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La vuelta al mundo en 80 días

Tras el año del coronavirus, la ilusión de todo el mundo era que 2021 fuera el de la vacuna, el del fin de la pandemia y el del retorno a una “nueva normalidad”, que jamás podría ser peor que la de 2020. Pero los modestísimos logros en vacunación, llenos de contradicciones y tropiezos, son una borrosa imagen de fondo en un panorama de rebrotes pandémicos y nuevas crisis en todos los terrenos. Algunos ejemplos de lo acontecido en estas 11 semanas del nuevo año.

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Cuba: el proceso de unificación monetaria, piedra angular de la definitiva apertura económica, se hará “en el menor tiempo posible en forma de plan de choque”.

"Esto no es una crisis, es otra cosa. Esto es una tragedia.
Esta pandemia no va a respetar nombres, ni fama, ni a nadie;
 esto va a ser muy duro para todo el mundo” 
(Ferran Adrià, el chef más importante del mundo, sobre el impacto 
de la Covid-19 en restaurantes, hotelería, turismo… y más allá)

El año comenzaba con dos acontecimientos político-económicos de alcance histórico que tenían lugar el mismísimo 1 de enero. El primero, el gobierno de Cuba ejecutaba una unificación monetaria que implicaba devaluaciones y aumento de tarifas, y que expondrá sin filtros su moneda y la vida económica del país a las fluctuaciones del comercio global. Una apertura con la que pretende que EEUU levante del sexagenario bloqueo a la isla.

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Tras cinco años de frustradas negociaciones, el Brexit se consumó con un acuerdo de última hora firmado el 29 de diciembre de 2020. Propios y extraños presienten más problemas en el corto plazo.

   El segundo, la consumación del Brexit, la salida definitiva de Gran Bretaña de la Unión Europea: un acuerdo de última hora con un nuevo marco de relaciones preanunciaba nuevos conflictos en el contexto de la agudización de la crisis mundial y la guerra comercial.

Por la misma fecha, la cepa británica del coronavirus comenzaba a arreciar en Europa en una “segunda ola” que opacaba el comienzo de la vacunación en varios países del viejo continente. En la India, cumplía cuatro meses la huelga más grande del mundo, en la que unos 300 millones de campesinos se levantaban contra las medidas para liberalizar el comercio agrícola: se quejaban de que el gobierno “quiere entregarnos a las multinacionales”, al eliminar las regulaciones estatales como los mercados regionales y los precios sostén.

Asalto al Capitolio

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Asalto al Capitolio. Trump movilizó a una parte de sus ultras para tantear la solidez institucional estadounidense. No pasó nada, y ya sabe que su próximo golpe entrará como cuchillo en la manteca.

   El 6 de enero el presidente estadounidense Donald Trump ponía en escena el último acto de su teatral periodo: al final de un mitín en el que reunió en proximidades de la Casa Blanca a unos diez mil de su partidarios, los incitó a que fueran al Capitolio a “sugerir” a los legisladores republicanos que rechazaran la proclamación legal de Joe Biden, que tenía lugar en ese mismo momento. Varios miles de trumpistas tomaron su palabra al pie de la letra y asaltaron la sacrosanta sede de la mayor democracia del mundo, aterrorizando a propios y ajenos, con un saldo de varios muertos.  

En semanas posteriores el asunto llevaría al desarrollo de un segundo juicio político contra el audaz Trump en menos de un año, que sin embargo terminó sin pena ni gloria en una nueva absolución: la mitad republicana neutralizó la pretensión de castigo al presidente ya retirado por formalismos legales, sin negar su posible culpabilidad. En el medio, había asumido Joe Biden, el 20 de enero, con un mensaje conciliador que anticipaba la impunidad del trumpismo.

Periodistas y raperos presos

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Zhang Zhan describió las consecuencias del brote de coronavirus en Wuhan desde el primer momento; el gobierno chino la condenó a 4 años de prisión. Juian Assange reveló los crímenes de guerra de EEUU en Irak y Afganistán; Biden anunció que continuará la persecución iniciada por Obama.

 Enero también traía tempranamente malas nuevas para la libertad de expresión: el 4 de enero en China condenaban a cuatro años de prisión a la periodista que describió el comienzo de la pandemia en Wuhan. Zhang Zhan mostró en redes sociales en febrero de 2020 lo que estaba sucediendo, denunció la situación de los hospitales y la grave violación a los derechos humanos durante los confinamientos. En Gran Bretaña, una jueza rechazaba la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange, a los EEUU. Pero no lo hacía en nombre de la defensa de la libertad de expresión y de información, sino solo porque el estado de salud del periodista australiano que reveló crímenes de guerra en EEUU e Irak no lo hacía aconsejable.

