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Día Internacional de la Fibromialgia: convivir con el dolor y la fatiga

El dolor y fatiga, son dos de los principales síntomas, con un importante impacto en la vida de las personas que padecen de fibromialgia. Una enfermedad crónica, de difícil diagnóstico y tratamientos variables, que está en continuo estudio.

Lo que dice la ciencia

La fibromialgia, es una enfermedad crónica reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud), como tal en 1992, y cada 12 de mayo se conmemora el día internacional de la Fibromialgia

Para algunos autores (*) “es un desorden común que afecta aproximadamente al 5% de las mujeres y al 1.6% de los hombres en la sociedad actual, caracterizada por una gran hipersensibilidad en los característicos “puntos sensibles” (tender points) del cuerpo humano, donde pasan a producirse fuertes dolores al contacto, acompañada por otros tantos síntomas” 

Además del dolor, otros síntomas son la fatiga o cansancio, “parestesias en las extremidades, depresión, ansiedad, dolores de cabeza, rigidez articular, alteraciones del sueño y sensación de tumefacción en las manos, e incluso sintomatología intestinal” 

“El primer paso es hacer un correcto diagnóstico; después explicarle al paciente que es esta enfermedad, e implicarle en el abordaje de su patología con una serie de pautas vitales positivas, el ejercicio y la medicación.

Dentro de este apartado, se utilizan fármacos antidepresivos, algunos anticonvulsivantes, y analgésicos, para ayudar a mejorar el sueño, combatir la fatiga y la depresión, los espasmos musculares, y el dolor. Además, ejercicio físico aeróbico de forma gradual, y terapias psicológicas para enseñarle a afrontar su enfermedad. Es una enfermedad crónica, existiendo fluctuaciones en sus síntomas, es decir que puede mejorar o empeorar sucesivamente a lo largo del tiempo”. (**)

¿Un posible método de diagnóstico?

Un estudio ha identificado una lista de potenciales biomarcadores para el diagnóstico de la fibromialgia. Combinando distintas tecnologías ómicas de última generación, que proporcionan una información muy detallada de la composición de las muestras, los investigadores han observado diferencias moleculares que pueden asociarse a la fibromialgia, una enfermedad para la cual no existe un método de diagnóstico.

El dolor crónico sistémico, no localizado, ha hecho que la fibromialgia se haya asociado con el sistema nervioso central. La hipótesis del estudio era que esa asociación con el sistema nervioso central podría verse reflejada en el microbioma intestinal, dada la existencia demostrada del eje intestino-cerebro.

Los investigadores recogieron muestras de heces y sangre para estudiar el microbioma, el metaboloma sérico y la circulación de citocinas y ARN mitocondrial de una cohorte de 105 pacientes con fibromialgia y 54 familiares sanos. Una serie de bacterias parecían asociarse a ciertos síntomas de la enfermedad. En concreto, se ha encontrado una reducción de las bacterias que se encargan de degradar el glutamato, presente en numerosas rutas metabólicas y asociado a procesos inflamatorios y dolor. Unas bacterias pueden degradar este glutamato a otra molécula denominada GABA, que actúa como inhibidor del dolor, y son precisamente estas bacterias las que se han encontrado disminuidas en pacientes de fibromialgia (***).

Vivir con fibromialgia

Me diagnosticaron con fibromialgia en 2009 (con 29 años), luego de un recorrido muy extenso por diferentes médicos, y con muchos estudios de por medio. El dolor, fue el primer síntoma de alerta. Las fases hasta llegar al diagnóstico (que fue realizado por un reumatólogo), fueron muy duras. La sensación de no saber qué es lo que le pasa a nuestro cuerpo, si algo se rompió en nuestro cerebro, el dolor y el cansancio asustan. Más escuchar “no hay cura”, “no hay medicación”. Entonces la palabra crónico, o crónica, empieza a cobrar dimensión de “para siempre”.

He probado con diferentes tratamientos, y por iniciativa propia, he buscado siempre mucha información sobre cómo sobrellevar la enfermedad. La medicación no es algo que me haya resultado bien, pero las consecuencias derivadas de esta condición: migrañas muy fuertes, el insomnio, entre otros, han hecho que sea necesario utilizar medicación. El tratamiento sicológico es clave, y de gran ayuda, al igual que una alimentación adecuada.

Sin embargo, el ejercicio ha sido el gran aliado. Caminar, trotar, pilates, circuitos de alta intensidad, incluso el deporte (en mi caso, el básquet) han hecho que haya mejores momentos. Las crisis, como llamamos quienes padecemos esta enfermedad,  son para mí, la alarma que mi cuerpo acciona para decirme que es momento de reemplantear mi conducta: laboral, alimenticia y de ejercicios.

Algunos lo llevan mejor que otros, a algunos les resulta más una cosa que la otra. Lo cierto es que la necesidad de encontrar información que ayude a mejorar la calidad de vida, sigue siendo clave y necesaria. En algunos países, incluso se avanza en legislaciones para que las obras sociales reconozcan la incapacidad que puede generar la fibromialgia.  

(*) Investigación de la Universidad de Sevilla 

(**) Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia 

(***) Neurología.com (Revista de Neurología)  

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Fibromialgia Dolor crónico