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La elección nacional a través de cuatro distritos

La ciudad y la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza ilustran aspectos generales y particulares del triunfo de Juntos por el Cambio. 

   La contundente derrota electoral del gobierno, a solo dos años de la debacle del macrismo, se manifestó en toda su dimensión en la provincia de Buenos Aires, señalada como “la madre de todas las batallas” en cada elección. Si no era bastante con los casi 5 puntos que el sello oficial de Juntos por el Cambio le sacó a la candidata del Frente de Todos, todavía habrá que sumar el 8,5% que reunieron Espert y Randazzo. Ambos candidatos derechistas quedaron por debajo de la izquierda, por lo que es muy probable que sus votos migren en noviembre al macrismo-larretismo-radicalismo de Santilli y Manes, aumentando su ventaja sobre el peronismo.

   Con menos contundencia, María Eugenia Vidal ganó en la ciudad de Buenos Aires con 48%, muy lejos del 62% obtenido en las legislativas de 2017 por los larretistas Elisa Carrió y Lousteau. Los 14 puntos perdidos coinciden con lo obtenido este año por el ultra Javier Milei, lo que anticipa que la derecha más radicalizada que se distanció del macrismo se prepara para condicionar –para peor- el programa y las consignas de Juntos por el Cambio. 

   Si el triunfo de Larreta en la ciudad de Buenos Aires se relativiza en estas circunstancias, eso y mucho más sucede en la provincia de Córdoba. Mario Negri, el candidato respaldado por Mauricio Macri, fue derrotado ampliamente por el histórico oportunista Luis Juez (lo mismo sucedió con los candidatos macristas “oficiales” en Santa Fe). Del lado peronista, el imbatible gobernador Schiaretti apenas obtuvo la mitad de los votos conseguidos por JxC; y el kirchnerista Frente de Todos no logró despegar de su histórico 10%.

   Por último, en la provincia de Mendoza, Julio “No Positivo” Cobos triunfó por 18 puntos sobre la lista del peronismo unido, armada por la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti, la gran perdedora de esa elección. Por el contrario, se consolidó el poder del exgobernador Cornejo y su delfín Suárez. Dato a tener en cuenta, en esta provincia se registró el porcentaje de voto en blanco más alto del país: casi 10%.

"Algo no habremos hecho bien”

   Casi simultáneamente con el desplazamiento del exministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo, allá por principios del mes de agosto, el ministro de Economía Martín Guzmán se felicitaba por la reducción del déficit fiscal (hecho habitualmente llamado “ajuste”) por alrededor de 870 mil millones de pesos. 

   Ese logro del gobierno, en medio de la pandemia tan ruinosa para la salud como para la economía popular, sucedió en un año en que los banqueros obtuvieron ganancias ultramillonarias prestando dinero al Estado por medio de las famosas Leliqs, por las que cobran intereses del 40%. Esas letras, que se renuevan mensualmente, con intereses crecientes, ya suman más de 4 billones de pesos. 

   En ese marco, el nuevo ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, anunció que cerraba la inscripción a los planes sociales, y agregó que no habría ningún aumento en los montos ni bonos para asignaciones que ya son ampliamente insuficientes. En el momento más crudo de la crisis económico-social, el ministro consideró que los masivos cortes de calle de las organizaciones sociales obedecían a fines electorales. 

   Zabaleta dijo que desde ahora habrá un “empalme” entre planes y trabajo formal (Proyectar Trabajo), por el cual los beneficiarios de planes sociales irían a trabajar en la cosecha de productos regionales.

   Los planes se transformarían de tal manera en subsidios para los empresarios agrícolas, que podrían tomar mano de obra a menor precio, ya que una parte del salario sería pagada por el Estado. Adicionalmente, la movida podría funcionar como otra presión a la baja para los ya muy maltratados salarios del sector

   Para más inri, el paquete de requerimientos del FMI para refinanciar los u$s 400.000 millones de deuda externa incluye una reforma laboral para eliminar las indemnizaciones, la suba de la edad jubilatoria de 65 a 70 años y el ajuste de las tarifas de electricidad, gas y combustibles. Todo ello, sobre salarios y jubilaciones promedio que ya hoy son la cuarta parte del costo de una canasta familiar. Ningún resultado electoral será bueno con este panorama, y eventualmente serán cada vez peores, para cualquier gobierno.

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PASO 2021
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