En España la Justicia ordenaba encarcelar al rapero catalán Pablo Hásel, por considerar que a través de sus letras y de algunos mensajes de Twitter había “insultado a la Corona” y “enaltecido el terrorismo”. Sucedía solo un día después de que en el centro de Madrid varios centenares de fascistas celebraran sin molestias un aniversario de la “División Azul”, la tropa que el dictador Franco envió a Rusia en la II Guerra Mundial para colaborar con la invasión nazi. La detención del rapero fue seguida varios días de protestas juveniles en las principales ciudades españolas.  

La masacre como método

En Honduras, el asesinato del dirigente indígena y ambientalista Félix Vásquez mostraba nuevamente la impunidad de los poderes económicos, amparados por el poder político, que imponen sus intereses por sobre la vida y la salud de las poblaciones. El 11 de enero la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, responsable de monitorear la implementación del Acuerdo de Paz, daba a conocer su balance: hubo 73 asesinatos de excombatientes en 2020 (en 2019 habían sido 77), 55 intentos de homicidios y 20 desapariciones de dirigentes sociales. Había más de 1.000 solicitudes de protección que el gobierno todavía no evaluaba ni implementaba.

Basta de flexibilidad

A mediados de enero, un hecho inédito tenía lugar en Silicon Valley: los trabajadores de Google y de otras empresas ligadas al grupo Alphabet constituían la Alphabet Workers Union (AWU), con 225 afiliados, hecho absolutamente novedoso en un sector de la industria caracterizado por la sempiterna ausencia de sindicatos desde su misma constitución, hace cuatro décadas. 

Aún sin reconocimiento legal para la negociación colectiva, en lo inmediato el gremio podrá velar por la igualdad en el trabajo en una empresa donde las minorías son sometidas a condiciones de trabajo más precarias, y por la “observancia de principios éticos” por parte de quienes son dueños de miles de millones de datos personales de todo el mundo. El gremio se integró al sindicato de medios de comunicación, el Communications Workers Of America (CWA), con 700.000 afiliados, que también representa a trabajadores de de otros gigantes de las comunicaciones, como Verizon y AT&T. Un mes más tarde, los trabajadores de Amazon en Alabama decidían la conformación del primer sindicato del gigante del comercio electrónico en los EEUU. 

El miércoles 13 los médicos del Perú habían iniciado una huelga general por tiempo indeterminado en reclamo de aumentos salariales, titularización de los contratados precariamente y tercerizados y por un programa de emergencia sanitaria para enfrentar el desastre pandémico, en un país que llevaba meses con déficit de insumos esenciales y de oxígeno. 

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La huelga más grande del mundo. Unos 300 millones de campesinos de  la India protestan desde hace meses contra la eliminación de los mercados locales y los precios sostén para sus productos.

   En otra protesta íntimamente ligada a los efectos de la pandemia sobre el mundo del trabajo, los docentes de Chicago, Minneapolis, Detroit y Cleveland, fueron a huelgas para rechazar la vuelta a clases sin protocolos, sin vacunación y sin medidas de seguridad e higiene. Las medidas de fuerza, de alcance y duración variada, amainaron con el desarrollo de la vacunación masiva promovida por el presidente Biden. Pero expusieron antiguas carencias de fondo en el sistema escolar que obligaron a incluir en el tercer rescate estatal a la economía, de u$s 1,9 billones, algunas partidas especiales para la educación.

Mujeres y Estados

Tras cinco años de lucha, y de una multitudinaria manifestación de medio millón de personas en agosto de 2020, el movimiento de mujeres de Corea del Sur obtenía el derecho a la interrupción legal del embarazo. En Polonia, por el contrario, el Tribunal Constitucional dispuso la prohibición casi total del aborto desde el 25 de enero, excepto en casos de violación e incesto. Organizaciones de mujeres salieron masivamente a la protesta callejera en todas las ciudades del país durante varios días. En febrero, el gobierno de Honduras realizó una reforma legal para reforzar la prohibición del aborto vigente, que incluyó cambios constitucionales para impedir su legalización a futuro. 

