Un marco regulatorio para el teletrabajo
El teletrabajo fue una de las medidas que frente a la irrupción de la pandemia adoptaron las empresas para evitar la propagación del virus.
Si bien no es aplicable a todos los tipos de puestos, en los meses que lleva el aislamiento se generó un acelerado proceso de prueba y error que permitió optimizar las tareas a distancia. Según una encuesta reciente, el 36,5 por ciento de los argentinos que tienen un vínculo laboral de dependencia realiza su trabajo desde su casa y el 62,2 por ciento considera que su labor es más productiva en su hogar que en la oficina. Así lo revela un sondeo que realizó el portal de empleos Bumeran tomando casos de empresas de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Panamá y México y encuestando a empleados de uno y otro sexo y de distintas franjas etarias.
El relevamiento que se llevó a cabo entre los trabajadores argentinos arrojó que el 78,6 por ciento de los consultados cree que el teletrabajo será incorporado de forma permanente por las empresas, mientras que el 87,6 por ciento considera que en los próximos meses podría aprobarse un nuevo marco legal para regular este tipo de relación laboral. Son 21 los proyectos de ley que se presentaron en el Congreso de la Nación para regular las relaciones laborales en esta modalidad de trabajo remoto.
Las iniciativas que se impulsan en la Cámara Baja son 14 y siete en la Cámara de Senadores. Si bien cada una de las propuestas hacen hincapié en un aspecto u otro relacionado con la protección jurídica de los trabajadores y las trabajadoras, casi todos coinciden en la necesidad de garantizar el cuidado de la salud, la representación gremial, la conciliación con las obligaciones familiares, entre otros derechos de la persona en relación de dependencia.
Debe recordarse que en la actualidad no hay un único instrumento jurídico que aborde las cuestiones relacionadas con el trabajo remoto, sino que existe un conjunto de leyes que engloban la actividad, como es la Ley de Contrato de Trabajo (20.744) del año 1976, que es la principal normativa y la Ley N°25.800, que ratifica el Convenio N°177 sobre trabajo a domicilio de la Organización Internacional del Trabajo, que promueve la igualdad de condición de este tipo de trabajadores respecto de los derechos que gozan los trabajadores presenciales.
Volviendo a lo que revela la encuesta de Bumeran, cabe señalar que el 54,8 por ciento de los consultados valora como positivo el ahorro de tiempo en traslados, mientras que el 13,2 por ciento asegura que puede concentrarse en las tareas domésticas.
El 12,6 por ciento, en tanto, asegura que se encuentra más tranquilo cumpliendo funciones laborales desde su hogar. Por otra parte, el 10,6 por ciento plantea como ventaja realizar el trabajo en un entorno familiar y la posibilidad de compartir más tiempo de lo habitual con la familia. El 6,5 por ciento dijo que valora el momento del almuerzo en su casa, además de tener la posibilidad de cocinar (el 2,4 por ciento).
¿El trabajo a distancia será una modalidad que se instalará de forma definitiva en la Argentina una vez que se supere la pandemia?
La mayoría de los consultados cree que sí (80,9 por ciento). Pero no todo es color de rosa: 28,5 por ciento de los que participaron en la encuesta asegura que trabaja fuera del horario habitual y más horas que antes, mientras que el 21,4 por ciento reconoce que no cuenta con los materiales adecuados para trabajar y el 19,8 por ciento plantea que le cuesta desconectarse y establecer límites entre su vida personal y la profesional.
Por su parte, el 9,7 por ciento declara que no se toma los descansos que solía tener en la oficina, el 9,1 por ciento cree que existe una falta de comunicación con sus compañeros de equipo, el 4,4 por ciento piensa que no recibe apoyo por parte de su líder y el 2,4 por ciento afirma que no posee disponibilidad para acceder a la red de la compañía desde otros servidores.
La pandemia generó un escenario que obligó a diseñar una nueva organización laboral en las empresas. Es de esperar que se logre aprobar un nuevo marco normativo que regule el trabajo a distancia a partir de un debate que refleje la postura y los genuinos intereses de los distintos sectores involucrados y que, a la vez, permita generar nuevas oportunidades de trabajo decente.
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