Fabriciano Gómez, el escultor que supo aprovechar el tiempo de cuarentena
La suspensión de la bienal llevó a Fabriciano a encontrar una nueva pasión. Sus nuevos objetivos, su positivismo y la luz al final de la pandemia son sus motivos para pasar esta cuarentena.
Pasaron más de 80 días desde que se decretó esta cuarentena a causa de la pandemia por coronavirus. Se cerraron las puertas de todos los lugares, las fronteras se endurecieron y, al parecer, los lazos se fortalecían o debilitaban. Encontrábamos familias en nuestros hogares que siempre parecían estar de paso e incluso nuestras mascotas nos miraban de manera extraña.

En muchos casos la cuarentena, este encierro preventivo y obligatorio, fue la motivadora para encontrar nuevos desafíos, conocernos y encontrar la parte artística, gastronómica o simplemente esa desconocida dentro de nosotros. A Fabriciano Gómez le pasó, se supo reencontrar con una parte de él que nunca tuvo tiempo de salir a la luz; aunque a Fabriciano le surgen nuevas maneras de expresar su arte, los que no sabemos ni pintar adentro de los márgenes todavía tenemos un poco de esperanza.
El anuncio de la postergación de la Bienal fue un golpe duro para todos los resistencianos, los ojos siempre estaban puestos en nosotros desde prácticamente esta fecha. Y desde aquel 25 de mayo, supimos que este año en Resistencia no latería el arte.
Pero si hay alguien que entendió que el arte no puede parar en nuestra ciudad es justamente el creador de todo, Fabriciano. Desde su casa y por primera vez en toda su carrera está haciendo esculturas de tamaño pequeño, con detalles precisos, dezado siempre a su amor por la madera y el mármol. También descubrió que es alérgico al palo santo y que puede pedir verduras solamente por teléfono.

LA CAMPANA QUE TENEMOS QUE ESCUCHAR
“Esto que nos está sucediendo, en el contexto mundial, es una campana que debemos escuchar porque siempre suenan y nunca prestamos atención” dice Fabriciano y agrega: ‘Esta campaña, que es grande, nos dijo que tenemos que detenernos, usar barbijos y tomar distancia’.
‘Muchas veces tuve la oportunidad de ir a Japón y siempre me llamó mucho la atención las personas que andaban con barbijos, y me decían que era porque podían estar con resfrío, tener alguna alergia o un simple dolor de garganta y se ponían para cuidar al otro. Algo tan simple como la solidaridad que hoy nos está costando mucho a nosotros’ expresa Fabriciano.
SU RELACIÓN CON LA TECNOLOGÍA
En el medio de la charla, que cabe destacar que fue con distancia correspondiente, alcohol en gel en la mesa, barbijos puestos y sin saludarnos, suena el teléfono personal de Fabriciano y al cortar dice ‘me traen verduras’, una de las cosas que parecían que nunca le iba a suceder; que alguien le traiga a su casa lo que necesitaba. ‘La gente más joven está muy acostumbrada a levantar un teléfono y a tener el pedido en su casa en cambio a nosotros, los que tenemos más de 75 años, nos cuesta mucho. Me pasó con las herramientas y, lo más sorprendente, con los ingredientes para cocinar’ menciona. El escultor asegura que es imposible negarse a la tecnología porque es una manera de sacarle provecho a la situación.

