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No hay justicia cuando no es justa

Los interrogantes abundan en una familia (la mía) que no se recupera del dolor y clama por una justicia que sea -ni más ni menos- justa. A mi hermano lo asesinaron. A sangre fría, de dos tiros con un arma de fuego calibre 22. Lo dejaron abandonado en una zanja un frío 12 de agosto. Tuvo una pequeña sobrevida, pero los disparos fueron letales y jamás pudo salir de ese lugar fangoso e invisible, a simple vista. Se lo buscó por varias horas, con toda esperanza.

Su asesino, intentó por todos los medios desviar su responsabilidad y contaminar las distintas pruebas que lo involucraban. En la misma camioneta donde lo asesinó (propiedad de la pareja de mi hermano) deambuló por distintas zonas de Las Breñas, hizo algunas llamadas telefónicas comentando la "cagada que me mandé" y por último, borró (o intentó) huellas en el rodado. Sí, limpió parte de la camioneta con ayuda de un amigo y –tras un par de horas- se marchó hacia su domicilio. Allí, en la zona sur de la localidad, descartó el arma en una letrina (la billetera y el teléfono celular de Germán nunca aparecieron); todo en el objetivo de ocultar las pruebas que lo implicaban. La principal prueba del delito no hubiera sido hallada de no ser por el aporte de uno de sus propios amigos.

La camioneta de la pareja de Germán Koster fue encontrada en la madrugada del miércoles sin sus ocupantes. Horas después, encontraron su cuerpo en una cuneta. Imagen: Captura de TV / BCC

Sí, antes y después hubo premeditación y alevosía. Antes, porque se encargó de comprar un arma y las balas; porque la llevó escondida entre sus abrigos a un encuentro circunstancial en la casa de mi hermano y porque terminó usándola. Luego, porque no tuvo reparos en dispararle a sangre fría, sin motivo aparente (él mismo declaró en el juicio que "no sé lo que me pasó"), descartó el cuerpo y –como se detalló- buscó eliminar las pruebas. 

Su pedido de disculpas y sus citas bíblicas no alcanzan. La sentencia en primera instancia, tampoco. Nosotros pedimos 33 años de pena (máximo para este agravante); la Fiscalía, 17. El fallo, otorgó 15 años. Esto significa que el asesino -cuando cumpla su sentencia total y si es que no sale antes por distintos mecanismos o artilugios judiciales-, será bastante menor que mi hermano cuando lo mataron. O sea, en un juicio que por pandemia y pedidos de su defensa se dilató más de lo debido, que está todo acreditado y con el reconocimiento del hecho por parte del mismo asesino, los años otorgados incluso son menos que los pedidos por la Fiscalía.

Para la justicia, este reconocimiento de haberlo asesinado es un atenuante. No contar con antecedentes penales, también lo es. Su posible reinserción y su corta edad jugaron a su favor, según se fundamenta en la sentencia. En el ámbito judicial, que comprende la circunscripción con cabecera en Charata, fue tomado como una "sentencia histórica". Sí, porque reconocen el buen accionar judicial con los 15 años otorgados al asesino, argumentando que resultó el de mayor condena (o uno de los mayores) para un asesinato con este agravante. Más, cuando la causa está caratulada como "López, Alexis Daniel s/ homicidio agravado por el uso de arma de fuego", criminal, Expediente 2299/2020-4. 

Y es aquí donde las preguntas abundan e incrementan el dolor ante una justicia que considero injusta. Ante un hecho similar que le hubiera ocurrido a uno de los integrantes de los encargados de juzgar esta situación, ¿el fallo hubiera sido el mismo? Con los fundamentos brindados en la sentencia, deja la sensación que el asesino es "tan bueno" y que "no se sabe lo que le pasó", que ¿habría que hacerle un monumento en la plaza? ¿Alcanzan 15 años y un pedido de perdón para saciar el dolor de toda una familia?

Es aquí donde hablo en singular: no, no es justicia 15 años para un asesino que cuenta con todos los agravantes estipulados en los distintos códigos o leyes. No es justicia cuando "coucheado" pide perdón y cita pasajes bíblicos para mitigar su responsabilidad en un hecho que no encuentra menos agravantes que éste. No es justicia cuando una madre, un padre, hermanos, sobrinas y sobrinos, cuñadas, amigas y amigos, no encuentran consuelo ante su asesinato y ante el mínimo pago que hará el autor por ser responsable de semejante delito. No, no es justicia.

Por decisión familiar, esta sentencia en primera instancia será apelada. Las expectativas de una revisión valedera son escasas. Sin embargo, seguimos creyendo en la justicia, más cuando gran parte de mi familia son parte de ella. Y están orgullosos (también lo estoy) de pertenecer a ella. Quiera Dios iluminar a los encargados de administrarla en la tierra para que los irradie y juzguen a este hecho como realmente se debe.