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Agendas separadas

Esteban es un agricultor y cría cerdos, bien temprano en la mañana anota en un cuaderno que tiene algunas hojas con las huellas de sus dedos con grasa o algún lubricante: "Preguntar a Fabián por el repuesto para el tractor verde. Llamar a Daniel por el maíz. Preguntar a don Felipe si quiere lechones para el viernes".

Mariela, en tanto, tiene un pequeño emprendimiento. Toma una libreta y una birome. Anota "no olvidar reclamar por el cambio del pedido. Llamar a la contadora por lo del monotributo. Hablar con la maestra del nene. Pedir prórroga para el pago de los materiales".

Del otro lado, aparecen dos escenas. Cerca de las 10, M1, se levanta, mira la agenda casi vacía, no puede encontrar una birome, entonces con un lápiz sin uso anota: "Hablar con los pibes para organizar el asado. Pedir reserva en el hotel…Reclamar los viáticos…" M2, está mejor organizada: "Gym. Turno en la peluquería. Hablar con los del bloque nuestro. Llamar que organicen la reunión del jueves. Cena con amigas".

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¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS?

En nuestra querida provincia, como también sucede en el país, hay dos agendas separadas. Por un lado la agenda pública, donde converge el ciudadano común, que no sabe cómo hacerle frente a la economía, el que se rebusca haciendo comidas o artesanías para vender. Allí converge el que tiene una pequeña empresa, que no puede sostenerse, que el acoso tributario es una constante, que todo lo que emprende tiene en frente un obstáculo impuesto por el propio Estado. Allí en esta agenda está el productor primario, y todo el arco del sector privado, no importa cuál sea su escala de actividad. Es el que sostiene a la economía del país. La otra agenda, es la política. Tiene horario, no tiene plazos, tiene todo a disposición, usufructúa el esfuerzo del sector privado. La política tiene otro lenguaje, otros planes, otras prioridades, pero "no tiene la culpa el chancho…", dice el dicho popular.

DELEGAR EL PODER, Y SENTIRSE SORPRENDIDO

El arco productivo, las pymes, el ciudadano laburante, que la pelea dignamente cada día para llevar el pan a su casa, en democracia, delega el poder a quienes lo gobierna. La política, ha hecho una coraza adrede, con alianzas inexplicables, donde al sector privado le cuesta ingresar. Una clara muestra (presten atención políticos chaqueños), se dio en el marco de la Fiesta Nacional del Algodón. La gente concurrió en forma masiva, encontró un ámbito donde poder hablar de los mismos temas. Los stand de las empresas privadas estuvieron constantemente atendiendo al público, pero no ocurrió lo mismo con los entes estatales. ¿Qué vemos cuando miramos?, debería ser la pregunta que debería hacerse la clase política.

De manera sistemática, la política se ha encapsulado en sus propios temas dejando afuera al sector privado, a excepción de aquellos de siempre que viven a costilla del Estado. ¿Hasta cuándo la política, caprichosamente, seguirá sin interpretar este cambio de actitud que reclama todo el sector del trabajo, de la producción y de la iniciativa privada?. ¿Para cuándo un debate profundo sobre Educación, sobre Seguridad, o sobre Salud?.

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