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Cuaresma, tiempo de reflexiones

El David de Miguel Ángel que nos interpela ante los Goliat de hoy

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Ricardo Salto

18 horas, en el Domo, un cielo azul y una temperatura de 35 grados con un verde rodeado de esculturas, ideal para contemplar la belleza del David de Miguel Ángel. No hay palabras para expresar lo que se siente, hay tantos David como seres que lo visiten y ahí está la perfección, como decía Quintiliano "La perfección del arte consiste en ocultar el arte". Por eso debemos prestar atención a lo que dice a nuestros ojos, y ahí me remito justo a la lectura donde David es ungido rey sobre Israel en esta Cuaresma.

Qué miramos cuando miramos 

Quizás el profeta Samuel esperaba ver a un hombre grande y fuerte, sin embargo, Dios le dijo: "El hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón.  Entonces apareció ese joven de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia". Ese es el ungido, y desde entonces el espíritu del Señor descendió sobre David. En los versículos de Goliat, David y su honda nos remiten a la actualidad. ¿Cuántos Goliat debemos derribar? Nuestras pasiones desenfrenadas que nos conducen a un país que no goza del arte y vive del hartazgo de la violencia. Ellos, los artistas, nos entregan todo, decía Oscar Wilde y Santayana afirmaba que "un artista es un soñador que consiente en soñar con el mundo real".


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Los Goliat de hoy 

Ese Goliat de la corrupción instalada en nuestras Instituciones y dirigentes; el Goliat de la mediocridad en la educación; el Goliat de la desidia en la salud y el deporte; hay tantos Goliat como males que esculpimos a lo largo de la historia.

  John Ruskin nos decía: "La escultura no consiste en el labrado de la forma de una cosa sino en el labrado de su efecto".

 Bien tallada por el genio de Miguel Ángel cuya obra descansa en Florencia y ahora una réplica hecha con computadoras en nuestro Chaco. Ese efecto nos interpela y nos urge desde el arte cambiar nuestras estructuras culturales basadas en el amiguismo y centralismo capitalino que no sabe cómo bulle el interior con tallados de hacheros, gringos campesinos y pueblos originarios. El David es para todos y a todos nos dice algo.

Nuevas miradas 

Un Chaco y una Argentina que deberían dejar de mirar las apariencias y mirar el corazón. Repito, hay tantos David como tanta gente lo mire y saque sus conclusiones de esta maravilla del hombre guiada por la mano de Dios para cumplir el sueño de Fabriciano y su gente.

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