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“Hay policías que se ensañaron con los aborígenes, con denuncia previa”

 La madre de uno de los cuatro jóve­nes golpeados por la policía el do­mingo asegura que existe un trato discriminatorio.

Tras el repudio generalizado por la represión policial cometida en el barrio Banderas Argentinas de Fontana se difundieron varias medidas y sanciones.

El hecho cobró repercusión porque una integrante de la familia filmó el momento en que varios agentes ingresaron en la propiedad y redujeron a varios ocupantes a golpes. Después de la liberación de cuatro, dos mujeres y dos varones, trascendió que habían sido lastimados y amedrentados durante el tiempo que permanecieron en la comisaría.

Alejandro, Rebeca y Cristian son tres de cuatro jóvenes que fueron victimizados por la violencia institucional. La cuarta es menor de edad.

Mientras que las adolescentes narraron haber sufrido violencia sexual. Tras cinco días del ataque una nueva voz se suma a las denuncias de que la golpiza formó parte de un maltrato que se viene advirtiendo hace tiempo y afecta especialmente a las poblaciones originarias. Johana Saravia es la mamá de Alejandro Saravia (20 años) y en diálogo con NORTE cuenta que esta semana lo acompañó todos los días al hospital por controles de una lesión importante en un ojo.

 

“Toma una pastilla y ayer le agregaron unas gotas. Ahora le dieron diez días más de reposo. Me siento mal al ver a mi hijo así”,-.

 

Cuenta que desde el domingo que en su casa -con cinco ocupantes- ya no se duerme bien, ni se come bien. Atiende la llamada después de averiguar qué pasos hay que dar para que le hagan una tomografía que ayude a descartar traumas.

—¿Cómo se siente?

-Indignada por ver que haya policías así, que no tendrían que estar trabajando. Sé la diferencia entre malos y buenos. Pero éstos se ensañaron con los aborígenes, hay denuncias previas de agresiones verbales y amenazas que hicimos con otras madres. Vemos que los tratan distinto que a los no aborígenes, por ejemplo cuando los ven reunidos en una vereda o una esquina.

—El gobernador pidió perdón ayer en nombre del gobierno ¿qué piensa?

—No sabía. Estaba yendo de acá para allá con mi hijo, haciendo varias cosas. Está bien que pida perdón. Tiene que ser así. Y tiene que ver también a quién pone para cuidar a la gente y en las comisarías. Porque esos hombres no están bien psicológicamente, deben cumplir la condena que corresponda por la violencia. Porque además del ataque en la casa también hubo en la comisaría.

—¿Cómo está Alejandro, a qué se dedica?

—Mejor, más tranquilo ahora. En las redes lo acusaron de cosas que no hizo. Él termino la primaria y fue a la secundaria hasta quinto año. Iba a talleres que organizaba Sedronar en Fontana como uno de pintura y un torneo amateur de boxeo. Me gustaría que tenga un trabajo pero todavía no se da.

—¿Qué le gusta hacer?

—Eso habría que preguntarle a él pero más adelante, cuando pase un poco esto. Lo más importante es que siempre tuvo el apoyo de su familia, de sus tres hermanos menores.

El otro chico golpeado iba a buscar la bici antes de ir trabajar

Además de tener la misma edad (20 años) y pertenecer a la cultura qom, Cristian Fernández y Alejandro Saravia son primos. Sobre el primero Johana Saravia agrega que fue agredido antes de ir a buscar la bicicleta que quedó en lo del padre. Su papá vive en el mismo barrio donde el joven convive con la madre. “Porque él es changarín y entra a eso de las 4.30 o cinco de la madrugada a trabajar en el mercado frutihortícola”, describe. s