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CARTAS DE LECTORES

La historia oscura de la ruta 7 

Señor director de NORTE:
El 13 de julio pasado, el gobernador del Chaco participó junto con otros mandatarios provinciales en el lanzamiento del Programa Federal de Preinversión para el Desarrollo Económico y Social realizado en la Casa Rosada. En esa oportunidad, Capitanich realizó comparaciones cuantitativas entre la supuesta mala praxis del gobierno anterior y las actuales y futuras inversiones del gobierno actual en obra pública. Expresó su conclusión final de la siguiente manera: “la deuda que tomó y fugó el gobierno de Macri son las obras que no están”.
Ocho días después, Alberto Fernández llegaba al Chaco en el marco de los continuos rituales electoralistas que en la actualidad visibilizan de manera incesante nuestros medios gráficos y audiovisuales. Esta ceremonia constituyó una nueva oportunidad para criticar, desmerecer y hasta mentir acerca del desempeño del gobierno de Macri respecto de la obra pública. Dijo el gobernador: “Junto con el presidente nos habíamos comprometido ante el pueblo de la provincia del Chaco a terminar lo que empezamos en 2015 y que durante la gestión de Macri no se avanzó. Por eso hoy sentimos un gran orgullo al inaugurar estas obras” (NORTE, 21 de julio).
Teniendo en cuenta que para manipular y engañar es suficiente con ocultar datos claves, me parece necesario recordar algunos que parecen haber sido olvidados por el discurso oficialista tanto provincial, como por el nacional, a propósito de la historia de la obra pública kirchnerista en general y, muy particularmente, respecto de la ruta provincial 7, cuya reinauguración fuera el motivo principal de la visita del presidente.
Citaré para ello algunos fragmentos de un artículo publicado por la periodista Lucía Salinas (15/1/2017), en Clarín, encabezado de la siguiente manera: “Corrupción K. En el Chaco, Lázaro Báez también cobró por obras que no hizo. En esa provincia, tuvo contratos por $586,4 millones. Hubo tramos de ruta con sobreprecio de 100% sin terminar.” 
Salinas comienza el texto diciendo: “Sobreprecios, redeterminación de costos, plazos vencidos, obras inconclusas. Ese es el “modus operandi” que Lázaro Báez, preso hace nueve meses, trasladó de Santa Cruz a la provincia de Chaco, gobernada hasta hace poco por Jorge Capitanich, ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner. Las irregularidades en la obra pública que Vialidad Nacional denunció y que tuvo como “favorito” al empresario K, se replicaron en territorio chaqueño donde el Grupo Austral adquirió la firma Sucesión Adelmo Biancalani, investigada y embargada por la Justicia. Al igual que Austral Construcciones, la empresa despidió a gran parte de sus trabajadores y abandonó las obras otorgadas, que como un espejo del Sur, cobró con creces”.
La autora continúa diciendo: “Todo confluye en la investigación sobre la “matriz de corrupción en la obra pública” en la que el empresario K y Cristina Kirchner —al igual que diez exfuncionarios— fueron procesados y embargados, acusados de asociación ilícita. En esta causa figura la empresa con la que el dueño de Austral ganó obras millonarias en el Chaco y que en su mayoría no terminó.” 
Definiéndolo como “un caso testigo”, la periodista agrega:
“La ruta que la oposición chaqueña define como un ‘emblema de la corrupción’ queda cerca de Presidencia de la Plaza, una pequeña localidad ubicada a 107 kilómetros de la capital provincial. En vez del asfalto licitado y pagado por más de $ 200 millones, sólo hay tierra, puentes sin terminar y un camino que se convierte en una travesía. Este segundo tramo de 42 kilómetros conecta localidades ubicadas en el corazón de la provincia.
“Está todo parado desde 2015, Biancalani echó gente, vació el obrador y se llevaron las máquinas. Esperamos que se retome la obra porque el terreno se deteriora cada vez más”, relató el concejal radical de Presidencia de la Plaza, Roly Trepo.
Respecto del otro aspecto al que alude el gobernador, el de la deuda con el Fondo, es necesario advertir que, de cada tres dólares que Macri pidió, dos eran para pagar vencimientos de deudas de gobiernos anteriores, de cuyos parlamentos el peronismo fue siempre mayoría. El dólar restante fue para cubrir el déficit que su gestión tuvo los primeros años y que para 2019 casi se había eliminado. 
En cuanto al eterno relato de la “fuga de capitales”, adherimos a los conceptos expresados por el periodista Carlos Pagni. Cualquiera sea la idea que se tenga sobre el ambiguo significado de dicha expresión, y ya sea que se lo valore (o no) en sentido negativo, lo cierto es que de la información supuestamente oficial (filtrada por el Banco Central y divulgada por Vertbisky) que se tiene, surge que los presuntos beneficiados fueron amigos de Néstor Kirchner, no de Macri. Además, y para mayor asombro, Cristina no figura en esa lista, siendo que la misma vicepresidenta, en su libro “Sinceramente”, explicó cómo y por qué había comprado también varios millones de dólares en el momento en que le había parecido conveniente (C. Pagni, La Nación, julio de 2020). 
Como conclusión lógica de lo citado más arriba, nos parecería interesante preguntar al gobernador: ¿no será que “las obras que no están” no se relacionan con Macri (como usted insiste en afirmar), sino con la corrupción K en el Chaco (al mejor estilo Santa Cruz) y con todo lo que cobraron por adelantado Lázaro Báez y sus allegados sin terminarlas, durante períodos anteriores al de Macri? 
En fin, señor gobernador, realmente no creemos que esta reinauguración despierte en el pueblo chaqueño un sentimiento de orgullo —como el que usted asegura experimentar—, sino, por el contrario, una gran frustración por tener que pagar dos veces (y mucho más cara de lo que correspondía) la misma obra.

MARTA SUSANA LÓPEZ
RESISTENCIA

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