‘Es un momento de oscuridad pero estoy convencido de que la luz va llegar, pero depende de nosotros y si no nos cuidamos vamos a tener grandes consecuencias’ observa y añade ‘depende solo de nosotros y de que el Estado presione para que se cumplan las reglas, porque esto es una cuestión cultural’.
Como transformador de cultura, Fabriciano explica que no es fácil cambiar el pensamiento de un pueblo. Todos se resisten, pero se logra. ‘Hay culturas milenarias que fueron cambiando, transformándose en el contexto necesario pero no de un día al otro sino que con mucha disciplina y entendimiento. Nosotros como provincia e incluso ciudad somos jóvenes, necesitamos que nos enseñen ciertas normas para una buena convivencia ciudadana e incluso hasta cuidar a la cultura’ remarca Gómez.
‘Es fea la situación que estamos viviendo, pero si no nos queda algo es porque no entendimos nada’ resalta Fabriciano. ‘Estamos lastimando la tierra, cavando tumbas para que cuerpos vayan a descansar producto de un triste final en medio de esta oscuridad y si eso no nos llega o no nos hace cambiar, esto no sirvió’ sostiene.
EL VIRUS QUE LE GANO A LA BIENAL
A mitad de la segunda quincena de marzo, primero el gobernador y luego el presidente, decretaron una cuarentena obligatoria para prevenir el contagio del Covid-19. En ese momento todo parecía estar bien, se pararon los relojes y las agendas se cerraron. Pasaba el tiempo y las actividades no tenían fecha de reprogramación, surgió el dilema de qué iba a suceder. Mayo llegó y no quedó otra opción más que suspender. Fabriciano lo anunció y con ese mensaje, cientos de artistas supieron que este año no iban hacer de Resistencia su lugar.

Por primera vez en 30 años no habrá Bienal y Fabriciano afirma que fue un duro golpe para él y toda la gente que trabaja en la Fundación porque son dos años de preparación y a estas alturas ya estaba casi todo cerrado para que simplemente llegase la fecha.
El 25 de mayo, junto al gobernador, se decidió que este evento cultural se postergaba para julio del 2022. ‘Para todos los que vivimos en Resistencia fue una noticia triste, porque muchos la esperan’ comenta Fabriciano quien dice que para marzo ya estaban vendidos más del 40% de los stands. ‘siempre digo que cada Bienal es la mejor de todas porque siempre renovamos la fe y las expectativas’ sostiene el artista y afirma que ‘soy un hombre de fe, con mucha positividad y es por eso que creo que, para julio del año que viene podamos hacer algo. No importa si es masivo, con dos o veinte personas pero quiero unir a Resistencia con el arte’.
Por otra parte, Fabriciano no deja de soñar y dice que está convencido de que para octubre se podrá hacer algo -siempre bajo las medidas necesarias- como cantar el Himno de la Amistad o que algún escultor haga algo. ‘No queremos dejar una escultura con el nombre de pandemia, sino que de esto sacamos algo bueno porque esta es la esperanza que necesitamos’ señala Fabriciano.
LOS BARBIJOS LLEGARON A LAS ESCULTURAS
Resistencia amaneció un día con esculturas intervenidas, los barbijos llegaron. Muchos opinaron de esta intervención, algunos aceptaron y otros criticaron ya que la Fundación Urunday es la encargada de cuidar el patrimonio de la ciudad.

Fabriciano explica cómo y porqué de esta movida. ‘Muchas veces es la única manera de llamar la atención, y obviamente que al ir haciendo esta movida te vas sintiendo un poco extraño. Si bien esta vez no fue en protesta o pedido de ayuda, como sí sucedió otras veces, el tocar o agregar algo a un patrimonio siempre produce un encuentro de sentimientos y emociones’ relata.
‘Ver las fotos de las esculturas así me golpeo en lo emocional, pero era una manera de demostrar que todos estamos juntos para salir de esto. Entendemos que los pueblos trascienden a través de la cultura’ dice Fabriciano.
Si hay algo que reconoce Fabriciano al gobierno provincial, desde la primera gestión del actual gobernador, es que se ha tomado la cultura como una política de Estado. Incluso en el contexto de pandemia, tanto a nivel provincial como nacional, nunca se decidió recortar presupuesto a la cultura o educación que en muchas partes del mundo es lo primero a la cual se le baja el pulgar; sin ir más lejos cabe destacar la cantidad de proyectos culturales que fueron beneficiados con ayudas económicas.
Fabriciano para Fabriciano
En todas las charlas, entrevistas, encuentros y demás excusas para poder conocer más a la persona detrás del escultor, nunca fue una pregunta guía el saber quién es Fabriciano para Fabriciano. Después de un silencio, su respuesta fue: ‘Un buen tipo’.
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