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Trastorno del espectro autista

A dos meses del inicio de clases, los docentes de preescolar y primeros años de la escuela primaria, ya han hecho un perfil de sus alumnos, en base a las actitudes, integración, respuestas, etc.

La mayoría de los docentes tiene la habilidad de reconocer patrones en algunos niños distintos al resto de los alumnos, y solicitan evaluación neurológica por sospecha de TEA (Trastorno del Espectro Autista).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define así: "Grupo de afecciones diversas que se caracterizan por algún grado de dificultad en la interacción social y comunicación. Otras características que presentan son patrones atípicos de actividad y comportamiento, por ejemplo pasar de una actividad a otra, gran atención a los detalles y reacciones poco habituales a las sensaciones".

Doctora Marcela López, especialista en Neurología.

Estas características del autismo pueden detectarse en la primera infancia, pero muy a menudo se diagnostica mucho más tarde, por eso es tan importante el rol de los docente. Según la OMS, uno de cada 100 niños tiene autismo, esta cifra representa un término medio entre los porcentajes arrojados por varios estudios, pero la prevalencia en países de ingresos bajos y medianos son desconocidos. Este dato es muy importante porque en el Censo Nacional del 18 de mayo, NO figura la opción de discapacidad, entonces nunca sabremos cuántos niños con diagnóstico de TEA hay en Argentina.

Causas: la evidencia científica actual indica la existencia de múltiples factores, genéticos, ambientales, inmunológicos. La OMS niega en forma contundente cualquier relación entre el autismo y las vacunas contra el sarampión, parotiditis, rubeola y ahora COVID.

Esta relación con las vacunas fue analizada en múltiples estudios de alta complejidad, genéticos, moleculares, etc., no disponibles en los años 60, cuando comienza el movimiento antivacunas, y que persiste hasta la actualidad, promovido por personas muy famosas como el tenista Novak Djokovich.

Diagnóstico: se realiza en forma multidisciplinaria, interviniendo varias especialidades, como ser Neurología, Psicopedagogía, Psicología, Psiquiatría, Genética, Maestras integradoras, cuantos más participen se llegará a un diagnóstico más preciso, porque estamos hablando de ‘espectro autista’, y como define la OMS ‘afecciones diversas’.

Las personas con autismo presentan a menudo afecciones comórbidas como epilepsia, depresión, dificultad para dormir, ansiedad y trastorno de déficit de atención e hiperactividad, con comportamiento agresivo hacia él mismo llegando a autolesionarse gravemente, y hacia los demás. La evaluación neurológica consiste en examen físico, buscando rasgos que orienten hacia algún síndrome genético, como ser: hiperlaxitud ligamentaria, implantación baja de las orejas, hipertelorismo (separación de los ojos hacia afuera), tabique nasal chato, etc. En caso de constatar algún rasgo, se deriva al especialista en genética. El electroencefalograma (EEG), estudio muy útil y totalmente accesible e inocuo, brinda información sobre la actividad eléctrica neuronal, en toda la corteza cerebral, mostrando áreas de hiperactividad o excitación en el caso de epilepsia, y de lentificación en caso de lesión cerebral.

Con los datos obtenidos del EEG, se puede realizar un mapeo cerebral, que muestra con más precisión el área afectada. El paso siguiente es realizar un diagnóstico por imágenes, de elección una Resonancia Magnética Nuclear, para ver las estructuras cerebrales, y probables lesiones. En estos pacientes es necesario realizar una sedación o anestesia, porque deben quedarse muy quietos, casi imposible lograrlo espontáneamente.

Una vez obtenidos todos los resultados, se realiza el cruce de información con las demás especialidades para establecer el diagnóstico, grado de compromiso intelectual que varía desde discapacidad severa hasta CI superior al normal, habilidades psicomotoras, afectivas, etc.

Tratamiento: las capacidades y las necesidades de las personas con autismo varían y evolucionan con el tiempo. Aunque algunas personas con autismo pueden vivir en forma independiente, y otras necesitan constante atención y apoyo durante toda su vida. El autismo suele influir en la educación y las oportunidades de trabajo, además impone exigencias considerables a la familia. Las actitudes sociales y el nivel de apoyo de las autoridades locales y nacionales son muy importantes para determinar la calidad de vida de los pacientes. Los Centros Educativos Terapéuticos (CET) enfocan el tratamiento en forma global, con el objetivo de integrar en el ámbito social, escolar, laboral, con apoyo durante años, según lo requiera el paciente.

*Especialista en Neurología

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