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Eva y el cine

En 1945 termina de rodarse La Pródiga, filme protagonizado por Eva Perón. Encarna el papel de una mujer rica que decide destinar su fortuna a la ayuda de los más necesitados.

Se exhibe por primera vez para un grupo selecto de persona entre los que estaba Perón. Al general no le gustó. Son raros los casos en que los ricos comparten sus riquezas. Ordenó al productor que le entregara el negativo y todas las copias del filme. Sin embargo, el camarógrafo desobedeció a la autoridad y ocultó una copia en Montevideo. Recién en 1984, 39 años después, se pudo ver la película.

En el centenario del nacimiento de Eva Duarte se proyectó el film en la Casa por la Memoria y asistimos con mi familia. 

Eva Duarte en la película "La Prodiga" dirigida por Mario Soffici, Leo Fleider, Ralph Pappier en 1945 y estrenada en 1984.

Al iniciar la proyección y ver su imagen, vino a mi memoria de cómo su nombre, Eva, se presentó durante mi infancia.

Mi papá era antiperonista. No lo era por una cuestión ideológica. Durante el peronismo los inspectores municipales iban mucho a la carnicería de mi viejo. Lo perseguían reclamándole el pago de los impuestos, la habilitación municipal, la autorización de bromatología. Es probable que alguno intentara coimearlo. Por todo eso estaba en contra del gobierno.

De joven comencé a interesarme por la cuestión política. Leía libros y conversaba con personas mayores. Comencé a conocer y simpatizar con el peronismo.

Al discutir con mi viejo le decía que su negocio anduvo bien durante el peronismo y que los progresos en la casa —otro dormitorio, construcción del baño instalado, hasta se había comprado un vehículo—, se debían a que aumentaron las ventas por el aumento del consumo, la gente tenía más plata. Pero él no me daba la razón.

Cuando era chico —cuatro años—, un domingo mamá lo convenció para que fuéramos al cine. Aquel 26 de julio de 1952, a las 8 de la noche debía comenzar la función. Todos sentados esperábamos el inicio de la película y de pronto una voz anunció por parlantes que se suspendía la función por el “paso a la inmortalidad de la jefa espiritual de la nación”.

Mi viejo puteaba y nosotros volvíamos con la cabeza gacha. A mitad del recorrido, nueve cuadras, mi hermano menor que tenía dos años, empezó a hacer berrinches por el cansancio y la frustración de no ver la película, se tiró al suelo, lloraba y gritaba. Cuando mi mamá intentó ir a buscarlo, mi padre la detuvo. 

“Dejalo que llore —le dijo. Si la gente pregunta qué le pasa, diremos que es porque murió la puta de mierda”.

 La forma despreciativa de mencionarla es muy similar a otra de una tía mía que no hace mucho me dijo que Evita llegó al poder colgada del pito de Perón.

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El único protagónico de la joven actriz Eva Duarte, quien dejó el cine cuando tenía veintiséis años. Su vida sería objeto de muchos films, pero su carrera de actriz fue breve y poco relevante.
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