
No hay justicia cuando no es justa
Los interrogantes abundan en una familia (la mía) que no se recupera del dolor y clama por una justicia que sea -ni más ni menos- justa. A mi hermano lo asesinaron. A sangre fría, de dos tiros con un arma de fuego calibre 22. Lo dejaron abandonado en una zanja un frío 12 de agosto. Tuvo una pequeña sobrevida, pero los disparos fueron letales y jamás pudo salir de ese lugar fangoso e invisible, a simple vista. Se lo buscó por varias horas, con toda esperanza.