El (mal) ejemplo chileno

En Chile, la Justicia condenaba a siete carabineros y un abogado por el asesinato del dirigente mapuche Camilo Catrillanca. Lo habían matado en 2018 mientras trabajaba en su parcela de Temucuicui (Araucanía), durante un allanamiento policial sin advertencia ninguna. La Justicia comprobó obstrucción a la investigación, declaraciones falsificadas y disparos injustificados. La condena solo alcanzó a los agentes participantes, sin considerar las denuncias contra los altos mandos que dieron las órdenes. 

Ver Brasil y después morir

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Brasil, ahora con una cepa propia, sufre una segunda ola de Covid que bate récords nefastos de contagios y muertes cada día.

   El 15 de enero, Ford Motor anunciaba el cierre de tres plantas de fabricación de camiones y su retiro de Brasil, lo que implicaba el despido de 5000 trabajadores directos y unos 10 mil más de las autopartistas tercerizadas incluidas en los convenios colectivos de trabajo. 

Al mismo tiempo, estallaba una nueva catástrofe sanitaria en Brasil, cuando el estado de Manaos se quedaba sin oxígeno para los pacientes con Covid-19, en medio de una segunda ola de infecciones de coronavirus motorizada por una variante más contagiosa.  

El evento iba a escalar durante todo enero y febrero, hasta esta primera quincena de marzo en la que se baten récords consecutivos de más de 2.000 muertos por día y con hospitales casi saturados en 24 de los 27 estados, con el presidente Bolsonaro nombrando al quinto ministro de Salud de su gobierno.

En el medio, el presidente Bolsonaro llegó a un acuerdo con los partidos que dominan el Congreso, mediante el cual obtuvo el nombramiento de presidentes de Diputados y del Senado que le garantizan –al menos por ahora- que los 27 pedidos de juicio político pendientes por su desmanejo de la pandemia y por actos corrupción sigan durmiendo en los cajones parlamentarios. Además, anunció el envío de proyectos de ley para la privatización de dos empresas gigantes como Eletrobras y el Correo, y otro para facilitar la compra y la portación de armas por particulares.

En tanto, investigaciones periodísticas encontraron que “milicias” de ultraderecha vinculadas con el clan Bolsonaro estarían ligadas a sucesivos robos de material sanitario e incluso de vacunas en Río de Janeiro. El presidente respondió activando sucesivas denuncias basadas en la ley de Seguridad del Estado, contra periodistas e influencers de redes sociales que divulgaron información al respecto. 

En paralelo, el sistema judicial brasileño, tan determinante en la proscripción de Luis Inacio Lula Da Silva en las elecciones de 2018, se introdujo nuevamente en el escenario político. El Supremo Tribunal Federal halló ahora que el juzgamiento del expresidente en Curitiba era improcedente, por lo que anuló esos procesos y ordenó su rehabilitación política. En consecuencia, el STF cuestionó el proceder del exjuez Sergio Moro, luego ministro de Justicia de Bolsonaro, ahora fuera del gobierno y avocado al asesoramiento de empresas afectadas por el Lava Jato, lo que amenaza todos los procesos relacionados con esa megacausa.

Las apuestas financieras y el Bitcoin

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El Bitcoin cotiza a casi u$s 60.000 por unidad, el doble que hace tres meses. Su auge puede estar señalando nuevas crisis monetarias globales.

   Sobre fines de enero, una comunidad de inversores nucleada en la red social Reddit hizo tambalear a Melvin Capital, un gigantesco fondo buitre de Wall Street, y le hizo perder unos u$s 5.000 millones. Su acometida llamó la atención de todo el mundo, exhibiendo en carne viva algunos mecanismos centrales del funcionamiento bursátil, como el de la especulación salvaje que apuesta al hundimiento de empresas (o países) con dificultades financieras. 

Otro suceso del mundo financiero fue el Bitcoin, moneda virtual con casi una década de existencia y altibajos, que a fines del año pasado había alcanzado su marca más alta en la historia: u$s 30.000 por unidad. Pues bien, en poco más de dos meses de 2021, casi duplicó su valor: u$s 58.300. Entre las infinitas teorías que intentaron explicar el fenómeno, se citaron la decisión de varios gigantes de las finanzas y el comercio, como por ejemplo Mastercard y Amazon, de tomar esa moneda como medio de pago. Algunas más profundas apuntaron a la enorme fragilidad de las monedas nacionales, incluido el dólar, tras el hundimiento de la economía global y las gigantescas emisiones estatales para subsidiarla. El proceso está en curso.

