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En pocas palabras

El cuerpo de Evita y el regreso de Perón

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Una nota publicada años atrás en NORTE, procedente de la agencia Reuter, consignaba: "Tras quince años de misterio, el cuerpo de Evita le fue devuelto a Perón por otro general, Alejandro Agustín Lanusse, en señal de la "buena voluntad" de la dictadura militar para que Perón vuelva del largo exilio que debió vivir en España". Equivocado quien escribió esto. El que recuperó y devolvió a Perón el cadáver de su mujer no fue Lanusse. Tampoco fueron los Montoneros con su triste "Luche y Vuelve", los que posibilitaron la vuelta de Perón. Esto fue obra del mismo hombre que recuperó el cuerpo de Evita y lo devolvió al marido.

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18 de octubre de 1973. Perón condecora con la Orden del Libertador San Martín al líder de la organización Propaganda Due (P2) Liccio Gelli, artífice de la recuperación del cadáver de Eva Perón y, luego, de su retorno al país en 1972.

El hombre que en noviembre de 1972 también pagó el chárter de Alitalia que lo trajo por primera vez a Perón, y el 20 de junio de 1973 lo acompañó en el Boeing 387 de Aerolíneas Argentinas que lo trajo por segunda vez al país. No fue casualidad que el 18 de octubre de 1973, una semana después de asumir como presidente, Perón lo condecorara con la "Gran Cruz de la Orden del Libertador San Martín". Me refiero al siniestro jefe de la logia Propaganda Dos (P2) Licio Gelli, a quien algunos apodaban "Belphegor", nombre de uno de los siete príncipes del infierno.

"El Venerable", "El Maestro", el "Titiritero", como también se lo conocía, era un italiano muy hábil e inmensamente rico. Como jefe de una logia de gravitación mundial y dueño de un inmenso poder económico, entraba a las casas de los líderes europeos y americanos como si fuera el dueño de todo. No importaba quien fuera el presidente de turno. Entraba a la Casa Blanca, a la Casa Rosada o a donde fuere con igual facilidad. No existían puertas cerradas para él.

"¿Quiere recuperar el cadáver de su esposa?"

La historia de la recuperación del cadáver comenzó cuando José López Rega, estando en Roma, invitó a su jefe en la logia, Liccio Gelli a verlo a Perón, en Madrid. Perón había mandado al "Brujo" a Roma para que le haga uno trámite en la embajada paraguaya en Italia. El objeto de éste trámite consistía en actualizar el pasaporte paraguayo del General, que aún figuraba a nombre de Juan Sosa, nombre suyo hasta los dos años de vida.

En 1955, el gobierno de Stroessner le había dado a Perón un pasaporte a nombre de Juan Sosa, y con ese documento había ido a varios países durante su peregrinar en el exilio. Con López Rega como puente, el primer contacto entre los dos se produjo en 1971, en "Puerta de Hierro". En ese primer encuentro, Liccio Gelli le preguntó a Perón: "General, ¿usted quiere recuperar el cadáver de su esposa?". Era una cosa que Perón venía buscando desde hacía dieciocho años. 

Acostumbrado a que le pidieran o que le ofrecieran cosas, Perón respondió: "Bueno, si usted puede hacer algo". A la semana siguiente, Gelli ya estaba de vuelta, con el cuerpo durante tantos años buscado. Esa recuperación del cadáver fue la tarjeta de presentación de Gelli ante Perón. Así fue como entró en su círculo íntimo y en su confianza.

"¿Quiere, usted, volver a la Argentina?"

Tiempo después, Gelli volvió a hacerle otra pregunta: "General, ¿quiere usted volver a la Argentina?" Perón, que ahora ya creía que ese hombre era realmente capaz de cualquier cosa, le dijo que sí. En realidad, Gelli ya sabía que la CIA quería y apoyaba su regreso. A los norteamericanos les parecía que Perón era el único capaz de frenar la escalada terrorista en la Argentina. Así que Gelli hizo esa propuesta porque ya tenía la luz verde de la CIA para hacerlo, y ya sabía que era posible. Así fue como Lanusse, quien había dicho que Perón no volvía al país "porque no le daba el cuero" comenzó a enviar emisarios a Perón para discutir el operativo retorno. 

La verdad es que lo hizo porque empezó a recibir presión de los EEUU para que así lo hiciera, aunque puso una condición y en eso fue intransigente: que Perón no fuera candidato. Por esa razón Perón puso como candidato a Héctor Cámpora, que efectivamente fue elegido presidente, aunque nunca pudo serlo del todo porque su única misión como tal era convocar a elecciones para que esta vez sí su jefe pudiera ser candidato. Perón no quería hablar con Lanusse, y éste tampoco quería hablar con él. Había una animadversión de vieja data entre los dos. De modo que las cosas no fueron ni sucedieron como lo consignó aquella nota periodística.

El artífice de la recuperación del cuerpo de Evita y del retorno de Perón fue Licio Gelli, también famoso porque en 1982 su nombre figuraba entre los protagonistas del escándalo que sacudió al Banco Ambrosiano, cuyo principal accionista era El Vaticano. 

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