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Investigación científica desnuda la crisis

Enorme impacto de la pandemia al mundo laboral

La emergencia sanitaria impuso una desregulación impensada que cambió desde los contratos hasta las condiciones del trabajo convencional.

Una investigación del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales relevó el estado de varias industrias -software, automotriz, construcción, agro, entre otras- y la situación de trabajadores y trabajadoras temporales y migrantes. La irrupción del coronavirus a nivel mundial trastocó la organización del trabajo tal como se conocía.  


En muchos casos, quienes no cumplían tareas esenciales se reconvirtieron, casi compulsivamente, en teletrabajadores.  

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Un alto porcentaje de trabajadores sufrió un proceso de reconversión al teletrabajo impuesto en condiciones de improvisación.


Para otros -quizá los más perjudicados-, el empleo quedó en suspenso. Todos los rubros sufrieron transformaciones: por eso, pocos días después de declarado el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), Claudia Figari, directora del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) e investigadora principal del Conicet, decidió relevar qué había ocurrido en el mundo del trabajo entre abril y mayo pasados. 


El CEIL es un instituto que desde hace casi cincuenta años está volcado a estudiar las cuestiones sociolaborales: trabajadores, trabajadoras, mercados de trabajo, empresas, sindicatos, conflictividad laboral, reestructuración productiva, creencias y subjetividades de la ciudadanía, entre otras problemáticas. Figari coordinó la tarea de más de una treintena de profesionales: investigadores e investigadoras, becarios y becarias y personal de la carrera de personal de apoyo. 


Relevaron industrias que fueran contrastantes, cotejaron distintas realidades -de trabajos esenciales, como el agro, y también no esenciales-, en empleos formales e informales, analizaron tanto las medidas tomadas como los protocolos dispuestos, complementaron con datos estadísticos y de contexto.


Sobre los principales hallazgos de estos trabajos, señala que ‘la situación es muy complicada e incierta, como sucedió en otras pandemias de siglos atrás. Al estrés de la pandemia, se suma un estrés por esta nueva situación de teletrabajo, en la que es difícil desconectarse. Esto es algo inédito, excepcional, de emergencia sanitaria mundial, que interpela a un nuevo orden mundial. También se intensificaron y agudizaron situaciones de precariedad que ya existían‘ agrega Figari. 


Delegados y delegadas sindicales


Otro de los informes abordó la situación de los delegados y delegadas sindicales de dieciséis provincias, en cuatro grandes rubros económicos: industria, servicios, comercio y sector público. El equipo científico a cargo confeccionó un indicador especial para medir la situación de estos trabajadores: un ‘índice de vulnerabilidad laboral (IVL)‘, tomando en cuenta la organización del trabajo, los cambios en las remuneraciones y la estabilidad laboral. ‘Con ese índice buscamos conocer cuál es la situación general de cada sector frente a esta crisis inédita‘, explica Patricia Ventrici, socióloga del Conicet y una de las investigadoras que colaboró en el informe. 


‘Los resultados del relevamiento -subraya Ventrici- muestran que en el primer momento de la crisis acaecida por la pandemia, un 65 por ciento de trabajadores y trabajadoras encuestados se encontraban en un creciente riesgo de vulnerabilidad laboral, y un nueve por ciento afectado por la pérdida del empleo. De la misma forma, el 90 por ciento de los y las delegadas dieron cuenta de una fuerte desregulación del trabajo, caracterizada por disminuciones salariales, suspensiones, licencias y cambios en la jornada laboral. En el análisis por sector, en la industria es donde más vulnerabilidad aparece, con despidos, desregulación y suspensiones, seguida por la actividad de comercio. En muchos casos, se encuadran dentro de lo que podemos denominar como PyMES o cuentapropismo, segmentos tradicionalmente más afectados por la pérdida de puestos laborales, las fluctuaciones del mercado y la concentración de los sectores económicos‘. 


A pesar de la prohibición de despidos establecida por el gobierno nacional, según consigna el informe, ya en el primer mes un 4,2 por ciento de los encuestados declaró que en los establecimientos donde desempeñan su actividad gremial los despidos se llevaron a cabo. Y un 15 por ciento indicó que sufrieron disminución salarial.  


Finalmente, al indagar acerca del miedo al contagio en los lugares de trabajo, registraron que una gran mayoría afirmó tener ‘bastante‘ o ‘mucho miedo‘ al contagio en el ámbito laboral, evidenciando que ese espacio se representa como un ámbito cargado de riesgo. 


Asalariados en Pandemia


¿Qué sucedió con aquellos trabajadores en relación de dependencia, una vez decretado el ASPO? Según el informe confeccionado sobre el sector de trabajadores asalariados, el 30,3 por ciento de los trabajadores que realizaron tareas de carácter virtual sufrieron una fragilización de las condiciones de trabajo: incremento en la carga de tareas, aumento en el tiempo de trabajo y rebaja en el salario o mantenimiento del mismo salario. ‘Del total de trabajadores y trabajadoras relevados el 45 por ciento ha visto fuertemente alterada la jornada (trabajó más horas, poca previsión en la conclusión de la jornada de trabajo y desarrollo de actividades fuera del tiempo estipulado), con las consecuencias que ello tiene en la organización entre el tiempo productivo y reproductivo‘, subraya Juan Montes Cató, investigador del Conicet, especialista en sociología del trabajo, y también coautor del informe. Además, como dato saliente, el 26, 9 por ciento sufrió un proceso de reconversión al teletrabajo en condiciones de improvisación: sin experiencia previa en el uso de esta modalidad; sin capacitación en la gestión de plataforma, recursos y adecuaciones; y sin la provisión por parte de la empresa/institución de medios informáticos.


En la construcción


‘La construcción fue uno de los sectores (sino el sector) más perjudicado por la pandemia‘, advierte Álvaro del Águila, antropólogo, investigador del Conicet. ‘La caída del empleo fue enorme y son muy reducidas las tareas que pueden encararse de forma remota, por la propia naturaleza de la construcción‘. 


En términos generales, según plantea el informe, la pandemia agudizó vulnerabilidades y precariedades que le eran preexistentes al rubro. 


‘Se trata de un sector caracterizado por una alta informalidad y eso fue profundizado por la pandemia. Pero sin dudas, lo que destaca es la significativa pérdida de empleos registrados y no registrados‘, resume del Águila.

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