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A 70 años de la provincialización (III)

De los primeros proyectos al logro final

Los Congresos Territoriales, los proyectos presentados en el Congreso nacional, la intervención sindical, la Constitución de 1949, y la Ley 14.037.

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Recién en los Congresos Territoriales de 1936 y 1942 los representantes chaqueños hicieron oír su voz a favor de la provincialización del Territorios Nacionales, sin conseguir todavía resultados favorables. Lo mismo ocurrió en el Congreso de Municipalidades de los Territorios (1935), donde se aprobó una declaración en la que se reclamaba la provincialización del Chaco, Misiones, La Pampa y Río Negro, por tener suficiente densidad demográfica y capacidad económica para la autonomía. En estos congresos participaban delegados que representaban a los sectores de mayor raigambre popular, y sobre todo provenientes del interior del Territorio.

Proyectos en el Congreso

Desde 1919 se presentaron en el Congreso 26 proyectos de provincialización a lo largo de 42 años; ninguno tuvo sanción parlamentaria. Esto revela que existían sectores que bregaban en favor de otorgar autonomía a los Territorios convirtiéndolos en provincias, pero que existían graves causas y poderosos intereses que se oponían tenazmente, postergando a los habitantes territorianos en el ejercicio de los derechos cívicos.

Causas de la postergación

Estas causas eran: a) la creencia en los sectores dirigentes del país de que los habitantes de los Territorios no estaban capacitados para el gobierno, creencia que también tenía la dirigencia del Territorio del Chaco, por lo menos hasta los años 40; b) el temor de que se malograran los progresos alcanzados a causa de las disputas político-partidistas que afectaban a las provincias; c) la presión de poderosos intereses de las grandes compañías y los grandes latifundios, que se habían aprovechado del territorio por muchos años mediante sus influencias en los círculos políticos y financieros nacionales. A esto se agregaba que la propia opinión pública de los territorios se encontraba dividida en favor o en contra de la provincialización, pues algunos sectores temían perder las ventajas que suponía la tutela del Estado en el orden económico, y desconfiaban de las luchas partidistas que habían afectado a otras provincias.

Reconocimiento a los derechos territoriales

En 1946 se inició el primer gobierno constitucional de Juan Domingo Perón acompañado de Hortensio Quijano en la vicepresidencia. El frente político que lo llevó al triunfo se integraba con el Partido Laborista como principal fuerza, un sector del radicalismo irigoyenista y un sector del socialismo. Es decir que los sectores políticos más combativos estaban con Perón, y eso incluía a los sectores obreros, tal como ocurrió en el Chaco.

Un primer paso hacia la provincialización de los Territorios Nacionales ya lo había dado el propio Perón, cuando en marzo de 1945 -antes del 17 de octubre- convocó a una Reunión Nacional de Municipios, por intermedio del Consejo Nacional de Posguerra que presidía, donde asistieron más de mil delegados de todo el país. 

Allí se trataron todos los temas que afectaban a las provincias y a los territorios: medios de comunicación, servicios, transportes, agua, asistencia, sanitaria, tierras fiscales, problema agrario, etc. En esa reunión estuvo representado el Territorio del Chaco a través de delegados municipales y asesores. Se trató el tema de la autonomía y los derechos políticos, y la provincialización de aquellos territorios que se encontrasen en condiciones para alcanzar ese rango.

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Gestiones de las organizaciones sindicales

Al producirse la revolución de 1943 y al comenzar a destacarse la figura del general Perón en el horizonte político, Felipe Gallardo y otros compañeros de filiación irigoyenista se identificaron con su prédica en favor de la clase obrera y se adhirieron a su movimiento. En febrero de 1946, Gallardo fundó el Sindicato Único de Agricultores del Chaco con sede en Zapallar (hoy General San Martín), que integró la Subdelegación de la Confederación General del Trabajo.

