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CARTAS DE LECTORES

Desinformación como campaña

Señor director de NORTE:
La manipulación de la información puede festejar muchos aniversarios, ya que no es una práctica nueva, si bien con las tecnologías que han acelerado la comunicación en las redes y los medios masivos (en especial la televisión) se acrecienta y facilita.
No hace falta dar demasiada información falsa, es más fácil desinformar, entretener, distraer. 
La distracción es una táctica propia de las batallas y lo que se juega en estos tiempos en Argentina no es la batalla contra el Covid, sino más bien la batalla por el voto en el mercado político. 
Ciudadanos consumidores, cuanto menos saben de las decisiones y acciones erradas de ciertos gobernantes, más fácilmente serán captados, como cuando no se etiqueta lo negativo de un producto para poder venderlo masivamente. 
Bonos y cajas de comida (y no digo que no sea necesario) pero con el dinero de todos, no el de ellos, que no han resignado ni ofrecido nada de los millones o miles de millones acumulados en sus cuentas a partir de funciones públicas. 
Pan y circo. Poco pan y mucho circo, sobre todo al presentarse como víctimas de una circunstancia como la pandemia. Victimarios, por todos los tratos que se hicieron y no se hicieron, de lo que se pagó en vacunas que no llegaron, de hospitales colapsados y deplorables, de magros sueldos al personal de salud durante décadas ganadas.
Nunca se ahorró ni se invirtió lo suficiente para las necesidades del pueblo, de la ciudadanía, sino siempre para las campañas, cuyos montos son siderales. 
La Copa es el poder, aunque mientras en la cancha los jugadores transpiran la camiseta, los responsables de las decisiones se protegen a sí mismos, su vida, su partido político y sus bienes. 
El fin explica los medios, voy a decir, porque señalar que justifica los medios es demasiado. 
Se presentan compungidos y preocupados para que el pobre sienta empatía, y esa retórica de la emocionalidad es absolutamente inmoral, ya que utiliza el dolor del otro, del que realmente sufre para conseguir una adhesión que se traduzca en votos. Porque el fin sigue siendo el poder, y cuanto más mejor, además del bienestar propio y del grupo de amigos, compañeros y familiares privilegiados. 
Olvidan que el fin es el servicio, el bien común, y no se puede renunciar al derecho a la vida ya que la vida es el valor fundamental sin el cual no hay bien común. 
La vida desde antes de nacer y a lo largo de la misma, lo cual incluye la vejez, hoy la nueva clase excluida junto a los niños por nacer. La vida de los cien millones, y de los que no fueron atendidos por otras enfermedades. 
También la prohibición a dar información a las embarazadas, que pretenden imponer al personal de salud con información falsa y en contra de la ley y de la obligación médica, forma parte de la desinformación.
Todo vale en todos los campos y el secreto político es una forma de fraude a la ciudadanía. 
Es más fácil dar becas que dar educación, aunque se den en nombre de la escolaridad. 
Sin formación, y sin información no hay libertad, y entonces sí se puede hablar de “sujetos sujetados”, manipulados además, porque ni siquiera son conscientes de que la verdad y la libertad caminan juntas, y que la poca información que reciben es quizás desinformación. 
Como contrapartida, está la responsabilidad de buscar la información, en medios confiables, contrastarla, interesarse, no lavarse las manos, poniendo como meta una mayor libertad ciudadana para decidir por el bien de todos, no sólo de mi grupo de allegados, es decir por el bien de una patria en la que cabemos todos, si nos respetamos y no falseamos los fines.

MARÍA ELENA RADICI
Resistencia

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Sobre el contralor de la ética y la moral

Señor director de NORTE:
En una publicación del 13-7-2021, el doctor Ricardo Urturi, presidente del Consejo Profesional de abogados, expone que se sintieron ofendidos y agredidos por quienes se manifestaron en contra de la colegiación obligatoria, al utilizar la palabra “personajes”. Si bien no se entiende tanta sensibilidad porque la palabra no anticipa daño ni refiere a un disvalor, sí preocupa que sean éstas las personas que van a custodiar la “ética” profesional. Sobre el contralor de la ética y la moral la humanidad tiene abundantes historias de injusticias.
No es este el ámbito para ensayar las reflexiones sobre la ética, sí es donde la comunidad pueda comprender la utilidad de la colegiación obligatoria. Bueno sería saber la cantidad de sanciones que esa institución aplicó a lo largo de su historia para compartir sus logros y resultados, sí, hablo del tribunal de disciplina previsto en el artículo 39 de su Institución. También, y aún mejor sería saber cuántas denuncias formuló el Consejo desde 2014 a partir de la ley 2275B, con la que tienen el control de la matrícula ya que están legitimados a formular, denuncias contra abogados que se apartaron de sus obligaciones legales y cuántas y qué sanciones aplicaron.
Creeríamos que sobran los dedos de las manos para contarlas, entonces, no es este el real motivo para imponer una colegiación obligatoria, sistema muy costoso y que afecta garantías constitucionales como la libertad de asociación, al trabajo, a un tribunal imparcial para decidir responsabilidades.
En el Chaco muchos abogados sentimos orgullo de no tener colegiación obligatoria, pero ¿se animaría esa institución a afirmar y acreditar que por no tener colegiación obligatoria el foro es defectuoso y la justica más insatisfactoria que Corrientes, Misiones o Formosa? Parecería lo contrario, pero gracias a la libertad que gozamos, algunos abogados se atreven a marcar errores en el funcionamiento de instituciones estatales, por ejemplo, en el Consejo de la Magistratura y eso es una ventaja que beneficia a la comunidad.

RODOLFO MANUEL AGUIRRE HAYES
RESISTENCIA 

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