Desarrollo económico y social del Territorio
La situación descripta en la nota anterior contrastaba con el fuerte crecimiento de la población, que en 1947 alcanzaba a unos 430.555 habitantes.

Este vertiginoso aumento, que de más de 20.000 habitantes en 1920 pasó a esa cifra, es el más alto registrado por un territorio o provincia en la historia del país y no se ha registrado un caso similar en un lapso tan corto de tiempo (27 años). Se debió en gran parte a la intensa migración interna procedente de todas las provincias y de países limítrofes. Si bien el Chaco inició su poblamiento con el trabajador criollo de los obrajes, seguido por el aporte inmigratorio, este incremento era el de una población aluvional y no el resultado de un crecimiento natural o vegetativo de la población.
El desarrollo económico
Esto estuvo acompañado por un vigoroso desarrollo económico basado principalmente en el cultivo del algodón, que con el impulso del Estado y de las cooperativas algodoneras venía operándose desde 1920, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen y la gestión de su ministro Lebreton. Aunque la actividad forestal y la industria taninera, que fueron puntales económicos durante las dos primeras décadas del Siglo XX, habían entrado en crisis, todavía seguían siendo la principal actividad en muchos pueblos del interior, y la actividad ganadera había alcanzado un notable impulso. Los pueblos y colonias del centro y sudoeste, creados por el impulso del ferrocarril estatal, con el aporte de la segunda inmigración proveniente de Europa del Este, estaban en pleno apogeo, iniciando un proceso de consolidación e integración que dura hasta hoy.
Desarrollo educativo y cultural
Este crecimiento económico fue acompañado por un desarrollo educativo y cultural. La educación primaria, con escuelas diseminadas en todo el territorio (mediante la Ley Láinez), registraba hacia 1951 unos 58.000 alumnos, y el nivel secundario 2.700 alumnos y establecimientos en las principales ciudades del Chaco. Además de Resistencia, Sáenz Peña y Villa Ángela, entre otras. El periodismo y la cultura experimentaron en esta etapa también un notable desarrollo. Tanto Resistencia, como las principales ciudades del interior, contaban con periódicos y se habían creado numerosas instituciones culturales. En la capital, ejemplo de este movimiento fueron el Ateneo el Chaco, la Peña Nativa Martín Fierro y el Fogón de los Arrieros, entre otras instituciones.

Defensa de los derechos territoriales
Este panorama no hizo sino incentivar la toma de conciencia de los pobladores, en especial de los sectores dirigentes de empresarios, periodistas, profesionales y políticos. Vieron que la única forma de hacerse escuchar era a través de la organización en sociedades de defensa y reclamo en pro de la representación territorial y de gobernantes procedentes del medio local. Desde 1918 se crearon diversas entidades con esos propósitos.
En estas campañas, acompañadas por la prédica periodística de órganos como “La Voz del Chaco” y “Estampa Chaqueña”, participaron personalidades como el periodista Ildefonso Pérez, Juan S. Mac Lean, el estudioso Enrique Lynch Arribálzaga, el escritor Juan Ramón Lestani, el educador Lino R. Torres, el periodista Angel D´Ambra, el médico Julio C. Perrando, Aldo Moro, Santiago L. Martina.
Es importante señalar que en la mayoría de estas entidades no se bregaba al principio por la provincialización de los Territorios Nacionales. Por el contrario, hacia 1928 una de estas entidades se “alarmaba” por la noticia de que en el Congreso de la Nación se estaba por presentar un proyecto en tal sentido, y se declaraba “que la provincialización del Chaco no conviene en la actualidad”. Se prefería tener una representación parlamentaria en el Congreso y seguir bajo la tutela de la Nación. O sea que en el seno de los propios círculos dirigentes locales no se confiaba en que la población tuviera la capacitación cívica necesaria para obtener su autonomía, y ese criterio continuó hasta la década 1930, pues se buscaba todavía la capacitación previa de los habitantes en el ejercicio de los derechos civiles.
Próxima nota: Primeros proyectos de provincialización.
(*) El autor es Miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco.