Desde este sindicato, y con el apoyo de otros compañeros de lucha como Demetrio Sepúlveda y Carlos Gro, abrazaron decididamente la bandera de la provincialización del Chaco. Iniciaron una campaña de concientización recogiendo firmas, realizaron más de 200 reuniones, y lograron que la delegación regional de la CGT asumiera el proyecto en un plenario. Un primer petitorio se entregó a la esposa de Perón, María Eva Duarte, cuando visitó Resistencia en 1947 con motivo de la Fiesta del Algodón. Evita los estimuló para que siguieran recabando apoyo para la iniciativa, a fin de demostrar el más firme compromiso de la comunidad chaqueña en favor de esa idea. 

Petitorio de las organizaciones obreras

En 1949, ante una nueva visita de Eva Perón, una delegación obrera integrada por Felipe Gallardo volvió presentarle un petitorio, acompañado por las numerosas adhesiones ya recibidas de parte de la población. Al año siguiente, en 1950, durante el Congreso Agrario Nacional, al que asistió como delegado Felipe Gallardo, Evita volvió a recibir a la delegación chaqueña y les manifestó que no solo no había olvidado su pedido, sino que muy pronto iban a tener muy buenas noticias sobre la provincialización.

La reforma constitucional de 1949

Esta reforma introdujo cambios de importancia en la vida institucional del país, con la elección directa del presidente y del vicepresidente de la Nación y la sanción de todos los derechos sociales: de la clase trabajadora, de la familia, la niñez, de la ancianidad, etc., hoy plenamente incorporados al régimen constitucional. Con respecto a los Territorios Nacionales, estableció el derecho al voto de todos sus ciudadanos, concretando una importante conquista, pues las organizaciones políticas nacionales evidenciaron un nuevo interés por su problemática. Tanto hombres como mujeres del Chaco, al sancionarse el voto femenino (Ley 13.010), participaron por primera vez el 11 de noviembre de 1951 en las elecciones presidenciales. 

Se concretan las aspiraciones

En una entrevista de las organizaciones obreras del Chaco y La Pampa con el general Perón en junio de 1951, convocada por el Ministerio de Asuntos Políticos, el presidente se mostró dispuesto a una respuesta favorable a los reclamos. Gallardo contó que expresó a los delegados, reunidos en el Salón Blanco de la Casa Rosada: “Compañeros, yo sé cuál es el informe más esperado por ustedes: la provincialización de ese vasto y rico Territorio Nacional del Chaco (…) la señora Eva Perón se está ocupando en forma especial de este pedido de ustedes, con el cual coincido totalmente, y presto mi apoyo moral como ciudadano y soldado de mi patria…”

Se sanciona la Ley 14.037

Tal como lo expresó Perón a los delegados obreros, el 27 de junio la señora Eva Perón envió dos notas a Diputados y a Senadores de la Nación. En la nota a Diputados, le decía al presidente Héctor Cámpora lo necesario de otorgar a los Territorios Nacionales que no fueran declarados provincia una representación en el Congreso. Y en la nota dirigida a Hortensio Quijano -vicepresidente de la Nación y presidente del Senado-, le solicitaba que “Haciendo oídos a un viejo reclamo de los Territorios Nacionales del Chaco y La Pampa, se dicte una ley que los convierta en nuevas provincias argentinas”.

Esta petición histórica de Eva Perón recibió respuesta favorable en ambas Cámaras. El proyecto de Ley de Provincialización fue presentado por el senador Alberto Teisaire y aprobado el 5 de julio. Diputados lo aprobó el 20 de julio, y lo convirtió en la Ley 14.037, promulgada por Perón el 8 de agosto; por decreto, declaró feriados para las flamantes provincias el día 10 de agosto, a fin de facilitar los festejos.

Con respecto al otro petitorio, también fue aprobado y convertido en la Ley 14.032, otorgando representación parlamentaria a aquellos territorios que aún no fueran provincializados. Así, por otras leyes entre 1953 y 1955 fueron provincializadas Formosa, Misiones y la provincia de la Patagonia, que incluía a cinco exgobernaciones. De este modo, el país comenzó a reparar una injusticia de muchos años, al comenzar la integración a su vida institucional a vastos territorios que pudieron equiparar a sus habitantes con los de las provincias históricas, en cuanto a sus derechos y obligaciones como ciudadanos de la República.

 (*) El autor es Miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.

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