investigadores del Reino Unido encontró partículas de plástico de menos de cinco milímetros de diámetro en la Antártida. 

Según los científicos, la presencia de estos materiales en el continente blanco podría ser el resultado de la descomposición de los residuos de plástico de los océanos. Lo más sorprendente es que también se encontraron restos de este material en el punto más profundo del planeta -la Fosa de las Marianas-, donde científicos de la Agencia Japonesa para la Ciencia y Tecnología Marino Terrestre hallaron bolsas de plástico y juguetes. Expertos del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente observan que el plástico es un material asequible, duradero y flexible que está omnipresente en la vida moderna, desde los embalajes hasta la ropa y los productos de belleza. Sin embargo, advierten, se desecha a una escala descomunal: cada año, millones de toneladas de productos plásticos de vida corta terminan en la basura. 

Estiman que, a nivel global, en total, el 46% de los residuos plásticos se deposita en predios municipales, mientras que el 22% se gestiona de manera inadecuada y se convierte en basura. Esta agencia de la ONU señala que, a diferencia de otros materiales, el plástico no se biodegrada. Puede tardar cientos de años en descomponerse, por lo que, cuando se desecha, se acumula en el ambiente hasta alcanzar un punto crítico. Esta contaminación impacta en la fauna marina, deteriora el suelo, envenena las aguas subterráneas y puede causar graves consecuencias para la salud humana.

Este serio problema también está presente en nuestros ríos. Así lo advirtió el año pasado el subdirector del Instituto de Ictiología del Nordeste, que depende de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, Sebastián Sánchez, quien observó -en un audiovisual producido por esa casa de estudios- que algunos peces como el surubí o el dorado pueden poseer más partículas de plástico en su carne que otros. Según el investigador, es probable que un surubí adulto que vive en el Paraná, que tenga un peso de entre 20 y 30 kilos y que se alimentó de sábalos, haya incorporado micropartículas de plástico que comieron éstos últimos.

Según las estimaciones de organizaciones ambientalistas, en nuestro país se descartan unas 150 botellas de PET por habitante por año. Muchos de esos plásticos, lamentablemente, llegan a distintos cursos de agua, entre ellos el río Paraná. Debido a que estos materiales pueden necesitar más de 200 años para degradarse, el impacto de los mismos sobre el ambiente preocupa por igual a investigadores y organizaciones que promueven un mayor cuidado de la naturaleza. 

El plástico es, como se dijo, un material fácil de fabricar, liviano y de bajo costo. Por eso está presente en una gran cantidad de objetos que se utilizan en los hogares y las industrias. Pero debido al incremento exponencial que tuvo su fabricación y uso en todo el planeta, lo que comenzó como una solución para múltiples necesidades del mundo moderno se convirtió en un serio problema ambiental. Si bien existen iniciativas para la recolección de botellas de PET, que son aquellas definidas también como envases no retornables, y sus respectivas tapas plásticas con la idea de reciclarlas, se debe reconocer que todavía falta mucho por hacer ya que no todos los plásticos que son descartados en los hogares reciben un tratamiento adecuado.

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