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“MUERTE”: EL MENSAJE EN SU AUTO QUE RECIBIÓ LA VÍCTIMA, QUE TEME POR SU VIDA

Una suboficial penitenciaria denuncia que su expareja incumplió restricción

Oscar Eduardo Bordón también integra el Servicio Penitenciario Provincial y fue denunciado varias veces por violencia de género.

La sargento primero del Servicio Penitenciario Provincial, Romina Castillo, denunció varias veces por violencia de género y amenazas de muerte de parte de su expareja, Oscar Eduardo Bordón, perteneciente a la misma fuerza de seguridad.

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Oscar Bordón es un suboficial penitenciario denunciado por su expareja por violencia de género. Habría violado las dos restricciones perimetrales. La víctima teme por su vida.

Desde 2018, Castillo recurrió a la justicia, pero todavía no cuenta con el dispositivo de alerta, Pulsar Género, y hace días recibió un mensaje en su auto que decía “muerte”. Su preocupación es mayor desde entonces.

La penitenciaria ha recorrido diversos organismos oficiales pidiendo asistencia, también habló con sus superiores del SPP, de las distintas cúpulas que han estado desde que denunció a Bordón: según pudo saber NORTE, si bien ha sido trasladado a otras unidades penitenciarias, en ocasiones se han cruzado, pero rige contra el sujeto una restricción judicial de no acercarse a menos de 200 metros.

El 4 de junio de 2018, la madre de Romina, Pérez Lidia Ester, efectuó esta denuncia en la que constató que tras haber acompañado a su hija al desalojo de Bordón, éste la amenazó y agredió verbalmente.

Según consta en la denuncia a la que accedió NORTE, el penitenciario que supo integrar el grupo táctico le habría dicho a su exsuegra: “Vos pirate de acá, rajá, rajá, vos no tenés nada que hacer acá”.

Bordón se habría acercado a Ester y le dijo: ”Ahora me van a conocer vos y tu hija, me la van a pagar”.

Desde hace dos años, el denunciado tiene dos restricciones: una le prohibe acercarse a Castillo a menos de 200 metros y la segunda es la restricción de acercamiento a la víctima de violencia de género y las hijas, además tiene prohibido intentar contactar a Castillo a través de redes sociales, mensajes o llamadas telefónicas.

“Ese día me tuve que esconder en una oficina del lugar, cuando él se acerca o sé que está cerca de mí, yo siento miedo, terror, me agito, se me corta la voz, ese día tuve que ir a la guardia del sanatorio, donde me medicaron y tomé un calmante”, denunció la víctima sobre los distintos episodios que le ha tocado atravesar.

El 11 de marzo sufrió otro incidente, ya que ese día en su auto dejaron escrito la palabra “muerte” y Castillo pidió ayuda a la Asociación Civil Policías y Penitenciarios, a cargo del exjefe de la Policía Fernando Romero, a quien pidió urgente intervención tanto de la justicia como de la prensa.

Castillo no cuenta con el botón antipánico pese a ser una víctima de violencia de género y el riesgo de vida aumenta día a día.

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