Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/207595

Erradicar el trabajo en la infancia

Todos los niños y niñas tienen derecho a disfrutar de su infancia. Por eso, una de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas convoca a poner fin al trabajo infantil en todas sus formas y propone adoptar medidas para llegar a 2025 libres de ese flagelo.

Pero a seis años de haberse aprobado esa agenda, en nuestro país vuelven a escucharse discursos que no ven como negativa la idea del ingreso temprano al mundo laboral.

La meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU llama a los Estados a “adoptar medidas inmediatas y eficaces” con el fin de avanzar con el esfuerzo mundial para poner fin al trabajo infantil, y para “erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados”.

Se trata, por cierto, de un tema muy sensible. El último informe preparado en forma conjunta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), titulado “Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir”, advierte que los progresos mundiales en la lucha contra el trabajo infantil se han estancado por primera vez desde que se empezaron a producir estimaciones mundiales sobre esta problemática, hace dos decenios.

El documento observa, además, que “si no se adoptan medidas urgentes de mitigación, la crisis de la Covid-19 probablemente dé lugar a que muchos más millones de niños se encuentren en situación de trabajo infantil”.

Es que, según Unicef y la OIT, por primera vez, después de dos décadas, el año pasado se registró a nivel mundial un aumento del número de niños, niñas y adolescentes que trabajan, y todo indica que ese incremento se produjo por la crisis sanitaria mundial provocada por la pandemia de Sars Cov 2.

La agencia de la ONU y el organismo internacional denuncian que aunque muchas naciones prohíben las tareas remuneradas de menores que están por debajo de la edad mínima de admisión al empleo regulado en cada país, la cantidad de niños que trabajan se elevó en el último año a 160 millones en todo el mundo.

El mismo documento señala que en América Latina y el Caribe los indicadores de trabajo infantil experimentaron una tendencia descendente desde 2016, pero el problema que se plantea ahora es que la crisis de Covid-19 amenaza con erosionar esos avances.

En nuestro país uno de cada dos chicos que trabajan comenzó a hacerlo durante la pandemia, según informó la oficina local de Unicef. El dato debe ser un llamado de atención para las autoridades, ya que la Argentina es uno de los países de la región que firmó el compromiso de llegar al año 2030 con la erradicación total del trabajo infantil.

Cabe aclarar que se entiende por trabajo infantil toda actividad económica o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, que en la Argentina es de 16 años, según lo establecido por la ley nacional 26.390.

Para Unicef, el nuevo escenario planteado por la pandemia y el impacto que tuvo en las familias de menores recursos obliga a impulsar más políticas sociales y a diseñar redes de contención para los sectores más postergados de la población para evitar que cada vez más menores tengan que salir a buscar el sustento diario para ayudar en sus hogares.

Debido a que, increíblemente, algunos todavía intentan justificar el trabajo infantil en pleno siglo XXI con la excusa de una supuesta “independencia” que pueden obtener aquellos niños y adolescentes (la mayoría de los sectores sociales más desfavorecidos) que ingresan en forma temprana al mundo laboral, es necesario recordar que el trabajo infantil está prohibido en la Argentina y constituye un delito penal.

Es más, la ley castiga con penas de hasta cuatro años de cárcel a quienes son hallados culpables de cometer este delito, y también aplica sanciones administrativas a los infractores con multas de hasta el 2000 por ciento del salario mínimo vital y móvil por cada niño o niña que trabaje.

Es necesario que los niños vivan su infancia en plenitud y por eso se debe garantizar su educación, evitando que se vean perjudicados en su desarrollo físico y psicológico por el ingreso temprano al mundo laboral.

Temas en esta nota

Editorial Trabajo infantil