Un partido que se definió sobre la hora
Los números de las elecciones de ayer en el Chaco generaron un clima festivo en el Frente de Todos y otro de clara frustración en Juntos por el Cambio. En ambos casos, los estados desánimo fueron tales por la existencia de una referencia que se volvió determinante: los números de los comicios primarios de septiembre.
De no haber existido las PASO, posiblemente todo hubiese sido al revés. El oficialismo se sentiría decepcionado de haber obtenido una diferencia tan exigüa (hasta anoche, un punto porcentual en la categoría diputaciones provinciales) después de haber volcado toda la estructura partidaria y la gubernamental en la campaña, y la oposición celebraría haber arribado a un virtual empate casi sin recursos y pese a que durante todo el segundo tiempo de este partido el FdT se la pasó jugando la pelota con la mano y pateando los corners desde un rincón del área chica.

Pero el caso es que las primarias sí sucedieron, y generaron expectativas y desafíos muy diferentes. La agónica victoria obtenida por Jorge Capitanich se torna épica considerando que el 12 de septiembre su coalición había quedado nueve puntos debajo de JxC. En la vereda de enfrente, el radicalismo provincial y sus aliados dejaron escapar una final que parecía liquidada.
Lo que queda
Detrás de las cifras electorales queda mucho por analizar. En principio, nadie desconecta la remontada justicialista de la manera en que la maquinaria del PJ, soldada sin tapujos con la del gobierno, se dedicó al reparto de beneficios y dádivas. Como nunca antes el voto popular se volvió una mercancía de precios liberados. Es lo que tiene de perverso la pobreza. Permite que quienes la generan y sostienen, sean del partido que sean, puedan convertir al acto democrático más sagrado en una feria de oportunidades.
En ese sentido, la hipótesis de que el "plan platita" es el gran sustento de lo ocurrido ayer en las urnas puede, en el caso de que fuese cierta, dejar la peor de las lecciones: es más eficaz sobornar la voluntad de muchos miles que ejecutar gestiones públicas que logren una aprobación ciudadana razonada y no forzada.
Por el lado de Juntos por el Cambio, el desenlace obliga a repasar su estrategia de posicionamiento. El Chaco fue uno de los pocos distritos en los que el FdT logró revertir los resultados de dos meses atrás. ¿Es porque en las provincias más atrasadas es más eficaz el clientelismo de las fracciones gobernantes? ¿O en septiembre la oposición local fue depositoria de un voto bronca que luego muchas personas repensaron y decidieron retirar de aquel primer destino por falta de confianza en los candidatos de JxC?
Desde ya que no son las únicas lecturas posibles. Anoche algunos analistas introducían otros elementos, como la posibilidad de que a nivel país la relativa recuperación de algunos indicadores económicos -que podrían no haber sido tan perceptibles en septiembre- hayan calmado el descontento de la clase media. O que la victoria opositora en las PASO, al provocar la reaparición de algunas figuras de alta imagen negativa (como el expresidente Macri), haya activado un cierto nivel de rechazo a la opción del Pro y la UCR.
2023 a la vista
Mirando hacia 2023, los resultados del Chaco mantienen con vida las chances de Capitanich, que desde hoy podrá volver a dormir y- posiblemente- a guardar en cajones diferentes de su mesita de luz a la Biblia y a las Veinte Verdades Peronistas.
El gobernador logró salvar la ropa y al menos por ahora podrá recorrer los dos años que siguen sin sentir que se agotó su carrera política, sensación que había dejado flotando la dura derrota pre-primaveral. Se ganó el derecho a elegir su menú de opciones: candidato a un cuarto mandato en la gobernación o a un lugar en el Congreso, sin descartar su sempiterna ilusión de estar en una fórmula presidencial.
Es pronto para hablar de todo eso, pero podría suceder que las circunstancias lo empujen a la primera alternativa, para evitar la sangría que podría ser una batalla interna por su sucesión. Habrá, de cualquier manera, una incidencia importante de lo que vaya a suceder de aquí en más con la economía nacional. Si la gestión de Alberto Fernández logra concretar una recuperación real, será su mejor viento a favor. Si la inflación se dispara aún más y continúa creciendo la pobreza, estar en un cargo público será el peor lugar para sostener un proyecto político personal.
La oposición también tiene mucho para pensar. Entre las PASO y ayer apenas logró sumar cinco mil votos más.
Mientras tanto, los chaqueños volverán a encontrarse hoy, al salir de sus casas, con la provincia de siempre. En pocas horas se olvidarán de los temas del domingo. Subsistir pasa por otra agenda.
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