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Fabriciano Gómez: el hombre que hizo del arte un bien de todos

"No se muere quien se va, sino quien se lo olvida" dicen por ahí. Y vaya que a Fabriciano, uno de los pocos que son reconocidos con nombre propio y sin apellido, nunca se lo va a olvidar. Porque fue quien hizo grande a la ciudad, la hizo cultura y le dio el lugar a las esculturas en las calles de todo Resistencia.

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"Resistencia tiene magia", decía él, y sin duda Fabriciano Gómez fue parte de esa magia de la ciudad que lo vio nacer y en la que tanta huella ha dejado.

En 1994, Fabriciano junto a Humberto Gómez Lollo y Walter Sotelo, ganaron la medalla de oro en las Olimpíadas de Arte de Noruega, esculpiendo un bloque de hielo. Más allá de la paradoja de que artistas originarios de una provincia donde puede hacer 30 grados en invierno ganaran una competencia de escultura en hielo, para los resistencianos la noticia fue movilizante. Una multitud esperó a los escultores en el aeropuerto de la capital chaqueña para llevarlos en caravana triunfal hasta el centro de la Ciudad como si se tratase del seleccionado de fútbol.

Cuatro años después de Noruega, en 1998, Fabriciano repitió la hazaña, nuevamente con Walter Sotelo y Humberto Gómez Lollo. El equipo se completaba con una mujer, Mimo Eidman. Esta vez, el escenario fue la ciudad de Sapporo, en Japón, donde tiene lugar una de las competencias internacionales más importantes del mundo. Allí, los cuatro chaqueños convirtieron una montaña de nieve en escultura que llamaron "Grito de paz" y con la cual se impusieron en el concurso.

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Fabriciano Gómez nació el 27 de junio de 1944 en Resistencia. Estudió en la Academia de Bellas Artes del Chaco de la cual egresó en 1968 con el título de Maestro de Artes Visuales y Profesor de Dibujo.

Vivió varios años en Europa, en Italia, y en Francia. Aunque pudo seguir una carrera brillante en el viejo continente, eligió volver al Chaco en 1982, donde se consagró a aplicar lo aprendido y a hacer de Resistencia una ciudad conocida en el mundo como escenario de valiosas experiencias artísticas. En palabras de Marcelo Nieto, "se diría que renunció al ego del artista, ya que tenía sus ateliers en Carrara y París, tenía propuestas y oportunidades en Europa donde vivió un lustro, sin embargo el amor al terruño lo hizo volver, e incluso dejar a un lado el vestido de artista-individuo para ser productor del gran sueño de la Bienal del Chaco".

Fabriciano, el pan de la escultura

En la madrugada del 8 de septiembre de 2021, Fabriciano se hizo luz. Cuando parten los amores, queda un vacío insoportable; quedan fantasmas (como que todavía la figura se resiste a desaparecer). A manera de ráfagas, de visión, se cuela en silueta, en halo, aquel que ya no está entre nosotros.

Dichosos los artistas que más allá de la permanencia espiritual, la presencia imborrable en el corazón de sus queridos y cercanos dejan su rastro visible, su "materialidad" en la obra.

Y la obra de Fabriciano Gómez, copiosa en la ciudad de Resistencia, es un habitante vital y omnipresente. Él "es" su escultura, allí está, allí lo vemos.

Siempre observó cada detalle de sus trabajos; acompañó -muchas veces desde el silencio- a cientos de artistas y admiró, cuidó y amó sus propias esculturas.

Fabriciano es el "gran escultor del Chaco contemporáneo". Artista consagrado, formidable gestor cultural, vecino ejemplar. Tres aspectos que fructifican a partir de una virtud principal: la humildad; un don: el talento artístico; y "su disciplina de trabajador incansable", al decir de Alfredo Veiravé.

Con 33 años, tuvo su consagración artística al obtener el Gran Premio de Honor del Salón Nacional y representó a la Argentina en la Bienal de Venecia de 1980 con la serie de esculturas "Nudos de espacio" (instalación que tuvo eco en el diario Times). Se nutrió un lustro de Europa.

Obtuvo grandes premios en el mundo trabajando en nieve. Heredero de los hermanos Boglietti, tomó la posta junto con la Fundación Urunday de seguir plantando esculturas en la ciudad hasta llegar a 700 en el espacio público, el grueso de ellas de los concursos y bienales de escultura que con tres décadas de historia son considerados entre los más prestigiosos del mundo.

Lo que decía sobre la Bienal

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A la Bienal del Chaco se refería como: "30 años para el arte es muy poco cuando normalmente se habla de 500 años, de mil años... Sin embargo este pequeño y limitado tiempo nos dio la posibilidad de plantar la semilla que le fuimos regando, poniendo el tutor, fuimos sintiendo el perfume que exuda la planta, disfrutando el fruto, pero fundamentalmente, afianzando una raíz que va a soportar el árbol. La raíz está muy bien puesta y pueden venir tornados, pueden quebrarse algunas ramas pero permanecerá ese árbol dispuesto a generar brotes nuevos".

Fabriciano para Fabriciano

En una nota que hizo NORTE en junio de 2020, escribíamos: "En todas las charlas, entrevistas, encuentros y demás excusas para poder conocer más a la persona detrás del escultor, nunca fue una pregunta guía el saber quién es Fabriciano para Fabriciano. Después de un silencio, su respuesta fue: "Un buen tipo". Y así fue, un hombre humilde, bueno y generoso.

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