Cauto optimismo por la grave situación del Paraná
Se prevé el final del fenómeno de la niña para dar paso a una etapa en la que las precipitaciones volverían a valores normales en los próximos meses.
La histórica bajante del río Paraná que data de hace tiempo y que hoy tiene valores por debajo del metro impiden una serie de acciones productivas con repercusión en lo social.

El escenario es preocupante, pero en semanas las estimaciones dan cuenta de indicadores que permiten vislumbrar otro panorama.
NORTE dialogó con el ingeniero en Recursos Hídricos y exfuncionario de la Administración Provincial del Agua (APA), Hugo Rohrmann, quien dio un panorama y subrayó que si bien la actualidad no es la mejor, lo que se viene tiene signos de un comportamiento más habitual a esta coyuntura que se extiende en el tiempo.
"El río Paraná está teniendo marcas muy bajas pero no tan profundas como fueron a inicios del año pasado, los estudios marcan que será muy difícil volver a esos valores", dijo y remarcó que la escasez de lluvias tuvo un bálsamo hace semanas, pero en la parte alta de Brasil.
"En general no se pronostican lluvias por encima de lo normal, que es lo que se necesita para mover a un río como el Paraná. Es más, se están dando lluvias normales o por debajo de lo normal si uno mira entre Argentina y Brasil para toda la cuenca del Paraná; con lo cual, de acá hasta marzo, salvo algún hecho aislado que a lo mejor se pueda dar en el Iguazú, es muy difícil que se revierta esta situación de bajante. De cualquier manera lo que se señala es que hay como dos o tres factores que a uno le llevaría la idea de que esto debería mejorar", expresa el especialista.
Entre las señales esperanzadoras están la conclusión del fenómeno de La Niña (y el tránsito) al del Niño.
"Ya casi está confirmado que La Niña termina ahora en enero o en febrero, se nota un cambio evidente y se va normalizar la temperatura de las aguas del Pacífico, con lo cual también se normaliza el abastecimiento de humedad desde el Océano Pacífico, que de algún modo es el mayor aportante de humedad sobre la cuenca del Paraná", puntualiza.

"Es una época muy delicada, no hay lluvias, por lo tanto el sol se hace presente en todo su esplendor y muchos días; con lo cual la demanda sobre el sistema vegetal y los sistemas de agua aumenta en demasía, aparecen las condiciones de estrés hídricos y peligro de incendio", remarcó.
REPRESAS
Otra de las cuestiones alentadoras es que, en comparación con lo que fue el inicio de 2022, ahora se observan mayor almacenamiento en represas.
"El año pasado que fue el registro más bajo es el nivel de almacenamiento de la represa. Hoy están arriba de 50% de almacenamiento útil las más de 60 represas en Brasil, cuando el año pasado para esta fecha estaban alrededor de 15%; o sea, ahí no había ninguna alternativa de modificar esa gran bajante. Ahora se puede sacrificar ese nivel de almacenamiento. Largando un poco más de agua y con el panorama de El Niño es muy difícil que se llegue a los valores del año pasado", apuntó el especialista.
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