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Fernando Cristaldo, médico del Perrando

"En el consultorio de Salud Integral estamos garantizando un derecho"

Uno de los médicos que aplica la ley de interrupción del embarazo en el hospital planteó a NORTE que aún falta ampliarla hacia la atención primaria de la salud.

Fernando Cristaldo, médico del consultorio de Salud Integral del Perrando Crédito: Miguel A. Romero

A un año de la sanción de la ley nacional 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo NORTE acudió al hospital Perrando de Resistencia para conocer cómo avanza la aplicación en la provincia.

En lo que va del año el consultorio de Salud integral contabiliza unas 350 interrupciones y los meses con mayor demanda de atención coinciden con los momentos de reapertura de la actividad presencial.

Septiembre y noviembre fueron los meses con más consultas y el médico residente Fernando Cristaldo considera que se puede deber a una mayor difusión de la existencia del área.   

Proporciones 

A comienzos de año acudían hasta el hospital unas 15 pacientes por semana, pero después de agosto, con menos restricciones por la pandemia, el incremento hubo picos de 25 por día.   

En cuanto a las interrupciones de embarazo de febrero a agosto atendieron unas 146, con meses en las que el promedio alcanzó unas 30 a 35 mensuales.  

"Estamos garantizando un derecho, hemos buscado la manera de hacerlo adecuando un consultorio que funcione cuatro a cinco días a la semana, pero todavía falta mucho por mejorar", introduce.

Primeros meses   

Cristaldo cuenta con experiencia previa por haber formado parte del equipo de interrupción legal, un derecho con años de vigencia y que funcionaba en el consultorio del servicio de Adolescencia.

Con la aprobación del 30 de diciembre de 2020, los casos tanto de interrupción legal como los de interrupción voluntaria se concentraron en el mismo equipo.

Ante un previsible aumento de la demanda pidieron un lugar más acorde. En febrero lo consiguieron, pero sin una persona que oriente a las pacientes o avise si el o la médica a cargo ese día se demoraría.

Falencias en el sector privado 

Entre las pacientes del Gran Resistencia, de ciudades próximas y hasta del norte santafesino hay de una diversidad de clases sociales, la mitad no tiene obra social y la otra mitad sí. Para estas últimas la ley estipula que deben recibir una cobertura obligatoria, que al no cumplirse acuden al hospital público.

En el registro del área figura un solo caso que en el sector privado logró hacer cumplir la ley con la cobertura del misoprostol, un medicamento que actualmente cuesta $9.000 en una farmacia.

"Vamos con un año de vigencia de la ley y las prepagas no están cubriendo la consejería como corresponde. Es una falencia muy grande porque no están garantizando y lo deberían hacer", señala el profesional.    

Al límite 

En el consultorio de Salud Integral eran solo tres (hoy son cinco y es muy probable que se mantengan en cuatro): Natalia Luchelli y María Ángeles Adarmes y Fernando Cristaldo estuvieron desde el comienzo.  

Si bien la ley establece que hay un plazo de diez días desde la consulta hasta dar una respuesta, hubo momentos en que no se contaba con las condiciones para cumplirlo.

De unas cinco consultas por semana pasaron a 50, en los momentos de mayor demanda de información. "No podíamos atender tanto. Tratamos de responder, pero hubo algunos que no se podían resolver en el día", describe. Hoy ese momento de extremo de consultas ya pasó pero las condiciones aún requieren de más recursos.

Fernando Cristaldo, médico del consultorio de Salud Integral del Perrando Crédito: Miguel A. Romero

Muestra un ecógrafo añoso que usa para acompañar en algunos casos un diagnóstico inicial. "Hago ecografías porque tengo habilidades básicas pero no soy ecografista. Hoy disminuyó la consulta pero lo seguimos atando con alambre", agrega.

Un contraste cercano es Sáenz Peña, donde el principal hospital pese a contar con una demanda mucho menor a la del Gran Resistencia dispone de nueve equipos dedicados a atender IVE e ILE.  

En Misiones hay 15 a 20 equipos trabajando, con consejería y atención en cada centro de salud, fuera del hospital. Cristaldo lo sabe por pares que como él son oriundos de esa provincia.

"Sería importante que la atención llegue al nivel primario de la salud, porque en un hospital de referencia tenemos 13 camas para todos los casos: embarazadas que vienen a parir, abortos espontáneos, complicaciones", describe.

Las necesidades

La atención se organizó por orden de llegada, sin turnos y hasta cinco personas por profesional. "Llegué a atender diez pacientes por día, el doble de mis posibilidades", contrasta Cristaldo.

Es un servicio que brinda es de manera voluntaria, extracurricular a su formación de residente y explica que por hacer consultorio no se reducen las demás responsabilidades.

"Aunque intento adecuar días, a veces se interponen con los que debo hacer quirófano. Las demás médicas que son de planta utilizan una carga horaria que también está cubierta y excede a sus actividades. Hacemos un trabajo extra a nuestras funciones de rutina porque realmente queremos dar el servicio a las pacientes", expresa.

Hoy permanecen en el consultorio original y antes de las refacciones atendían en otro espacio al que desearían regresar por las condiciones que ofrece.  

Hace menos de tres meses se sumó al equipo un licenciado en obstetricia que ayuda con la consejería primaria y a realizar el diagnóstico, lo que permite agilizar el trabajo.

"Vemos que algunas cuestiones se fueron resolviendo pero todavía falta mucho por mejorar", sintetiza.