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No saludaba, se ahogaba

La playa estaba llena. Familias enteras, grupos de amigos y de amigas. Vendedores ambulantes caminando de un lado otro. Pero a él, nadie lo oyó. Levantaba las manos, algunos de sus amigos que lo vieron pensaron: "qué payaso, saluda y saluda".

Nadie lo oyó, aunque aún yacía lamentándose:

¡Yo estaba mucho más lejos de lo que pensaban! ¡Y no saludaba! ¡me estaba ahogando! "Pobre hombre, le encantaba divertirse. Y ahora está muerto, demasiado frío para él, tuvo un paro cardíaco", decían después.

"Oh, no, no, no, siempre está muy fría (seguía lamentándose el moribundo). Toda la vida estuve demasiado lejos. ¡Y no estoy saludando, me estoy ahogando", exclamó antes de morir.

El escrito le pertenece a Stevie Smith, una poeta inglesa del siglo XX, y de algún modo, nos muestra a nuestra querida Argentina, por la cual aún hay millones de compatriotas que sienten dolor por lo que nos pasa.

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La Argentina canchera, que disfruta del gol con la mano, o cuando alguien logra una victoria apelando a la viveza criolla, pero que nadie escucha, ni mira, ni interpreta a quienes se conducen con honestidad en la vida y por lo cual, no tiene el "éxito económico" de los "vivos", de los evasores, de los que están en la ilegalidad.

HAY MANOS LEVANTADAS

En el Chaco de hoy, en la Argentina de hoy, hay manos levantadas. Pero el ruido y la "fiesta" generan confusión. Las manos de la Educación están pidiendo auxilio, no están saludando. Los chicos cada vez aprenden menos, se pierde tiempo en formalidades inconducentes y la permisividad hace que se estudie menos, se lea menos, se investigue menos, si total, al fin y al cabo, todos pasan de grado igual.

Esas manos levantadas piden a los gritos que no se le pongan frenos al conocimiento, a la idea superadora de luchar por objetivos. A ser libres, porque la Educación es sinónimo de libertad.

Manos levantadas que reclaman el valor de jueces y fiscales y de organismos de contralor que velen por el interés de la patria y se frene (mediante investigación hasta las últimas consecuencias) de la corrupción, que es la acción y efecto de depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar.

PIDIENDO AUXILIO

Las manos siguen levantadas, pero no están saludando. La Argentina, amigos, está pidiendo ayuda, no quiere ahogarse en sus propias maldades, en las propias trampas de creernos "criollos vivos".

Hablamos de patria, pero no la cuidamos; hablamos de Educación, pero en los contenidos queremos imponer ideologías políticas y no valores; hablamos de producción, pero le ponemos trabas y como si fuera una norma ideológica perversa, le impones restricciones para que no se desarrollen ni progresen. Los números matan relato: las cadenas agroindustriales y agroalimentarias generaron 7 de cada 10 dólares de exportaciones, 2 de cada 10 puestos de trabajo privados, 24 de cada 100 recaudados por el Estado, y 17 de cada 100 pesos del PIB provienen de este sector.

Hablamos de condiciones para producir para exportar pero se les trata de imponer frenos seudos ambientalistas, de lo más extremo, como en el Chaco con el OTBN y a nivel nacional con la ley de Humedales. Todas medidas que si progresan, frenarán el crecimiento productivo y por ende, menos manos de obra.

Esas manos levantadas también son de las 45.000 familias chaqueñas que piden auxilio porque la actividad foresto industrial ya las tiene prácticamente expulsadas del sistema con la parálisis de los permisos de cambio de uso de suelo, ordenada desde el despacho de un juez chaqueño.

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