CARTAS DE LECTORES
Una perspectiva sobre el estado actual de la Iglesia
Señor director de NORTE
Mucho he pensado sobre publicar o no esta carta y me decidí a hacerlo porque, aun cuando pueda parecer extemporánea, humildemente creo que puede iluminar la perspectiva de los fieles sobre el estado actual de la Iglesia.
El análisis de la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia, nos convocó el 18/06/22 en el Colegio N. S. de Itatí. La exposición estuvo a cargo del R. P. Rubén Taibo, rector del Seminario La Encarnación de nuestra ciudad. Me llamó poderosamente la atención la gran cantidad de expresiones sumamente impías dirigidas a un auditorio numeroso, el cual fue estafado en su buena fe, con afirmaciones profundamente tendenciosas y desviadas de la sana doctrina. El primer error es que no se considera a la santa misa como lo que es: el santo sacrificio de Jesús en la Cruz. Pues no. Se asume a la santa misa como una cena, la cena del Señor (concepto protestante), un festín, un banquete, una fiesta, jolgorio, reunión conmemorativa. A partir de allí, se desprenden todos los errores expuestos. Pero el error que aglutina a todos los demás es el de impulsar "la legítima diversidad de ritos" (sic), para lo cual se estimula la "creatividad" (sic). Así, entonces, se acepta y se aprueba que las Misas en nuestra ciudad sean diferentes, tanto entre sí como a las que se celebran en una provincia vecina, como Corrientes, "Cuanta más creatividad, mejor" (sic). Allí empieza a configurarse la estafa. Porque el Punto 23 de Sacrosanctum Concilium expresa claramente: "En lo posible evítense las diferencias notables de ritos entre territorios contiguos". Sin embargo, es aceptable que se incorporen todas las innovaciones posibles de acuerdo a los gustos, costumbres, regionalismos, caprichos y ocurrencias de los fieles (y del clero) de cada lugar. No importa que el rito latino se sature de elementos paganos, con lo cual ya dejaría ser latino. Eso no es importante. Después de todo, "no se puede celebrar la misma Misa en 2022 que en 1520" (sic), según la impía expresión del expositor. ¿Y por qué no? ¿Acaso Jesús no es el mismo ayer, hoy y siempre (Hb 13,8)? De la misma manera, su esposa debe permanecer inmutable y, si acaso mutara, debiera ser para mayor gloria de Dios, para el crecimiento de ella y edificación de las almas.
Sin embargo, se sigue constituyendo la estafa, porque toda esa "creatividad" ha logrado no sólo paganizar el rito, sino replicarlo en múltiples ritos (uno más protestantizado que otro) y el resultado es que no hay diez misas iguales en toda la ciudad: encontramos coreografías al pie del altar durante la comunión, representaciones teatrales alusivas al evangelio del día… Y esa imaginativa "creatividad" pone a la Iglesia católica al nivel de los cultos protestantes y/o evangélicos; todos diversos y variados porque no responden a una estructura única, sino que cada uno hace lo que quiere y todo parece estar bien. Y, lamentablemente, muchas veces el culto protestante parece "más serio" que el que vemos en las parroquias… ¿será por eso que muchos católicos abandonan la verdadera fe?
Esta intensa "creatividad" sólo ha conseguido romper la unidad de la fe. Es decir, al haber múltiples ritos, la Iglesia católica ya no parece una sino muchas a partir de muchos ritos. No olvidemos la famosa frase "lex orandi lex credendi", la forma de orar sigue a la ley de la fe, y viceversa. La Iglesia ya no se presenta como santa porque ya no se le rinde culto a Dios, sino al hombre mismo según las propias palabras del expositor: "Al comulgar decimos ‘Amén’ porque nos celebramos a nosotros mismos como parte del cuerpo místico de Cristo" (sic). La estafa se sigue configurando porque no importa que Jesús haya dicho "Hagan esto en memoria mía", eso no es relevante; lo que importa es que me celebre a mí mismo…
La "creatividad" nos lleva a estas afirmaciones y enseñanzas heréticas, con lo cual la Iglesia no sólo ya no parece una, ni santa, sino tampoco apostólica a partir de que ya no se enseña lo que enseñaban los Apóstoles. Si la Iglesia ya no es una no es santa y no es apostólica, ya tampoco es católica porque al romper la unidad de la fe, se rompe la catolicidad, la cual no es una simple "comunión de iglesias" (sic). La catolicidad es comunión de iglesias que comparten una misma fe y una misma moral. Pero si me celebro yo y no el santo sacrificio de la cruz, ya no es la misma fe. Y como en aras de la "creatividad" hoy se permiten "misas" LGBTIQ+, bendecir uniones de personas del mismo sexo (no importan Levítico 18:22 y 20:13; Judas 1:7; Romanos 1: 26-7; 1 Corintios 6:9… no, sólo la creatividad), dar la comunión a sujetos de otras religiones (¿esto también es inspiración del Espíritu Santo? Porque parece más un sacrilegio), ya tampoco se comunica una misma moral.
En definitiva, por obra y gracia de la "creatividad", desde hace casi 60 años se nos enseña a desfigurar el rostro de la esposa de Cristo, a desgarrar sus vestiduras, a opacar su brillo, a quitarle los adornos que le puso su esposo y ponerle los que el hombre le quiso poner. Por ser "creativos" y bajo la estafa de la "inspiración del Espíritu Santo" se nos indujo a convertir a la niña de sus ojos (Salmo 17,8) en una andrajosa pordiosera que por débil y solitaria ya no puede cuidar ni enseñar a sus hijos. Porque ese es el objetivo: hacernos creer que caminamos bajo llaves apostólicas hacia el Creador cuando, en realidad, marchamos ciegos e ignorantes hacia el precipicio de las almas. Pero lo bello es que lo haremos aplaudiendo en plena misa, con rock y mariachis durante la comunión y "libres de barroquismo y humo inútiles, sin detalles ni normas rituales, ni cortedades ni miopías" (sic)… pero también sin Cristo.
Además de todo lo mencionado, otro punto que marca y constituye la estafa a los asistentes, se verifica toda vez que el expositor se cuidó muy bien de mencionar el Punto 36, incisos 1 y 2 de Sacrosanctum Concilium donde claramente indica: "Se mantendrá el uso de la lengua latina en todos los ritos latinos". Eventualmente se utilizará la lengua vernácula…" Sin embargo, el expositor fue muy claro al afirmar que la misa tridentina está en desobediencia a la Iglesia católica y no es legítima. Quizá el expositor pueda aclararlo alguna vez a ese auditorio hambriento de verdades, porque según sacrosanctum concilium es la misa tridentina el único rito en obediencia al magisterio, mientras que la "legítima diversidad de ritos" es lo que aparece en infidelidad y desobediencia magisterial. Hablo solamente de la misa, pero quedan muchas expresiones del expositor que ameritan aclaración.
Para culminar esta carta deseo recordar al lector que no se puede ni se debe soslayar ni mucho menos desvirtuar la sacralidad e importancia de la misa, lo que se resume y explica maravillosamente en la frase de monseñor Toth:
"Como sea tu misa, así será tu fe. Como sea tu fe, así será tu moral. Como sea tu moral, así será tu vida. Y como haya sido tu vida, así será tu eternidad…"
JUAN JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ
DNI 17497425
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