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Memorias de Resistencia

Fabriciano Gómez, el creador de las Bienales del Chaco

"Los pueblos que trabajan por su cultura son los que no mueren jamás", es una frase que ilustra su pensamiento como hacedor incansable.

A días del comienzo de una nueva Bienal de Esculturas en Resistencia, recordamos a Fabriciano Gómez. Un iluminado, hacedor de obras trascendentes. Miembro fundador de la Fundación Urunday, organizadora de "Bienales Internacionales de Escultura al Aire Libre "de Resistencia, Chaco, Argentina. Con el primer Certamen de Esculturas a Cielo Abierto convocado por Fabriciano Gómez y realizado por la Fundación Urunday con el apoyo del gobierno provincial, la idea de una ciudad de las esculturas terminó por cobrar fuerzas, al punto de que hoy nadie lo discute y miles de personas la visitan año a año por ese particular atractivo. El primero fue precisamente en Urunday y teniendo como cede la Plaza 25 de Mayo, en 1988.

Fabriciano nació el 27 de junio de 1944 en la ciudad de Resistencia. Hijo de padres oriundos de pueblos del interior de la provincia de Corrientes, Mercedes y San Cosme.

Fabriciano Gómez

De niño ya se veían sus dotes en las carátulas de los cuadernos que hacía para todos los amigos del barrio, o cuando con la arcilla que dejaba la lluvia hacía animalitos. Una escena en el patio: el caballo que el Negro —querido y recordado hermano fallecido— ensilla, ayudado por su madre. Se prepara para ir a buscar al padre a la plaza. En otro horario, Fabriciano y Humberto se encargarán de llevar a la plaza la vianda para papá. Era cuando caía la tarde. Entonces, el centro quedaba muy lejos, algunas lagunas eran escollos en la línea recta. "Para ir a la ciudad tomábamos la avenida 25 de Mayo, que era de tierra, con veredas muy altas, y cuando llovía, se convertía en un barrial donde chapaleábamos".

La vida escolar de Fabriciano transcurrió en la escuela 73, León Zorrilla, la escuela 42, y el secundario en la escuela de Comercio. Esa madre, Dora, fue tremendamente intuitiva. Avizoró el destino de los hermanos Humberto y Fabriciano y los indujo "los obligó" dirá más de un testimonio) a entrar en la Academia de Bellas Artes. En esa casa de estudios, Fabriciano profundizó la técnica y la historia del arte. Aunque ya había iniciado su carrera artística, "disfruté muchísimo como estudiante. Aunque incursionaba en una carrera artística me sentía un alumno más. Tuve en claro esas cosas".

En 1968 se recibió de profesor de Dibujo, Pintura y Escultura en la Academia de Bellas Artes de la provincia del Chaco, donde luego se desempeñó como profesor de Escultura. "Creo en el artista autodidacta, lo que ocurre es que la Academia te acorta los tiempos de aprendizaje, te permite adquirir conocimientos en un corto plazo. Di mi alma a la docencia. Siento que devolví a mi provincia lo que ella me dio gratuitamente".

Este artista chaqueño de proyección internacional ha recibido numerosos reconocimientos. Es imposible nombrar a todos en este espacio pero el legado esta. Él decía: "Creo que los pueblos que trabajan fuerte por su cultura son los que no mueren jamás."

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