Elecciones hoy y mañana

En febrero hubo elecciones en Ecuador, donde ganó la primera vuelta el candidato correísta Andrés Arauz. Después de varias semanas de idas y vueltas y confusión, se determinó que su rival en segunda vuelta será el banquero Guillermo Lasso. El 28 de febrero los comicios legislativos en El Salvador consagraron el aplastante triunfo del presidente Nayib Bukele, liquidando a los dos partidos históricos Arena y FMLN. A principios de marzo se votó en Bolivia para elegir gobernadores y alcaldes. El MAS de Evo Morales se consolidó como el único partido de alcance nacional, pero perdió las principales ciudades y tres gobernaciones a manos de candidatos varios, algunos exintegrantes distanciados del partido de gobierno. El “superdomingo” 11 de abril habrá segunda vuelta en Ecuador, segunda vuelta en tres gobernaciones bolivianas, y se elegirá presidente en Perú y convencionales constituyentes en Chile.

Más allá de lo electoral, Paraguay vive desde principios de marzo una nueva rebelión popular impulsada por la crisis sanitaria y por una serie de excesos de corrupción del sempiterno gobierno colorado. A pesar de numerosas renuncias de ministros y funcionarios, la oposición llegó a presentar un pedido de juicio político contra el presidente Mario Abdo Benítez, la que fue abortada de inmediato por una alianza entre legisladores propios y los de su opositor interno, el expresidente Horacio Cartes. Esto dio lugar a nuevas protestas callejeras, y al sospechoso incendio de la sede de la oficialista Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado): el oficialismo acusa a los manifestantes opositores, mientras estos denuncian un autoatentado para distraer la atención y propiciar más represión. Para el 25 de marzo se anuncian movilizaciones campesinas en todo el país. 

Pares y nones de las vacunaciones

También en enero, Israel iniciaba unos de los pocos operativos de vacunación masiva efectiva en todo el mundo: para fin de mes, ya alcanzaba el 25% de la inoculación entre sus ciudadanos. El logro sanitarista, sin embargo, no estaba exento de amargas contradicciones: cinco millones de palestinos residentes en Gaza y Cisjordania, ambos Territorios Palestinos ocupados militarmente por Israel, quedaban rigurosamente fuera del plan de inmunización. 

La decisión incluía el sempiterno bloqueo al comercio palestino, ahora ampliado a la recepción de insumos y vacunas. La agencia de la ONU en los Territorios, Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja advertían que “nadie se salva solo”: la utilidad de inmunizar a un sector de la población mientras se deja afuera a otro equivalente no aporta a la pretendida “inmunidad de rebaño”, sin mencionar la valoración ética que se desprende de tal política.

En el resto del mundo se repetían escenas de frustración, cuando las pocas vacunas disponibles –la insuficiente fabricación, limitada aún más por el secretismo de patentes y propiedad intelectual, favorecían la especulación y la disputa—y las limitaciones de la mayoría de los sistemas sanitarios empantanaban las esperadas campañas.

Los coronavirus siguen

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El coronavirus con sus variantes seguirá siendo protagonista durante mucho tiempo.

 Para cerrar esta reducida y simbólica selección de acontecimientos de los primeros 80 días del año, escuchemos a Nadhim Zahawi, ministro de vacunas del Reino Unido: “Además de la variante encontrada en el Reino Unido se detectaron otras en países como EEUU, Sudáfrica y Brasil, y estimamos que hay aproximadamente unas 4.000 variantes de coronavirus en todo el mundo. Tenemos la industria de secuenciación del genoma más grande, tenemos alrededor del 50% de la industria de secuenciación del genoma del mundo, y mantenemos una biblioteca de todas las variantes para estar listos y poder responder, sea en otoño o después", dijo. Y alertó que le parece “poco probable” que las vacunas en circulación hoy tengan igual eficiencia con las nuevas cepas.

La OMS, por su parte, advirtió que las mutaciones se dan como producto de la propia expansión del virus: “Cuanto más se extiende el SARS-CoV-2, más ocasiones tiene de cambiar. Si hay niveles altos de transmisión, tenemos que pensar que surgirán más variantes. Por eso es importantísimo vacunar cuanto antes a la mayor parte de la población mundial. Todo lo que entorpezca o demore la vacunación global nos expondrá a mayores mutaciones”.

Transcurridos 80 días de 2021, la pandemia sigue siendo un actor central que mediatiza y condiciona toda la realidad. 

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