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VARIOS ORGANISMOS Y FUERZAS DE SEGURIDAD ESTÁN APOSTADOS DEL LADO CHAQUEÑO. LARGAS FILAS

Los controles en el peaje del puente complican el tránsito interprovincial

En ese punto de la Ruta 16 se realizan tantas verificaciones como si el lugar fuese una frontera entre dos países diferentes.

Cruzar el puente Chaco- Corrientes es una acción que requiere de mucha paciencia por parte de los conductores de vehículos en las horas pico. Esto sucede principalmente en las inmediaciones de la estación de peaje asentada del lado chaqueño.

La responsabilidad de que ello suceda, sin embargo, no tiene que ver con el cobro de la tarifa vial en sí, aun cuando a veces la cantidad de ventanillas para pagar el peaje no son tantas como las aconsejables para la densidad que llega a tener el tráfico interprovincial.

Las principales demoras se deben a la cantidad y variedad de controles que se realizan a metros de la terminal de peaje, del lado chaqueño, donde fuerzas de seguridad y organismos de fiscalización realizan monitoreos que ralentizan excesivamente el tránsito.

Los controles generan largas filas de vehículos, tanto en el sentido hacia Resistencia como hacia Corrientes.

LARGAS FILAS

Hay que tener en cuenta que en ese punto, con pocos metros de distancia entre sí, actúan efectivos y personal de la Policía del Chaco, Gendarmería Nacional, Comisión Nacional de Regulación del Transporte y AFIP, entre otros entes. No operan todos al mismo tiempo ni las 24 horas del día (excepto las fuerzas de seguridad), pero aun así el resultado es que se forman largas filas de vehículos a uno y otro lado de esos puestos.

Además, a veces se suman fiscalizaciones tributarias provinciales, controles de la oficina nacional de seguridad vial y -en función de cómo evoluciona la pandemia de coronavirus- ocasionalmente también verificaciones sanitarias, como ha sucedido en cada pico de contagios u "olas" de covid-19.

Policía del Chaco, Gendarmería Nacional, Comisión Nacional de Transporte, AFIP y Seguridad Vial de la Nación son algunos de los entes que actúan en el lugar.

UNA EXAGERACIÓN

Lo concreto es que tanta vigilancia de todo tipo acumulada en ese punto tan singular de la circulación vehicular regional no parece una buena idea. Los controles apostados allí generan la imagen que habitualmente se ve solamente en las fronteras con países limítrofes, donde sí se acumulan los monitoreos migratorios, aduaneros, fiscales, viales y de seguridad.

Entre Resistencia y Corrientes, en cambio, tanto despliegue no parece justificarse, sobre todo teniendo en cuenta que las dos capitales están fuertemente integradas por el volumen de gente que circula a diario entre las dos jurisdicciones por razones de trabajo, estudio o actividades comerciales y empresariales en general. Se ha dicho más de una vez que ambas ciudades han ido constituyéndose poco a poco en casi una misma área metropolitana.

La consecuencia de tanto control es que el tránsito en un punto clave de la región pierde toda fluidez, pese a que Resistencia y Corrientes ya son casi dos metrópolis integradas.

FUERTE CONTRASTE

La situación tiene además el fuerte contraste de lo que sucede del otro lado del puente, ya que para ingresar a Corrientes prácticamente no hay controles.

Además los puestos del Chaco están montados de una manera que obliga a los vehículos a ingresar (luego del pago del peaje) a una suerte de embudo de un solo carril, donde se genera permanentemente el riesgo de roces y colisiones leves entre los autos, camiones, camionetas y colectivos, que pujan por acomodarse en la mejor posición posible para pasar el área de controles y seguir viaje cuanto antes.