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Cartas de Lectores

Solidaridad

Señor director de NORTE:
La Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de la provincia fue avasallada por una toma. Contra toda lógica democrática, e incluso a contramano de los intereses de aquellos sectores que pretenden expresar, los protagonistas del hecho exigen el desplazamiento de quienes conducen la secretaría.
Desde Redes Populares nos solidarizamos con las autoridades de esa dependencia estatal, así como con les trabajadores que día a día promueven y construyen un espacio de intervención y defensa del conjunto de los derechos humanos. Creemos que este suceso lamentable no solo enfrenta inútilmente a una expresión del Estado presente —como es la Secretaría— con sectores que sufren la vulneración cotidiana de sus derechos, sino que se sirve de este accionar para promover división y confusión entre el conjunto de la ciudadanía comprometida en garantizar la vigencia de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales.
Con justificados argumentos, importantes referentes provinciales de esas luchas han relacionado el hecho con el protagonismo adquirido por la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros en el juicio de lesa humanidad conocido como "Causa Caballero III" (torturas en la Brigada de Investigaciones en el marco del terrorismo de Estado). La toma de la sede de la Secretaría, lejos de demostrar vocación de lucha popular, como pretenden sus organizadores, deviene una maniobra de desgaste del rol que cumple el organismo estatal.
El espacio Redes Populares, que durante la cuarentena del año pasado encontró respaldo y acompañamiento de la conducción de esa Secretaría para abordar la defensa del derecho social a la educación, condicionado por las políticas neoliberales previas y por la pandemia, ratifica su total solidaridad con les trabajadorxs y con les responsables del área.

REDES POPULARES CHACO

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Cuerpo propio

Señor director de NORTE:
Cuando se usan ciertas expresiones sabemos que pueden tener significados diversos según quién o quiénes las utilicen. El concepto “cuerpo propio” es central en la corriente filosófica llamada Fenomenología, inaugurada por Edmund Husserl y que ha tenido y tiene importantes exponentes, como Edith Stein, entre otros. No hace referencia al cuerpo como si fuera una propiedad privada, como un auto, una casa o cuantas cosas podamos imaginar. Justamente, se opone a la idea dualista que considera al ser humano dividido en cuerpo y alma (o espíritu) como cosas opuestas, dualismo que afecta la idea de unidad del ser humano, la idea de totalidad. Esta unidad se puede mostrar en lo cotidiano, ya que si alguien se levanta para dar el asiento en el colectivo no pensamos: “Se levantó un cuerpo”, sino: “Esa persona se levantó para cederme el asiento”. Así también si alguien da una bofetada no decimos “la mano pegó”, más bien hacemos responsable a alguien con nombre. La experiencia de que la persona es quien realiza las acciones como una unidad se quiere destacar en esta línea de filósofos, de tal modo que la expresión “cuerpo propio” significa “cuerpo vivido como propio”, cuerpo sin el cual no soy, por lo tanto no se lo considera algo ajeno, como una cosa con la que yo hago lo que quiera, sea venderlo o usarlo para el placer personal o ajeno, o para exponerlo en las redes esperando que sea mirado y admirado. Sin mencionar los problemas que derivar de la obsesión por un cuerpo que dé satisfacción a los cánones o exigencias de los demás y que implican tantas muertes por modificaciones estéticas.
Si se sufre una enfermedad o accidente que causa daños irreversibles, soy yo el que sufre, no “mi cuerpo” como un vestido que se rompió y que puedo cambiar. Así lo vemos en esta situación de pandemia, que muestra claramente la fragilidad del ser humano y la impotencia muchas veces del personal de salud frente a casos concretos. El cuidado del cuerpo es en realidad el cuidado del ser humano que no puede existir sino de forma corpórea. El que fallece no es el cuerpo, es la persona enferma.
Así también, con el doloroso caso de la joven dirigente radical, fallecida como producto de un aborto o ILE legal por misoprostol. También el caso de Keila Jones en el sur, de 17 años, y hace poco de una adolescente uruguaya de 14 años. En nombre de una campaña basada en la idea de que yo hago lo que quiero con mi cuerpo, que promovió y publicita el aborto seguro, decidieron la eliminación del otro ser humano no deseado, pero no pudieron comprender el riesgo para sí mismas. Ocultar las consecuencias del aborto, tanto sobre el otro como sobre sí misma, es una conducta que va en contra de la autonomía o libertad que se pregona, porque para decidir con libertad hay que estar informado. Esta es la mala praxis, en primer lugar, ya que todo consentimiento debe ser informado con claridad, verdad y adecuado al nivel de comprensión de quien decide.
Cuanto más promocionen algunos médicos o grupos favorables al aborto ideas de seguridad que no pueden garantizar, omitiendo la verdad sobre los riesgos (y lo sé de primera mano porque estuve en dichas charlas), más responsables son, no sólo de la eliminación del niño por nacer, sino también de muertes maternas evitables. Cuidar las dos vidas debe ser el objetivo de los sistemas de salud, y cuidar de toda vida, en cualquier etapa de la misma. La dignidad humana no tiene etapas, y toda la sociedad pierde con muertes que pueden evitarse, para lo cual es fundamental un sistema de salud que garantice el cuidado de la vida con los recursos humanos y materiales necesarios.

MARÍA ELENA RADICI
Resistencia

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