Histórico descenso del consumo de carne vacuna en todo el país
En 2020 los guarismos arrojaron el nivel más bajo del último siglo. El precio tuvo un incremento mayor que el del pollo y el cerdo.
En un año atípico por donde se analice, el consumo de carne vacuna por habitante cerró en 2020 en 49,7 kilos anual, ‘el nivel más bajo del último siglo, pese a que la faena de animales creció 0,6% interanual hasta las 14 millones de cabezas, el mayor volumen en más de una década‘, informó la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra).

El fenómeno es multicausal, y combina precios altos y cambio en la cultura del consumo, lo que hacer que se registre a lo largo y ancho de todo el país e incluya, claro está, a la provincia del Chaco.
POCO Y CARO
De hecho, los empresarios del sector consultados por NORTE atribuyen la merma del consumo al elevado precio con que llegó la carne a los puntos de venta en el último mes, pero además a la escasez del producto y la baja calidad de buena parte de la oferta que llega a las góndolas.
“Poco a poco, Argentina va dejando de ser el país de las vacas y el asado y la carne en general va a terminar siendo un producto para muy pocos”, vaticinó el propietario de una reconocida abastecedora de Resistencia.
CONSUMO SOSTENIDO
En cuanto a las alternativas, la carne de pollo viene ganando posiciones a paso firme durante los últimos años.

Ante la requisitoria de NORTE, el titular de un local que comercializa estos productos ubicado en calle Corrientes, aseguró que el descenso del consumo de carne vacuna “no generó un salto notable de la venta de pollo”.
“Hay un crecimiento sostenido en el último tiempo pero no fue notorio este último año”, apuntó.
Además, indicó que la demanda la demanda se mantiene pareja para todos los cortes en general, teniendo en cuenta que la menudencia no suele tener fines comerciales y se utiliza muy poco para el consumo humano.
CIERRE DEL AÑO
En su informe de diciembre, la entidad empresaria señaló que en nivel de consumo por habitante registrado el año pasado, ‘constituyó en el guarismo más bajo de los últimos cien años, teniendo en cuenta las cifras provisorias de faena y exportaciones correspondientes al segundo semestre de 2020‘.
De esta manera, los 49,7 kilos por persona registrados en 2020 solo quedan por encima de las cifras de 1920, cuando el promedio fue de 46,9 kilos por habitante.
Asimismo, el consumo por persona del año pasado quedó 2,3% por debajo del registro de 2019.
Esta baja en el consumo de carne se dio pese a que en 2020 se verificó la mayor faena de los últimos 11 años, con un volumen de 14 millones de cabezas.
La entidad precisó que la faena no fue pareja a lo largo del año, ya que en los dos primeros trimestres marcó una mejora, con crecimientos de entre 3,6% y 5,6% en cada uno de ellos; mientras que en el últimos semestre reflejó caídas de entre 2,6% y 3,3% respecto a igual período de 2019.
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